PCR elevada: cómo interpretarla en la práctica clínica diaria
Guía práctica para interpretar una PCR elevada: valores orientativos, causas frecuentes, errores habituales y cómo actuar en la consulta diaria. Incluye cuestionario de autoevaluacón competencial al final del artículo.
Índice
- 1. Introducción
- 2. ¿Qué es la proteína C reactiva (PCR)?
- 3. Valores normales y puntos de corte orientativos
- 4. Causas frecuentes de PCR elevada
- 5. PCR elevada sin clínica clara: cómo orientarse
- 6. PCR en escenarios clínicos concretos
- 7. PCR frente a otros marcadores inflamatorios
- 8. Errores frecuentes en la interpretación de la PCR
- 9. Casos clínicos ilustrativos
- 10. Mensajes clave para la práctica clínica
- 11. Bibliografía recomendada
- 12. Autoevaluación competencial- PCR elevada
1. Introducción
La proteína C reactiva (PCR) es uno de los marcadores analíticos más solicitados en la práctica clínica diaria. Aparece con frecuencia en informes analíticos de pacientes con fiebre, dolor, malestar general, procesos infecciosos banales, patología inflamatoria crónica o incluso en revisiones aparentemente rutinarias.
Sin embargo, pese a su uso extendido, la interpretación de una PCR elevada sigue generando dudas clínicas relevantes: ¿indica siempre infección?, ¿permite diferenciar origen bacteriano de viral?, ¿obliga a iniciar antibiótico?, ¿qué valor tiene una elevación aislada sin clínica?, ¿cuándo debe preocuparnos realmente?
Uno de los errores más frecuentes es interpretar la PCR de forma aislada, como si se tratara de un marcador diagnóstico específico. En realidad, la PCR es un reactante de fase aguda, sensible pero poco específico, que refleja la activación de la respuesta inflamatoria del organismo frente a estímulos muy diversos, no solo infecciosos.
Además, la PCR es un marcador dinámico: aumenta y desciende con rapidez, responde al inicio y a la resolución del estímulo inflamatorio y puede verse modulada por múltiples factores clínicos (edad, comorbilidades, obesidad, fármacos, contexto metabólico). Todo ello obliga a interpretarla siempre en relación con la clínica, la evolución temporal y el resto de parámetros analíticos.
El objetivo de este artículo es ofrecer una interpretación práctica de la PCR elevada, orientada a la toma de decisiones en la consulta diaria, especialmente en atención primaria y medicina interna. Se abordará cuándo aporta valor real, cuáles son sus principales limitaciones, cómo integrar sus cifras en distintos escenarios clínicos y qué errores conviene evitar.
2. ¿Qué es la proteína C reactiva (PCR)?
La proteína C reactiva (PCR) es una proteína plasmática sintetizada fundamentalmente por el hígado como parte de la llamada respuesta de fase aguda. Su producción se incrementa de forma significativa cuando el organismo detecta un estímulo inflamatorio, infeccioso o lesional.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la PCR es un reactante de fase aguda positivo: su concentración sérica aumenta de manera proporcional a la intensidad del estímulo inflamatorio. Este incremento está mediado principalmente por citocinas proinflamatorias, especialmente la interleucina 6 (IL-6), y en menor medida por la interleucina 1β y el factor de necrosis tumoral alfa.
Funcionalmente, la PCR forma parte de la inmunidad innata. Se une a componentes de la pared de microorganismos y a fosfolípidos expuestos en células dañadas o necróticas, facilitando su reconocimiento y eliminación mediante activación del complemento y la fagocitosis. Este papel explica por qué la PCR se eleva tanto en infecciones como en procesos inflamatorios no infecciosos.
Un aspecto clave para la práctica clínica es que la PCR es un marcador muy sensible pero poco específico. Indica que existe inflamación en algún punto del organismo, pero no identifica la causa. Una PCR elevada no equivale a infección bacteriana, ni permite por sí sola diferenciar entre etiologías infecciosas, autoinmunes, neoplásicas o metabólicas.
Desde el punto de vista temporal, la PCR presenta una cinética rápida:
- Comienza a elevarse a las 6–8 horas del estímulo inflamatorio.
- Alcanza su pico máximo aproximadamente a las 24–48 horas.
- Desciende con rapidez cuando el proceso se resuelve o se controla adecuadamente.
Esta característica convierte a la PCR en un marcador útil para el seguimiento evolutivo de muchos procesos, pero también explica por qué un valor aislado puede resultar engañoso si no se interpreta en su contexto clínico y temporal.
Por último, conviene recordar que la PCR no es un parámetro dicotómico (normal/patológico), sino una variable continua. Existen elevaciones leves asociadas a inflamación de bajo grado —frecuentes en obesidad, síndrome metabólico o envejecimiento— que no deben interpretarse como enfermedad aguda ni justificar intervenciones innecesarias.
3. Valores normales y puntos de corte orientativos
Uno de los principales problemas en la interpretación de la proteína C reactiva (PCR) es la tendencia a clasificarla como “normal” o “patológica” sin matices. En realidad, la PCR debe interpretarse como una variable continua, cuyo significado clínico depende del valor absoluto, de su evolución en el tiempo y, sobre todo, del contexto clínico del paciente.
A ello se añade una fuente frecuente de confusión: la variabilidad en las unidades de medida. Algunos laboratorios expresan la PCR en mg/L y otros en mg/dL. Recordar que: 1 mg/dL = 10 mg/L. No tener en cuenta este detalle puede llevar a errores importantes de interpretación.
3.1 Rangos orientativos de PCR y su significado clínico
De forma práctica, pueden considerarse los siguientes rangos aproximados:
- < 3 mg/L: valores habituales en población sana.
- 3–10 mg/L: inflamación de bajo grado.
- > 10 mg/L: inflamación clínicamente significativa.
- > 100 mg/L: inflamación intensa, con alta probabilidad de infección bacteriana u otra causa grave.
Estos puntos de corte no deben interpretarse de forma rígida. Son orientativos y siempre subordinados a la clínica.
3.2 PCR baja o normal: lo que sí y lo que no descarta
Una PCR baja o dentro de rango habitual no excluye enfermedad grave. En fases muy precoces de una infección, en determinados procesos localizados o en pacientes inmunodeprimidos, la PCR puede ser normal o discretamente elevada.
Por tanto, una PCR normal no debe utilizarse como criterio único para descartar patología relevante.
3.3 Elevaciones leves (3–10 mg/L): un terreno de frecuente sobreinterpretación
Las elevaciones leves de PCR son extremadamente frecuentes en la práctica clínica diaria y, en muchos casos, no reflejan un proceso agudo. Se asocian con frecuencia a:
- Obesidad y síndrome metabólico.
- Tabaquismo.
- Edad avanzada.
- Inflamación crónica de bajo grado.
- Situaciones de estrés metabólico.
En ausencia de clínica sugestiva, estas cifras no justifican por sí solas estudios agresivos ni tratamiento antibiótico, y suelen requerir únicamente seguimiento o reevaluación clínica.
3.4 Elevaciones moderadas y marcadas (>10–100 mg/L y >100 mg/L)
Valores por encima de 10 mg/L suelen indicar un proceso inflamatorio clínicamente relevante. A partir de este umbral, la probabilidad de infección, especialmente bacteriana, aumenta, aunque sigue existiendo un amplio diagnóstico diferencial.
Cuando la PCR supera los 100 mg/L, la asociación con infección bacteriana es alta, aunque no exclusiva. También pueden observarse cifras muy elevadas en enfermedades inflamatorias sistémicas activas, vasculitis, neoplasias avanzadas, traumatismos o necrosis tisular extensa.
3.5 Importancia de la evolución temporal
Más que un valor aislado, en muchos escenarios clínicos resulta mucho más informativa la tendencia de la PCR:
- Ascenso rápido: proceso activo o en progresión.
- Descenso progresivo: buena respuesta al tratamiento o resolución.
- Persistencia elevada: obliga a replantear diagnóstico o estrategia terapéutica.
3.6 PCR convencional vs PCR ultrasensible (hs-PCR): qué mide cada una y cuándo pedirla
La denominada PCR ultrasensible (hs-PCR) no corresponde a una proteína distinta ni a un marcador diferente. Se trata de la misma proteína C reactiva, cuantificada mediante una técnica analítica con mayor sensibilidad, capaz de detectar concentraciones muy bajas, por debajo de 1–3 mg/L.
La diferencia clínica entre ambas determinaciones no radica en qué se mide, sino en para qué se utiliza.
PCR convencional
La PCR convencional está orientada a la detección y seguimiento de inflamación clínicamente relevante. Es la prueba indicada en el contexto de:
- Infecciones agudas.
- Enfermedades inflamatorias activas.
- Seguimiento de la respuesta al tratamiento.
En estos escenarios, la hs-PCR no aporta información adicional y su uso puede inducir a confusión.
PCR ultrasensible (hs-PCR) y riesgo cardiovascular
La principal utilidad clínica de la hs-PCR se sitúa en el ámbito del riesgo cardiovascular. Numerosos estudios han demostrado que la inflamación de bajo grado desempeña un papel relevante en la aterosclerosis y en la inestabilidad de la placa.
En población aparentemente sana, valores discretamente elevados de hs-PCR se asocian de forma independiente con un mayor riesgo de:
- Infarto agudo de miocardio.
- Ictus isquémico.
- Muerte cardiovascular.
Desde un punto de vista práctico, se utilizan habitualmente los siguientes rangos orientativos:
- < 1 mg/L: bajo riesgo cardiovascular.
- 1–3 mg/L: riesgo cardiovascular intermedio.
- > 3 mg/L: mayor riesgo cardiovascular.
Estos valores deben interpretarse siempre en ausencia de procesos inflamatorios agudos. Una infección reciente, un traumatismo o una enfermedad inflamatoria activa invalidan la interpretación cardiovascular de la hs-PCR.
¿Aporta algo la hs-PCR sobre los factores de riesgo clásicos?
La hs-PCR no sustituye a los factores de riesgo cardiovascular tradicionales (edad, tabaquismo, hipertensión, diabetes, dislipemia), pero puede mejorar la estratificación del riesgo en situaciones concretas.
Su mayor utilidad se ha descrito en pacientes con:
- Riesgo cardiovascular intermedio según escalas clásicas.
- Perfil lipídico aparentemente controlado.
- Ausencia de enfermedad cardiovascular conocida.
En estos contextos, una hs-PCR elevada puede apoyar decisiones más intensivas en prevención primaria, especialmente en lo relativo a estilo de vida y tratamiento hipolipemiante.
Limitaciones y errores frecuentes
La hs-PCR presenta importantes limitaciones que conviene recordar:
- No es específica de aterosclerosis.
- Se eleva en obesidad, tabaquismo y síndrome metabólico.
- Presenta variabilidad intraindividual.
Por ello, no debe utilizarse como prueba de cribado poblacional ni como único criterio para iniciar tratamiento farmacológico.
Cuando se utiliza con finalidad cardiovascular, es razonable confirmar valores elevados con una segunda determinación, separada en el tiempo, en ausencia de procesos intercurrentes.
Mensaje práctico
- Inflamación clínica o infección → PCR convencional.
- Estratificación de riesgo cardiovascular en casos seleccionados → hs-PCR.
La hs-PCR debe entenderse como un marcador complementario de riesgo, no como un determinante aislado de decisiones terapéuticas.
4. Causas frecuentes de PCR elevada
Una PCR elevada indica activación inflamatoria, pero no identifica la causa. Su utilidad es orientar el diagnóstico diferencial junto a la anamnesis, la exploración y el resto de la analítica.
4.1 Infecciones
Son la causa más habitual de elevación significativa, sobre todo a partir de 10–20 mg/L.
Infecciones bacterianas
- Neumonía bacteriana
- Pielonefritis y ITU complicadas
- Infecciones intraabdominales
- Celulitis extensas
- Sepsis
Valores muy elevados (>100 mg/L) aumentan la probabilidad de infección bacteriana, sin ser diagnósticos por sí solos.
Infecciones víricas
Suelen cursar con elevaciones leves o moderadas; algunas infecciones víricas pueden alcanzar cifras altas en fases inflamatorias intensas.
Infecciones localizadas
Abscesos pequeños o infecciones profundas encapsuladas pueden presentar PCR moderada o incluso normal al inicio.
4.2 Procesos inflamatorios no infecciosos
Enfermedades reumatológicas y autoinmunes
- Artritis reumatoide activa
- Espondiloartritis
- Polimialgia reumática
- Vasculitis sistémicas
Enfermedad inflamatoria intestinal
Los brotes pueden asociarse a elevaciones relevantes, sobre todo en afectación extensa.
Daño tisular y necrosis
- Infarto agudo de miocardio
- Pancreatitis aguda
- Necrosis tisular extensa
4.3 Otras causas frecuentes
Neoplasias
Tumores sólidos y hematológicos, especialmente en fases avanzadas o con necrosis tumoral.
Cirugía y traumatismos
Elevación esperable con pico a 24–48 h; persistencia o ascenso obliga a descartar complicaciones.
Inflamación de bajo grado
- Obesidad
- Síndrome metabólico
- Tabaquismo
5. PCR elevada sin clínica clara: cómo orientarse
Hallazgo frecuente que puede conducir a sobrediagnóstico si no se maneja de forma sistemática.
5.1 Confirmar contexto
- Motivo de solicitud
- Síntomas recientes, aunque leves
- Antecedentes inflamatorios crónicos
- Tratamientos (corticoides, AINE, inmunosupresores)
5.2 Magnitud de la elevación
- 3–10 mg/L: frecuente, a menudo inespecífica
- >10 mg/L: evaluar con mayor detalle
- >100 mg/L: buscar causa activa
5.3 Repetir la PCR
Repetición a 1–3 semanas suele ser más informativa que estudios amplios iniciales.
5.4 Señales de alarma
- Pérdida de peso
- Anemia inexplicada
- Dolor nocturno
- Fiebre recurrente
- Ascenso progresivo
6. PCR en escenarios clínicos concretos
6.1 Fiebre
- >100 mg/L: orienta a bacteriana
- 10–100 mg/L: amplio diagnóstico diferencial
- <10 mg/L: no excluye infección
6.2 Dolor musculoesquelético
- Mecánico: PCR normal
- Inflamatorio: PCR elevada
6.3 Síndrome constitucional
PCR elevada persistente obliga a descartar infección crónica, enfermedad inflamatoria o neoplasia.
6.4 Infecciones respiratorias
- <20 mg/L: más frecuente en víricas
- >50–100 mg/L: aumenta probabilidad de neumonía
6.5 Infección urinaria
- Baja: PCR normal o discreta
- Pielonefritis: PCR elevada
6.6 Paciente anciano
PCR elevada con deterioro funcional o delirium es potencialmente significativa incluso sin fiebre.
7. PCR frente a otros marcadores inflamatorios
En la práctica clínica, la proteína C reactiva (PCR) rara vez se solicita de forma aislada. Con frecuencia se acompaña de otros marcadores inflamatorios, lo que puede generar resultados discordantes que confunden si no se conocen bien las diferencias fisiopatológicas, la cinética y las limitaciones de cada uno.
Comprender qué aporta cada marcador permite:
- Evitar interpretaciones erróneas.
- Reducir solicitudes analíticas innecesarias.
- Mejorar la toma de decisiones clínicas.
7.1 PCR frente a velocidad de sedimentación globular (VSG)
La VSG es un marcador indirecto de inflamación, basado en la agregación eritrocitaria, mientras que la PCR mide directamente una proteína de fase aguda.
Desde un punto de vista práctico:
- PCR: responde rápidamente a cambios inflamatorios agudos.
- VSG: responde lentamente y permanece elevada durante más tiempo.
La VSG está influida por múltiples factores no inflamatorios:
- Edad avanzada.
- Anemia.
- Embarazo.
- Paraproteinemias.
Por ello, no es infrecuente encontrar:
- PCR elevada con VSG normal: típico de procesos agudos recientes.
- PCR normal con VSG elevada: frecuente en inflamación crónica, edad avanzada o anemia.
- Ambas elevadas: inflamación sostenida o proceso activo de mayor entidad.
Clave práctica: en la consulta diaria, la PCR es más útil para valorar actividad inflamatoria actual; la VSG puede aportar información complementaria en procesos crónicos.
7.2 PCR y procalcitonina
La procalcitonina es un marcador con mayor especificidad para infección bacteriana sistémica, especialmente en el contexto hospitalario.
- PCR: sensible para inflamación, baja especificidad etiológica.
- Procalcitonina: más específica para infección bacteriana invasiva.
Sin embargo, la procalcitonina presenta limitaciones relevantes en atención primaria:
- Menor disponibilidad.
- Coste superior.
- Utilidad limitada en infecciones leves o localizadas.
Una PCR elevada con procalcitonina baja reduce la probabilidad de sepsis bacteriana, pero no excluye infección bacteriana localizada.
Clave práctica: la procalcitonina no debe sustituir a la clínica ni utilizarse de forma sistemática fuera de contextos bien definidos.
7.3 PCR y ferritina
La ferritina es un reactante de fase aguda positivo y, además, un marcador del metabolismo del hierro.
La interpretación conjunta con la PCR puede ser muy útil:
- PCR elevada con ferritina normal: inflamación sin gran impacto sistémico.
- PCR y ferritina elevadas: inflamación más intensa o sistémica.
Elevaciones muy marcadas de ferritina, especialmente desproporcionadas respecto a la PCR, deben hacer pensar en:
- Síndromes hiperinflamatorios.
- Infecciones graves.
- Neoplasias.
Clave práctica: la ferritina aporta información sobre intensidad y cronicidad, no sobre etiología específica.
7.4 PCR y otros reactantes de fase aguda
Existen otros reactantes de fase aguda menos utilizados en la práctica diaria:
- Fibrinógeno: útil en contexto trombótico o inflamación crónica.
- Albúmina (reactante negativo): su descenso refleja inflamación sostenida o gravedad.
Una albúmina baja junto con PCR elevada sugiere inflamación prolongada, enfermedad crónica o mal pronóstico.
7.5 ¿Tiene sentido pedir varios marcadores inflamatorios?
Solicitar varios marcadores puede ser útil cuando:
- Se desea diferenciar inflamación aguda de crónica.
- Existen discrepancias clínico-analíticas.
- Se valora respuesta al tratamiento.
Sin embargo, la solicitud sistemática de múltiples marcadores no mejora la precisión diagnóstica y aumenta el riesgo de confusión.
Mensaje clave: en la mayoría de situaciones clínicas, la PCR bien interpretada, junto a la clínica, es suficiente. El resto de marcadores deben solicitarse de forma dirigida y con una pregunta clínica concreta.
8. Errores frecuentes en la interpretación de la PCR
- Tratar cifras y no pacientes
- Asumir que PCR alta = infección bacteriana
- No considerar la cinética
- Ignorar factores modificadores
- Solicitar PCR sin pregunta clínica
- Confundir PCR con hs-PCR
9. Casos clínicos ilustrativos
Los siguientes casos clínicos reproducen situaciones habituales en la práctica diaria y permiten integrar la interpretación de la proteína C reactiva (PCR) en el razonamiento clínico, evitando decisiones automáticas basadas únicamente en cifras analíticas.
Caso clínico 1. PCR moderadamente elevada en infección banal
Varón de 45 años, sin antecedentes de interés, que consulta por odinofagia, congestión nasal y febrícula de 24 horas de evolución. No disnea, no dolor torácico. No tratamiento previo.
Exploración física: buen estado general, temperatura 37,6 °C, faringe eritematosa sin exudados, auscultación cardiopulmonar normal.
- PCR: 38 mg/L
- Hemograma: sin leucocitosis
Razonamiento clínico: la PCR se encuentra moderadamente elevada, compatible con un proceso inflamatorio agudo. Sin embargo, la clínica es leve, autolimitada y sugestiva de infección de vías respiratorias altas de probable origen vírico.
Actitud: tratamiento sintomático, información al paciente y vigilancia clínica. No se indica antibioterapia.
Perla clínica: una PCR moderadamente elevada no justifica antibiótico si la clínica no lo apoya.
Caso clínico 2. PCR persistentemente elevada con clínica constitucional
Mujer de 62 años, sin antecedentes relevantes, que refiere astenia progresiva y pérdida de peso no intencionada de 4 kg en los últimos 3 meses. Niega fiebre, dolor localizado o síntomas infecciosos claros.
- PCR inicial: 22 mg/L
- PCR al mes: 29 mg/L
- Hemoglobina: 11,2 g/dL (anemia normocítica)
Razonamiento clínico: la elevación persistente de la PCR, asociada a clínica constitucional y anemia, aumenta la probabilidad de patología subyacente relevante. La evolución en el tiempo es más informativa que la cifra aislada.
Actitud: ampliación de estudio dirigida (descartar infección crónica, enfermedad inflamatoria sistémica o neoplasia), evitando pruebas indiscriminadas.
Perla clínica: una PCR persistentemente elevada sin explicación clara nunca debe banalizarse.
Caso clínico 3. PCR normal inicial en infección grave
Varón de 78 años, diabético tipo 2, que consulta por deterioro funcional agudo y confusión. No fiebre referida. Familiares refieren malestar general de 24–48 horas.
Exploración: afebril, TA estable, auscultación pulmonar poco orientativa.
- PCR inicial: 6 mg/L
- Leucocitos: 13.200/µL
A las 24 horas, empeoramiento clínico y repetición analítica:
- PCR: 85 mg/L
Se confirma neumonía basal derecha.
Razonamiento clínico: la PCR inicial fue normal por tratarse de una fase precoz del proceso. En el paciente anciano, la respuesta inflamatoria puede ser atípica y retrasada.
Perla clínica: una PCR normal no excluye infección grave, especialmente en ancianos o fases iniciales.
Caso clínico 4. PCR elevada de bajo grado crónica
Mujer de 54 años, obesa (IMC 33), fumadora, asintomática, en revisión analítica rutinaria.
- PCR: 7 mg/L (confirmada en varias determinaciones)
- Resto de analítica sin alteraciones
Razonamiento clínico: la PCR muestra una elevación leve y persistente, compatible con inflamación crónica de bajo grado asociada a obesidad y tabaquismo, sin datos de patología aguda.
Actitud: no se indica estudio etiológico agresivo. Intervención sobre estilo de vida y control de factores de riesgo cardiovascular.
Perla clínica: no toda PCR elevada indica enfermedad aguda; el contexto es determinante.
Caso clínico 5. PCR elevada como marcador de seguimiento
Varón de 60 años con artritis reumatoide conocida, en seguimiento por reumatología, que consulta por empeoramiento del dolor y rigidez matutina.
- PCR basal habitual: 4 mg/L
- PCR actual: 48 mg/L
Razonamiento clínico: el ascenso de la PCR respecto a su valor basal habitual sugiere reactivación inflamatoria de la enfermedad.
Actitud: ajuste terapéutico y uso de la PCR como marcador de respuesta al tratamiento.
Perla clínica: en pacientes con enfermedades inflamatorias conocidas, la PCR es especialmente útil como marcador de actividad y seguimiento.
Estos casos ilustran que la PCR adquiere verdadero valor cuando se interpreta de forma longitudinal, contextual y razonada, integrándola siempre en el conjunto de la evaluación clínica.
10. Mensajes clave para la práctica clínica
La proteína C reactiva (PCR) es una herramienta útil y accesible, pero su verdadero valor reside en cómo se integra en el razonamiento clínico.
10.1 Qué sí nos dice la PCR
- Indica la presencia de inflamación.
- Es sensible para procesos agudos.
- Resulta útil para seguimiento evolutivo.
10.2 Qué no debemos esperar de la PCR
- No identifica la etiología.
- No diferencia con fiabilidad infección bacteriana.
- No sustituye la clínica ni la exploración.
10.3 Cómo integrarla correctamente
- Interpretarla siempre en contexto.
- Valorar magnitud y evolución.
- Evitar decisiones automáticas basadas en un solo valor.
10.4 Mensaje final
La PCR es un instrumento de apoyo al juicio clínico, no un sustituto del mismo.
11. Bibliografía recomendada
- Antonelli M, Kushner I. Acute phase reactants. In: Post TW, ed. UpToDate. Waltham (MA): UpToDate Inc.; actualización continua. Disponible en: https://www.uptodate.com/contents/acute-phase-reactants
- Kushner I, Antonelli MJ. What should we regard as an “elevated” C-reactive protein level? Ann Intern Med. 2015 Aug 18;163(4):326. doi:10.7326/L15-5126. Disponible en: https://doi.org/10.7326/L15-5126
- Gabay C, Kushner I. Acute-phase proteins and other systemic responses to inflammation. N Engl J Med. 1999;340:448–454. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJM199902113400607
- Mantovani A, Garlanda C. Humoral innate immunity and acute-phase proteins. N Engl J Med. 2023 Feb 2;388(5):439-452. doi:10.1056/NEJMra2206346. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMra2206346
- Landry A, et al. Causes and outcomes of markedly elevated C-reactive protein levels. Can Fam Physician. 2017;63:e316–e323. Disponible en: https://www.cfp.ca/content/63/6/e316
12. Autoevaluación competencial — PCR elevada
El objetivo no es examinar, sino favorecer la reflexión clínica y detectar áreas de mejora en el tema que se aborda en el artículo.
Instrucciones: completa los tres bloques. En los bloques 1 y 2 selecciona una respuesta por pregunta y pulsa Corregir. En el bloque 3 realiza tu autoevaluación personal.
Bloque 1 — Conocimientos (10 preguntas)
1. La proteína C reactiva (PCR) es:
2. La principal citocina que estimula la síntesis hepática de PCR es:
3. Una PCR normal:
4. Valores de PCR superiores a 100 mg/L se asocian con mayor probabilidad a:
5. La cinética típica de la PCR se caracteriza por:
6. La PCR ultrasensible (hs-PCR):
7. Una PCR persistentemente elevada sin clínica clara:
8. En comparación con la VSG, la PCR:
9. La PCR puede elevarse en:
10. El principal valor clínico de la PCR es:
Bloque 2 — Habilidades clínicas (3 microcasos)
Microcaso 1. Paciente asintomático con PCR 12 mg/L detectada de forma incidental.
Microcaso 2. Anciano con delirium agudo y PCR normal en la primera determinación.
Microcaso 3. PCR 150 mg/L sin foco evidente en la valoración inicial.
Bloque 3 — Actitudes profesionales (Mini-CEX)
Autoevalúa tu práctica habitual en relación con el uso clínico de la proteína C reactiva (PCR). Marca una opción en cada ítem y pulsa Corregir para obtener la interpretación.
| Ítem | Nunca (1) | Rara vez (2) | A veces (3) | Frecuente (4) | Siempre (5) |
|---|---|---|---|---|---|
| Integro la PCR con la anamnesis y la exploración clínica | |||||
| Evito tratar cifras aisladas de PCR sin correlación clínica | |||||
| Utilizo la PCR principalmente como marcador de seguimiento evolutivo | |||||
| Evito solicitar PCR sin una pregunta clínica concreta | |||||
| Explico al paciente el significado real y las limitaciones de una PCR elevada |
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