Hematuria microscópica persistente: estudio y criterios de derivación en Atención Primaria

Abordaje práctico de la hematuria microscópica persistente en Atención Primaria: confirmación diagnóstica, estudio básico, estratificación del riesgo y criterios claros de derivación. Con cuestionario de autoevaluacón competencial al final del artículo.



1. Introducción: por qué la hematuria microscópica importa en Atención Primaria

La hematuria microscópica es un hallazgo frecuente en la práctica clínica diaria de Atención Primaria. En la mayoría de los casos es incidental, asintomática y de causa benigna; sin embargo, en un porcentaje no despreciable puede ser la única manifestación inicial de patología relevante, incluyendo enfermedad renal glomerular o neoplasia urológica en fases precoces.

El reto para el médico de familia no es tanto detectar la hematuria, habitualmente identificada en tiras reactivas o sedimentos solicitados por otros motivos, como decidir cuándo estudiarla, cómo hacerlo de forma racional y a quién derivar, evitando tanto la infravaloración como el sobreestudio innecesario.

A diferencia de la hematuria macroscópica, cuyo manejo suele ser más directo, la hematuria microscópica persistente plantea zonas grises clínicas: pacientes asintomáticos, exploraciones normales, analíticas sin alteraciones llamativas y pruebas de imagen con bajo rendimiento diagnóstico si se solicitan de forma indiscriminada. En este contexto, la Atención Primaria desempeña un papel clave como filtro clínico y coordinador del proceso diagnóstico.

Las guías clínicas coinciden en que no toda hematuria microscópica requiere derivación inmediata, pero sí un abordaje estructurado que permita:

  • Confirmar que el hallazgo es real y persistente.
  • Identificar factores de riesgo de patología urológica relevante.
  • Distinguir una posible etiología glomerular de una no glomerular.
  • Seleccionar adecuadamente a los pacientes que se beneficiarán de estudios avanzados o valoración especializada.

Este artículo propone un enfoque práctico y basado en la evidencia para el manejo de la hematuria microscópica persistente en Atención Primaria, con especial énfasis en el estudio inicial, la estratificación del riesgo y los criterios claros de derivación a Urología y Nefrología, facilitando una toma de decisiones segura, eficiente y centrada en el paciente.

Hematuria microscopica

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2. Definición operativa y criterios de persistencia

Uno de los errores más frecuentes en el manejo de la hematuria microscópica es la falta de una definición operativa clara, lo que conduce tanto a estudios innecesarios como a retrasos diagnósticos. Antes de iniciar cualquier proceso de evaluación, es imprescindible acordar qué entendemos realmente por hematuria microscópica persistente.

2.1 ¿Qué es hematuria microscópica?

Se define como la presencia de hematíes en la orina no visibles a simple vista, detectados mediante análisis de orina. Desde el punto de vista clínico, la definición más aceptada es:

  • ≥3 hematíes por campo de gran aumento (400×) en el sedimento urinario.
  • Confirmado en una muestra de orina correctamente recogida.

La tira reactiva positiva para sangre no equivale por sí sola a hematuria microscópica, ya que detecta actividad peroxidasa y puede ser positiva en ausencia de hematíes (mioglobinuria, hemoglobinuria, contaminación).

2.2 Concepto de persistencia

No toda hematuria microscópica aislada requiere estudio. Hablamos de hematuria microscópica persistente cuando:

  • La alteración se confirma en al menos dos muestras separadas en el tiempo.
  • Las determinaciones se realizan tras excluir causas transitorias.
  • Existe un intervalo mínimo razonable entre muestras (habitualmente semanas).

Este criterio de persistencia permite diferenciar hallazgos ocasionales de situaciones con mayor probabilidad de patología subyacente clínicamente relevante.

2.3 Situaciones que no deben considerarse hematuria persistente

Antes de etiquetar al paciente, deben descartarse circunstancias frecuentes que producen hematuria transitoria y que no justifican estudio estructurado si se resuelven:

  • Infección urinaria activa.
  • Menstruación o contaminación vaginal.
  • Ejercicio físico intenso reciente.
  • Fiebre o procesos intercurrentes agudos.
  • Traumatismo reciente.

En estos casos, la actitud correcta es repetir el análisis una vez resuelta la causa, evitando iniciar cascadas diagnósticas prematuras.

2.4 Importancia clínica de una definición correcta

Definir adecuadamente la hematuria microscópica persistente tiene implicaciones directas en la práctica clínica:

  • Reduce derivaciones innecesarias.
  • Evita pruebas de imagen de bajo rendimiento diagnóstico.
  • Permite identificar precozmente a pacientes con mayor riesgo urológico o nefrológico.
  • Mejora la comunicación clínica entre niveles asistenciales.

Solo tras confirmar que nos encontramos ante una hematuria microscópica verdadera y persistente tiene sentido avanzar hacia una anamnesis dirigida, la estratificación del riesgo y el estudio etiológico.

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3. Confirmación del hallazgo: cómo evitar falsos positivos

Antes de iniciar cualquier estudio etiológico o plantear una derivación, es fundamental confirmar que la hematuria microscópica es real. Un porcentaje significativo de resultados positivos en la práctica clínica se debe a errores preanalíticos, interferencias de la tira reactiva o interpretaciones incorrectas del sedimento urinario.

3.1 Tira reactiva positiva no equivale a hematuria

La tira reactiva detecta actividad tipo peroxidasa del grupo hemo, por lo que puede ser positiva en ausencia de hematíes. Entre las causas más frecuentes de falsos positivos se incluyen:

  • Hemoglobinuria (hemólisis intravascular).
  • Mioglobinuria (ejercicio intenso, rabdomiólisis).
  • Contaminación menstrual o vaginal.
  • Oxidantes o antisépticos en la muestra.

Por este motivo, nunca debe diagnosticarse hematuria microscópica basándose solo en la tira. Es imprescindible confirmar el hallazgo mediante sedimento urinario.

3.2 Sedimento urinario: el paso clave

La confirmación diagnóstica requiere la visualización directa de hematíes en el sedimento. Para que el resultado sea fiable, deben cumplirse varias condiciones:

  • Muestra de orina fresca, preferentemente de la primera micción de la mañana.
  • Recogida de chorro medio, tras higiene adecuada.
  • Análisis en un plazo corto tras la micción.

Se considera confirmada la hematuria microscópica cuando se observan ≥3 hematíes por campo de gran aumento en condiciones técnicas adecuadas.

3.3 Errores preanalíticos frecuentes en Atención Primaria

Muchos diagnósticos erróneos se originan antes de que la muestra llegue al laboratorio. Los errores más habituales son:

  • Recogida durante la menstruación o sin descartar flujo vaginal.
  • Muestras obtenidas tras ejercicio físico intenso.
  • Retraso prolongado entre micción y análisis.
  • Uso de recipientes no adecuados o contaminados.

Cuando existen dudas sobre la calidad de la muestra, la actitud correcta es repetir el análisis en condiciones óptimas antes de avanzar en el estudio.

3.4 Cuándo repetir la prueba

Ante una primera detección de posible hematuria microscópica, se recomienda:

  • No iniciar estudio etiológico inmediato si el paciente está asintomático.
  • Repetir el sedimento tras descartar causas transitorias.
  • Confirmar la persistencia en una segunda determinación separada en el tiempo.

Este enfoque escalonado permite reducir de forma significativa el número de estudios innecesarios y derivaciones evitables, sin comprometer la seguridad del paciente.

3.5 Mensaje clave para la práctica clínica

La mayoría de las hematurias microscópicas detectadas en un primer análisis no se confirman cuando se revisan de forma sistemática. En Atención Primaria, confirmar correctamente el hallazgo es un acto clínico de alto valor que condiciona todo el proceso posterior.

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4. Enfoque inicial en Atención Primaria: anamnesis dirigida

Una vez confirmada la presencia de hematuria microscópica persistente, la anamnesis clínica dirigida se convierte en la herramienta más rentable para orientar la etiología y estimar el riesgo del paciente. En muchos casos, una historia bien estructurada permite anticipar si el origen es probablemente urológico, glomerular o banal, y condiciona de forma decisiva la necesidad de pruebas complementarias o derivación.

4.1 Síntomas urinarios asociados

La presencia de síntomas acompañantes aumenta la probabilidad de patología estructural urológica:

  • Disuria, polaquiuria o urgencia miccional.
  • Dolor lumbar o en flancos.
  • Antecedentes de cólico nefrítico.
  • Episodios previos de hematuria macroscópica.

Por el contrario, la hematuria microscópica aislada y asintomática orienta con mayor frecuencia hacia causas glomerulares benignas o hallazgos incidentales.

4.2 Relación temporal y contexto de aparición

Es clave identificar circunstancias que puedan explicar una hematuria transitoria:

  • Ejercicio físico intenso en las 24–72 horas previas.
  • Infecciones recientes, especialmente respiratorias altas.
  • Fiebre o procesos intercurrentes agudos.
  • Traumatismos recientes.

Una relación clara con ejercicio intenso que se resuelve tras el reposo sugiere hematuria inducida por ejercicio, siempre como diagnóstico de exclusión.

4.3 Antecedentes personales relevantes

Algunos antecedentes modifican de forma significativa el riesgo y la actitud clínica:

  • Tabaquismo actual o pasado.
  • Exposición laboral a aminas aromáticas, hidrocarburos o tintes.
  • Litiasis urinaria previa.
  • Infecciones urinarias recurrentes.
  • Enfermedad renal conocida.

En pacientes mayores, especialmente varones, estos factores aumentan la probabilidad de patología urológica relevante.

4.4 Antecedentes familiares

La historia familiar puede orientar hacia causas glomerulares hereditarias:

  • Familiares con hematuria persistente.
  • Historia de insuficiencia renal crónica de causa no filiada.
  • Sordera neurosensorial o alteraciones oculares asociadas.

Estos datos obligan a considerar entidades como nefropatía por IgA, alteraciones hereditarias del colágeno o nefropatía de membrana basal delgada.

4.5 Fármacos y tratamientos

Es imprescindible revisar de forma sistemática la medicación:

  • Anticoagulantes y antiagregantes.
  • Antiinflamatorios no esteroideos.
  • Fármacos potencialmente nefrotóxicos.

La anticoagulación no explica por sí sola una hematuria persistente y nunca debe utilizarse como justificación para no estudiar al paciente.

4.6 Claves prácticas para la consulta

Una anamnesis correctamente orientada permite:

  • Reducir pruebas innecesarias.
  • Identificar pacientes de alto riesgo.
  • Justificar de forma sólida la derivación cuando es necesaria.

En Atención Primaria, preguntar bien es tan importante como pedir pruebas. La información obtenida en esta fase condiciona todo el abordaje posterior.

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5. Exploración física y signos de alarma

Aunque en muchos pacientes con hematuria microscópica persistente la exploración física es normal, una valoración sistemática permite identificar signos de alarma que orientan hacia patología renal o urológica relevante y que condicionan la urgencia del estudio o la derivación.

5.1 Constantes y exploración general

La exploración debe comenzar con una evaluación básica, pero no trivial:

  • Presión arterial: la presencia de hipertensión de novo o mal controlada sugiere posible origen glomerular.
  • Estado general: pérdida de peso involuntaria, astenia marcada o síndrome constitucional deben hacer pensar en patología sistémica o neoplásica.
  • Temperatura: fiebre persistente obliga a descartar infección urinaria complicada u otras causas inflamatorias.

5.2 Exploración abdominal y lumbar

Aunque su rendimiento es limitado, puede aportar datos relevantes:

  • Dolor a la puñopercusión lumbar (litiasis, infección).
  • Masas abdominales o renales palpables (poco frecuentes, pero sugestivas de patología avanzada).
  • Sensibilidad suprapúbica (posible afectación vesical).

La ausencia de hallazgos no excluye patología significativa, especialmente en fases iniciales.

5.3 Exploración dirigida según sexo

En varones, debe considerarse la exploración prostática cuando exista clínica compatible:

  • Hiperplasia prostática benigna con síntomas obstructivos.
  • Datos sugestivos de prostatitis.

En mujeres, es importante descartar causas ginecológicas de contaminación urinaria, especialmente en pacientes con flujo vaginal, sangrados intermenstruales o atrofia genital.

5.4 Signos de alarma que modifican la actitud clínica

La presencia de cualquiera de los siguientes hallazgos obliga a una evaluación más rápida y exhaustiva:

  • Hematuria macroscópica previa o concomitante.
  • Hipertensión arterial asociada a hematuria.
  • Edemas periféricos o signos de sobrecarga.
  • Deterioro de la función renal conocido o reciente.
  • Proteinuria significativa asociada.
  • Síntomas constitucionales sin causa aparente.

5.5 Interpretación global en Atención Primaria

En la mayoría de los pacientes, la exploración física no será diagnóstica por sí sola, pero su valor reside en integrar los hallazgos con la anamnesis y los datos analíticos. En Atención Primaria, la exploración bien dirigida permite priorizar el estudio, justificar derivaciones y detectar precozmente situaciones potencialmente graves.

Una exploración aparentemente normal no debe generar falsa tranquilidad si existen criterios analíticos o clínicos de riesgo.

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6. Orientación etiológica: urológica vs nefrológica

Una vez confirmada la hematuria microscópica persistente y realizada la valoración clínica inicial, el siguiente paso es orientar su posible origen. En Atención Primaria, distinguir entre una hematuria de probable origen urológico y una de origen glomerular es clave para seleccionar el estudio adecuado y decidir el tipo de derivación.

Esta diferenciación no siempre es inmediata ni absoluta, pero en muchos casos puede realizarse con una alta probabilidad clínica a partir de datos sencillos.

6.1 Características sugestivas de origen urológico

La hematuria de origen urológico suele deberse a patología localizada en el tracto urinario inferior o superior:

  • Hematuria aislada, sin proteinuria significativa.
  • Ausencia de deterioro de la función renal.
  • Sedimento urinario sin cilindros hemáticos.
  • Hematíes de morfología normal.
  • Presencia de síntomas urinarios bajos o dolor lumbar.

Este patrón es más frecuente en litiasis, infecciones, hiperplasia prostática, patología vesical o tumores urológicos.

6.2 Características sugestivas de origen glomerular

La hematuria glomerular presenta rasgos que orientan hacia afectación renal primaria:

  • Asociación con proteinuria, incluso de bajo grado.
  • Hipertensión arterial concomitante.
  • Deterioro de la función renal.
  • Presencia de hematíes dismórficos o acantocitos.
  • Cilindros hemáticos en el sedimento.

Las causas más habituales en este contexto incluyen la nefropatía por IgA, la nefropatía de membrana basal delgada y otras glomerulopatías.

6.3 Hematuria aislada persistente: una zona gris frecuente

Un escenario especialmente común en Atención Primaria es la hematuria microscópica aislada, sin proteinuria ni alteración de la función renal. En estos casos:

  • La probabilidad de patología urológica relevante suele ser baja en pacientes jóvenes sin factores de riesgo.
  • Las causas glomerulares benignas son relativamente frecuentes.
  • La actitud inicial puede ser conservadora, con seguimiento.

No obstante, la persistencia en el tiempo o la presencia de factores de riesgo obliga a reevaluar la estrategia.

6.4 Importancia del contexto clínico

La orientación etiológica no debe basarse en un solo dato aislado. La integración de:

  • Edad del paciente.
  • Factores de riesgo oncológico.
  • Hallazgos del sedimento.
  • Datos analíticos y clínicos.

permite una toma de decisiones más segura y eficiente, evitando tanto estudios innecesarios como retrasos diagnósticos.

6.5 Implicaciones prácticas para Atención Primaria

Identificar correctamente la probable etiología permite:

  • Elegir el especialista adecuado para la derivación.
  • Seleccionar pruebas complementarias con mayor rendimiento.
  • Optimizar tiempos y recursos asistenciales.

En Atención Primaria, no se trata de alcanzar un diagnóstico definitivo, sino de realizar una orientación clínica sólida que guíe el proceso diagnóstico de forma racional.

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7. Estratificación del riesgo de malignidad urológica

Uno de los objetivos fundamentales en el abordaje de la hematuria microscópica persistente es no pasar por alto una neoplasia urológica clínicamente relevante. Aunque la probabilidad global es baja, esta no es homogénea y varía de forma significativa según el perfil del paciente.

En Atención Primaria, una estratificación correcta del riesgo permite seleccionar a los pacientes que se beneficiarán de un estudio urológico completo y evitar exploraciones invasivas o de bajo rendimiento en pacientes de bajo riesgo.

7.1 Factores de riesgo mayores

Los siguientes factores se asocian de forma consistente con un mayor riesgo de cáncer urológico:

  • Edad avanzada (especialmente >50–60 años).
  • Tabaquismo actual o previo.
  • Antecedente de hematuria macroscópica, incluso remota.
  • Exposición laboral a carcinógenos (aminas aromáticas, hidrocarburos, tintes).
  • Historia previa de tumor urotelial.

En presencia de uno o más de estos factores, la hematuria microscópica persistente debe considerarse potencialmente significativa hasta demostrar lo contrario.

7.2 Factores de riesgo menores o modificadores

Otros elementos pueden aumentar la sospecha, aunque con menor peso individual:

  • Sexo masculino.
  • Infecciones urinarias recurrentes.
  • Litiasis urinaria previa.
  • Irradiación pélvica previa.
  • Tratamiento prolongado con determinados fármacos urotóxicos.

Estos factores deben interpretarse siempre en conjunto con la edad y los antecedentes principales.

7.3 Pacientes de bajo riesgo

Se consideran generalmente de bajo riesgo de malignidad urológica los pacientes que cumplen todas las siguientes condiciones:

  • Edad joven.
  • Ausencia de tabaquismo.
  • Hematuria microscópica aislada y asintomática.
  • Sin antecedentes de hematuria macroscópica.
  • Sin exposición laboral de riesgo.

En este grupo, la probabilidad de neoplasia urológica es muy baja, y suele ser razonable una actitud conservadora inicial con seguimiento.

7.4 Pacientes de riesgo intermedio o alto

Por el contrario, deben considerarse de riesgo intermedio-alto aquellos pacientes que presentan:

  • Edad avanzada con hematuria persistente.
  • Tabaquismo significativo, incluso si cesó hace años.
  • Hematuria microscópica asociada a síntomas urinarios.
  • Antecedentes personales u ocupacionales relevantes.

En estos casos, la actitud debe ser más proactiva, con estudio de imagen y valoración urológica.

7.5 Implicaciones prácticas en Atención Primaria

La estratificación del riesgo permite:

  • Priorizar derivaciones a Urología.
  • Justificar la solicitud de pruebas de imagen.
  • Reducir la variabilidad clínica entre profesionales.

En Atención Primaria, el objetivo no es descartar todas las causas posibles, sino identificar a los pacientes en los que no es seguro adoptar una actitud expectante.

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8. Estudio básico recomendado en Atención Primaria

Una vez confirmada la hematuria microscópica persistente y realizada la orientación clínica inicial, Atención Primaria debe completar un estudio básico y racional. El objetivo no es alcanzar un diagnóstico definitivo, sino identificar datos de alarma, orientar la etiología y seleccionar adecuadamente a los pacientes que requieren derivación o pruebas avanzadas.

8.1 Análisis de orina

El estudio urinario es el pilar inicial y debe incluir:

  • Sedimento urinario completo, con cuantificación de hematíes.
  • Valoración de proteinuria:
    • Cociente albúmina/creatinina en orina.
    • Alternativamente, cociente proteína/creatinina.
  • Urocultivo si existen síntomas urinarios o sedimento sugestivo.

La presencia de proteinuria persistente cambia de forma significativa la orientación clínica y suele justificar valoración nefrológica.

8.2 Analítica sanguínea básica

La analítica debe orientarse a descartar afectación renal o patología sistémica:

  • Creatinina sérica y estimación del filtrado glomerular.
  • Ionograma básico.
  • Hemograma (anemia, signos inflamatorios).

8.3 Citología urinaria: papel real y limitaciones en Atención Primaria

La citología urinaria ha sido tradicionalmente utilizada en el estudio de la hematuria con el objetivo de detectar neoplasia urotelial. Sin embargo, en el contexto específico de la hematuria microscópica persistente, su rendimiento diagnóstico es limitado y su uso indiscriminado en Atención Primaria puede generar más problemas que beneficios.

Desde el punto de vista fisiopatológico, la citología detecta fundamentalmente alteraciones celulares de alto grado. Esto condiciona su principal limitación clínica: una baja sensibilidad para los tumores uroteliales de bajo grado, que son, paradójicamente, los más frecuentes en pacientes evaluados por hematuria microscópica.

8.3.1 Limitaciones diagnósticas de la citología

Las principales limitaciones de la citología urinaria en este contexto son:

  • Baja sensibilidad para tumores uroteliales de bajo grado.
  • Escaso valor predictivo negativo: una citología negativa no excluye patología urológica relevante.
  • Alta frecuencia de resultados indeterminados (atípicos o sospechosos).
  • Variabilidad interobservador.

En pacientes de bajo riesgo, una citología negativa no aporta una seguridad clínica adicional relevante, mientras que un resultado indeterminado suele conducir a derivaciones urgentes y pruebas invasivas, con bajo rendimiento diagnóstico.

8.3.2 Citología urinaria y cribado

La citología urinaria no debe considerarse una prueba de cribado en pacientes con hematuria microscópica persistente asintomática. Las guías clínicas coinciden en que:

  • No sustituye a la cistoscopia.
  • No reduce la necesidad de pruebas invasivas.
  • No mejora los resultados clínicos cuando se utiliza de forma rutinaria.

Por este motivo, no se recomienda su solicitud sistemática desde Atención Primaria como parte del estudio inicial.

8.3.3 Cuándo puede estar justificada

Existen, no obstante, situaciones clínicas en las que la citología urinaria puede aportar valor:

  • Pacientes con alto riesgo urológico (edad avanzada, tabaquismo significativo).
  • Sospecha clínica de tumor urotelial de alto grado o carcinoma in situ.
  • Seguimiento de pacientes con antecedente de cáncer urotelial.

Incluso en estos escenarios, su mayor utilidad suele darse tras valoración urológica, como prueba complementaria y no como herramienta aislada.

8.3.4 Mensaje práctico para Atención Primaria

En el manejo de la hematuria microscópica persistente, la citología urinaria tiene un papel secundario y muy selectivo. En Atención Primaria, la edad, los factores de riesgo, la persistencia del hallazgo, la proteinuria y la función renal aportan mucha más información clínica para decidir el estudio y la derivación. Solicitar citología urinaria de forma rutinaria no mejora la seguridad del paciente y puede generar cascadas diagnósticas innecesarias.

8.4 Pruebas que no deben solicitarse de entrada

En pacientes asintomáticos y de bajo riesgo, algunas pruebas aportan poco valor y aumentan la probabilidad de hallazgos incidentales:

  • Marcadores tumorales.
  • Tomografía computarizada sin criterios claros.
  • Estudios inmunológicos amplioso so erologías en ausencia de datos clínicos que lo justifiquen. 

Estas pruebas deben reservarse para contextos específicos o tras valoración especializada.

8.5 Integración de resultados

El estudio básico permite clasificar a los pacientes en tres grandes grupos:

  • Hematuria aislada, sin otros hallazgos.
  • Hematuria asociada a proteinuria o alteración renal.
  • Hematuria con clínica o factores de riesgo urológico.

Esta clasificación es clave para decidir el siguiente paso: seguimiento, ampliación del estudio o derivación.

8.6 Mensaje clave para Atención Primaria

Un estudio básico bien planteado evita derivaciones innecesarias y facilita que el especialista reciba al paciente con información relevante. En Atención Primaria, pedir menos pruebas, pero mejor orientadas, suele traducirse en una atención más eficiente y segura.

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9. Papel del sedimento urinario y la morfología eritrocitaria

El examen del sedimento urinario es una herramienta clásica para orientar el origen de la hematuria. Sin embargo, en la práctica real de Atención Primaria, su utilidad depende de cómo se realice, quién lo interprete y en qué contexto clínico. Conocer su valor y sus limitaciones es esencial para evitar conclusiones erróneas.

9.1 ¿Qué aporta realmente el sedimento urinario?

Más allá del simple recuento de hematíes, el sedimento puede aportar información cualitativa relevante:

  • Morfología de los hematíes.
  • Presencia de cilindros (especialmente hemáticos).
  • Hallazgos acompañantes: leucocituria, cristales.

Estos datos, integrados con la clínica y la analítica, ayudan a orientar el origen de la hematuria.

9.2 Hematíes dismórficos y acantocitos

Los hematíes dismórficos, y en particular los acantocitos (hematíes con prolongaciones irregulares), se asocian a sangrado glomerular. Su presencia sugiere paso de los eritrocitos a través de la membrana basal glomerular.

Cuando se identifican de forma fiable, orientan hacia:

  • Nefropatía por IgA.
  • Nefropatía de membrana basal delgada.
  • Otras glomerulopatías.

La presencia de cilindros hemáticos es altamente sugestiva de origen glomerular y constituye un criterio de derivación nefrológica.

9.3 Limitaciones prácticas en Atención Primaria

En la práctica habitual, existen limitaciones importantes:

  • Variabilidad interobservador elevada.
  • Falta de microscopía de contraste de fases en muchos laboratorios.
  • Informes que no describen la morfología eritrocitaria.

Por este motivo, la ausencia de hematíes dismórficos no excluye un origen glomerular, y su presencia debe interpretarse siempre en contexto.

9.4 Qué hacer con la información del sedimento

En Atención Primaria, el sedimento debe utilizarse como una herramienta orientativa:

  • Apoya la sospecha glomerular cuando existen otros datos concordantes.
  • Refuerza la indicación de derivación nefrológica.
  • No debe ser el único criterio para descartar patología relevante.

En ausencia de proteinuria, deterioro renal o signos clínicos de alarma, una interpretación prudente es clave.

9.5 Mensaje práctico

El sedimento urinario ayuda a orientar, pero no decide en solitario. En Atención Primaria, su mayor valor reside en confirmar sospechas clínicas ya planteadas, no en generar diagnósticos aislados que conduzcan a estudios innecesarios.

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10. Pruebas de imagen: qué solicitar y qué evitar desde Atención Primaria

Las pruebas de imagen desempeñan un papel relevante en la evaluación de la hematuria microscópica persistente, pero su rendimiento diagnóstico depende en gran medida de una correcta selección del paciente. En Atención Primaria, el objetivo no es agotar todas las opciones diagnósticas, sino utilizar aquellas pruebas que aportan información útil sin generar efectos adversos innecesarios.

10.1 Ecografía renal y vesical: la prueba de primera línea

La ecografía renal y vesical es la técnica de imagen inicial recomendada en la mayoría de los pacientes con hematuria microscópica persistente que requieren estudio:

  • Es accesible, inocua y reproducible.
  • Permite detectar litiasis, hidronefrosis y masas renales significativas.
  • Puede identificar alteraciones vesicales macroscópicas.

Su rendimiento es mayor en pacientes con riesgo intermedio o alto de patología urológica y en aquellos con clínica compatible.

10.2 Limitaciones de la ecografía

Es importante conocer qué no puede descartarse con una ecografía normal:

  • Lesiones uroteliales pequeñas.
  • Tumores vesicales planos o incipientes.
  • Patología glomerular.

Por tanto, una ecografía normal no excluye patología urológica relevante en pacientes de alto riesgo, pero sí es suficiente como primera aproximación en muchos contextos de AP.

10.3 Tomografía computarizada: cuándo no pedirla

La tomografía computarizada (TC) presenta un alto rendimiento diagnóstico en contextos seleccionados, pero no debe solicitarse de forma sistemática desde Atención Primaria en pacientes con hematuria microscópica asintomática y de bajo riesgo.

Las razones para evitar su uso indiscriminado incluyen:

  • Exposición innecesaria a radiación.
  • Riesgo de nefrotoxicidad por contraste.
  • Hallazgos incidentales que generan cascadas diagnósticas.

La indicación de TC debe reservarse para pacientes seleccionados y, en la mayoría de los casos, tras valoración especializada.

10.4 Cistoscopia: fuera del ámbito de Atención Primaria

La cistoscopia es una prueba fundamental en la evaluación urológica, pero su indicación y realización corresponden al ámbito especializado. En Atención Primaria, el papel del médico es identificar a los pacientes que deben ser remitidos para su realización, no solicitarla de forma directa.

10.5 Enfoque práctico en Atención Primaria

En la práctica clínica diaria, una estrategia razonable consiste en:

  • Solicitar ecografía renal y vesical en pacientes con criterios de estudio.
  • Evitar pruebas de imagen avanzadas en pacientes jóvenes y de bajo riesgo.
  • Derivar a Urología cuando la imagen, la clínica o los factores de riesgo lo justifiquen.

Un uso prudente de las pruebas de imagen reduce el sobrediagnóstico y mejora la eficiencia del proceso asistencial.

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11. Criterios de derivación a Urología

La derivación a Urología en el contexto de hematuria microscópica persistente debe ser selectiva y justificada. El objetivo es identificar a los pacientes con mayor probabilidad de patología urológica relevante, priorizando la seguridad sin caer en el sobrediagnóstico.

11.1 Indicaciones claras de derivación

Se recomienda derivar a Urología cuando concurra alguno de los siguientes criterios:

  • Hematuria macroscópica actual o previa, aunque se haya resuelto.
  • Hematuria microscópica persistente en pacientes con riesgo intermedio o alto de malignidad urológica.
  • Edad avanzada con hematuria persistente, especialmente en varones.
  • Tabaquismo actual o pasado significativo.
  • Exposición laboral a carcinógenos uroteliales.
  • Síntomas urinarios asociados sin causa infecciosa evidente.

11.2 Hallazgos que refuerzan la derivación

Algunos datos no son diagnósticos por sí mismos, pero aumentan la probabilidad de patología urológica:

  • Ecografía renal o vesical con hallazgos sospechosos.
  • Hematuria persistente pese a un estudio básico normal.
  • Reaparición de la hematuria tras un periodo de normalización.

En estos escenarios, la valoración urológica permite completar el estudio con técnicas específicas como la cistoscopia.

11.3 Cuándo no es necesaria la derivación inmediata

No suele ser necesaria una derivación inicial a Urología en pacientes que cumplen todos los siguientes criterios:

  • Edad joven.
  • Ausencia de factores de riesgo urológico.
  • Hematuria microscópica aislada y asintomática.
  • Estudio básico sin hallazgos patológicos.

En estos casos, una actitud expectante con seguimiento en Atención Primaria suele ser segura.

11.4 Anticoagulación y hematuria

La presencia de tratamiento anticoagulante o antiagregante no excluye patología urológica. La hematuria en estos pacientes debe evaluarse con los mismos criterios clínicos que en pacientes no anticoagulados.

Atribuir la hematuria únicamente a la anticoagulación es un error frecuente y potencialmente peligroso.

11.5 Qué información aportar en la derivación

Una derivación bien estructurada mejora la eficiencia asistencial. Es recomendable incluir:

  • Duración y persistencia de la hematuria.
  • Resultados del sedimento y proteinuria.
  • Factores de riesgo identificados.
  • Resultados de la ecografía si está disponible.

Este enfoque facilita una valoración urológica más rápida y orientada.

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12. Criterios de derivación a Nefrología

La derivación a Nefrología en el contexto de hematuria microscópica persistente tiene como objetivo principal identificar patología glomerular clínicamente relevante y prevenir la progresión de enfermedad renal. A diferencia del abordaje urológico, aquí el foco está en la asociación con otros marcadores de daño renal.

12.1 Indicaciones claras de derivación nefrológica

Debe derivarse a Nefrología cuando la hematuria microscópica persistente se acompaña de alguno de los siguientes hallazgos:

  • Proteinuria persistente, incluso de bajo grado.
  • Deterioro de la función renal o descenso progresivo del filtrado glomerular.
  • Hipertensión arterial de nueva aparición o de difícil control.
  • Hematíes dismórficos o presencia de cilindros hemáticos en el sedimento.
  • Edemas u otros signos de sobrecarga.

Estos datos sugieren con alta probabilidad un origen glomerular y justifican valoración especializada.

12.2 Hematuria glomerular aislada persistente

Un escenario frecuente es el de pacientes con hematuria microscópica persistente, función renal normal y ausencia de proteinuria significativa. En estos casos:

  • Las causas glomerulares benignas son relativamente frecuentes.
  • El riesgo de progresión suele ser bajo, pero no nulo.
  • La derivación puede plantearse de forma diferida o selectiva.

La decisión debe individualizarse según edad, antecedentes familiares y evolución en el seguimiento.

12.3 Antecedentes familiares y sospecha hereditaria

La presencia de historia familiar de:

  • Hematuria persistente.
  • Insuficiencia renal crónica de causa no filiada.
  • Sordera neurosensorial o alteraciones oculares.

obliga a considerar enfermedades hereditarias del glomérulo y refuerza la indicación de derivación nefrológica.

12.4 Qué información aportar en la derivación

Para una valoración nefrológica eficaz, es recomendable incluir:

  • Evolución temporal de la hematuria.
  • Cuantificación de la proteinuria.
  • Valores seriados de creatinina y filtrado glomerular.
  • Resultados del sedimento urinario.
  • Antecedentes familiares relevantes.

Una derivación bien documentada facilita decisiones posteriores, incluyendo la necesidad o no de biopsia renal.

12.5 Mensaje clave para Atención Primaria

En la hematuria microscópica persistente, la asociación con proteinuria o alteración renal cambia por completo el pronóstico. Detectar precozmente estos signos y derivar a tiempo es una de las intervenciones con mayor impacto en la evolución del paciente.

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13. Situaciones especiales: anticoagulación, ejercicio, embarazo y edad joven

Existen contextos clínicos en los que la presencia de hematuria microscópica persistente plantea dudas adicionales sobre su relevancia y el grado de estudio necesario. En Atención Primaria, reconocer estas situaciones y manejarlas correctamente evita tanto la infravaloración como el sobrediagnóstico.

13.1 Hematuria en pacientes anticoagulados o antiagregados

La anticoagulación y la antiagregación no causan hematuria por sí mismas, sino que pueden poner de manifiesto una lesión subyacente. Por tanto:

  • La hematuria persistente no debe atribuirse automáticamente al tratamiento anticoagulante.
  • El abordaje diagnóstico debe ser el mismo que en pacientes no anticoagulados.
  • La suspensión del anticoagulante solo está indicada si existe sangrado clínicamente relevante y tras valorar riesgo trombótico.

Asumir que la anticoagulación explica la hematuria es un error frecuente que puede retrasar el diagnóstico de patología urológica o renal significativa.

13.2 Hematuria inducida por ejercicio

El ejercicio físico intenso puede producir hematuria microscópica o incluso macroscópica, habitualmente transitoria. Para considerar este diagnóstico deben cumplirse todas las siguientes condiciones:

  • Relación temporal clara con ejercicio intenso.
  • Resolución completa tras varios días de reposo.
  • Ausencia de otros hallazgos patológicos.

Si la hematuria persiste más allá de una semana sin ejercicio, debe descartarse patología subyacente y no considerarse un hallazgo benigno.

13.3 Hematuria durante el embarazo

Durante el embarazo pueden aparecer causas benignas de hematuria, pero su presencia no debe banalizarse:

  • Debe descartarse infección urinaria de forma sistemática.
  • La persistencia obliga a valorar patología renal previa o litiasis.
  • Las pruebas de imagen deben ser seguras para el feto, priorizando la ecografía.

La coordinación con atención especializada es clave si existen alteraciones asociadas o dudas diagnósticas.

13.4 Hematuria en pacientes jóvenes

En pacientes jóvenes, especialmente sin factores de riesgo urológico, la hematuria microscópica persistente suele tener un origen glomerular benigno. No obstante:

  • Debe confirmarse siempre la persistencia.
  • Es importante valorar antecedentes familiares.
  • El seguimiento a medio plazo es preferible a la derivación inmediata en muchos casos.

La edad joven reduce, pero no elimina, la probabilidad de patología relevante.

13.5 Enfoque práctico

En estas situaciones especiales, el principio general es el mismo: no asumir explicaciones simples sin confirmar la evolución. La reevaluación clínica y analítica es una herramienta segura y eficaz en Atención Primaria.

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14. Seguimiento en Atención Primaria cuando no hay criterios de derivación

No todos los pacientes con hematuria microscópica persistente requieren derivación inmediata. En aquellos de bajo riesgo, con estudio básico normal y sin datos de alarma, Atención Primaria puede asumir un seguimiento estructurado y seguro, ofreciendo además un mensaje tranquilizador al paciente.

14.1 ¿A quién seguir en Atención Primaria?

El seguimiento en AP es razonable en pacientes que cumplen todas las siguientes condiciones:

  • Hematuria microscópica persistente confirmada.
  • Ausencia de proteinuria significativa.
  • Función renal normal y estable.
  • Sin factores de riesgo urológico relevantes.
  • Ecografía renal y vesical normal.

14.2 Qué controlar y con qué frecuencia

Un esquema de seguimiento práctico puede incluir:

  • Análisis de orina con sedimento cada 6–12 meses.
  • Cuantificación de proteinuria anual.
  • Control de creatinina y filtrado glomerular.
  • Medición periódica de la presión arterial.

La estabilidad de estos parámetros a lo largo del tiempo es un indicador de buen pronóstico.

14.3 Cuándo replantear la actitud

Durante el seguimiento, debe reconsiderarse la estrategia si aparece cualquiera de los siguientes cambios:

  • Desarrollo de proteinuria.
  • Deterioro de la función renal.
  • Hipertensión arterial de nueva aparición.
  • Hematuria macroscópica.
  • Persistencia prolongada sin tendencia a la resolución.

En estos casos, está indicada la reevaluación y, con frecuencia, la derivación a Nefrología o Urología según el contexto.

14.4 Comunicación con el paciente

Explicar de forma clara el plan de seguimiento es fundamental para evitar ansiedad y consultas innecesarias. Es útil transmitir que:

  • La mayoría de los casos tienen evolución benigna.
  • El seguimiento permite detectar cambios relevantes a tiempo.
  • No realizar pruebas invasivas de entrada es una decisión clínica razonada.

14.5 Papel del médico de familia

El seguimiento estructurado de la hematuria microscópica persistente es una competencia propia de Atención Primaria. Un control adecuado evita pérdidas de seguimiento y garantiza una atención segura, eficiente y centrada en el paciente.

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15. Errores frecuentes en el manejo de la hematuria microscópica

La hematuria microscópica persistente es un hallazgo habitual, pero su manejo inadecuado puede conducir tanto a retrasos diagnósticos relevantes como a sobrediagnóstico y sobreutilización de recursos. Identificar los errores más frecuentes ayuda a evitarlos de forma sistemática.

15.1 Confiar únicamente en la tira reactiva

Uno de los errores más comunes es asumir que una tira reactiva positiva equivale a hematuria. La falta de confirmación mediante sedimento conduce a estudios innecesarios en pacientes que, en realidad, no presentan hematíes en orina.

15.2 No confirmar la persistencia

Iniciar un estudio etiológico completo tras una única determinación anómala es una práctica frecuente y evitable. Muchas hematurias son transitorias y se resuelven espontáneamente si se repite la prueba en condiciones adecuadas.

15.3 Atribuir la hematuria a la anticoagulación

La anticoagulación y la antiagregación no justifican por sí solas una hematuria persistente. Este error puede retrasar el diagnóstico de patología urológica o renal subyacente.

15.4 Solicitar pruebas de imagen de alto impacto sin criterios claros

La solicitud precoz de tomografía computarizada o estudios avanzados en pacientes de bajo riesgo aumenta la probabilidad de hallazgos incidentales y no mejora los resultados clínicos.

15.5 Derivar sin estudio básico previo

Remitir al paciente sin haber completado un estudio básico limita la utilidad de la consulta especializada y genera duplicación de pruebas.

15.6 Infravalorar la asociación con proteinuria o deterioro renal

La combinación de hematuria con proteinuria o descenso del filtrado glomerular es un marcador de riesgo que no debe ignorarse. La demora en la derivación nefrológica en estos casos puede tener consecuencias pronósticas.

15.7 No establecer un plan de seguimiento

Dar de alta sin seguimiento a pacientes con hematuria persistente, aunque sean de bajo riesgo, favorece pérdidas de control y genera incertidumbre tanto para el paciente como para el profesional.

15.8 Mensaje final

La mayoría de los errores en el manejo de la hematuria microscópica no se deben a falta de conocimiento, sino a decisiones precipitadas o a la ausencia de un enfoque estructurado. Un protocolo claro en Atención Primaria es la mejor herramienta para evitarlos.

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16. Casos clínicos ilustrativos

Los siguientes casos clínicos reflejan situaciones habituales en Atención Primaria y muestran cómo aplicar de forma práctica el abordaje de la hematuria microscópica persistente, evitando tanto el infradiagnóstico como el sobreestudio.

Caso 1. Hematuria microscópica aislada en paciente joven

Varón de 28 años, asintomático, sin antecedentes relevantes. Hematuria microscópica detectada de forma incidental (5–10 hematíes/campo), confirmada en dos determinaciones. Sin proteinuria, creatinina normal, presión arterial normal. No tabaquismo.

Orientación: hematuria microscópica persistente aislada, bajo riesgo urológico.

Actitud: seguimiento en Atención Primaria con controles periódicos de orina, función renal y presión arterial.

Perla clínica: en pacientes jóvenes y de bajo riesgo, la vigilancia estructurada es una opción segura y evita derivaciones innecesarias.

Caso 2. Hematuria microscópica y proteinuria leve

Mujer de 42 años, sin clínica urinaria. Hematuria microscópica persistente (8–12 hematíes/campo) y proteinuria leve confirmada (cociente albúmina/creatinina elevado). Función renal conservada, presión arterial limítrofe.

Orientación: probable origen glomerular.

Actitud: derivación a Nefrología para estudio etiológico.

Perla clínica: la asociación hematuria + proteinuria, aunque sea de bajo grado, cambia el pronóstico y justifica valoración especializada.

Caso 3. Hematuria microscópica en paciente fumador

Varón de 67 años, exfumador importante, sin síntomas urinarios. Hematuria microscópica persistente confirmada. Sedimento sin proteinuria ni alteración renal. Ecografía renal normal.

Orientación: riesgo intermedio-alto de patología urológica.

Actitud: derivación a Urología para completar estudio (incluida cistoscopia).

Perla clínica: la ausencia de síntomas o de hallazgos en ecografía no excluye patología urotelial en pacientes de riesgo.

Caso 4. Hematuria atribuida erróneamente a anticoagulación

Mujer de 74 años, en tratamiento con anticoagulante oral por fibrilación auricular. Hematuria microscópica persistente en varias determinaciones. Sin infección urinaria ni síntomas.

Orientación: hematuria persistente no explicable solo por anticoagulación.

Actitud: estudio básico completo y derivación a Urología por edad y factores de riesgo.

Perla clínica: la anticoagulación puede desenmascarar una lesión subyacente, pero no debe considerarse causa suficiente.

Caso 5. Hematuria tras ejercicio intenso

Varón de 35 años, corredor aficionado de larga distancia. Hematuria microscópica detectada tras una competición. Sedimento normal tras una semana de reposo.

Orientación: hematuria inducida por ejercicio.

Actitud: no realizar estudio adicional; seguimiento clínico.

Perla clínica: la resolución completa tras reposo es clave para considerar este diagnóstico como benigno.

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17. Algoritmo práctico de manejo en Atención Primaria

El siguiente algoritmo resume el abordaje de la hematuria microscópica persistente en Atención Primaria, integrando confirmación diagnóstica, estratificación del riesgo, estudio básico y criterios de derivación. Su objetivo es facilitar decisiones clínicas seguras y homogéneas.

17.1 Paso 1. Detección inicial

  • Tira reactiva positiva para sangre en orina.
  • No diagnosticar hematuria sin confirmación.

17.2 Paso 2. Confirmación del hallazgo

  • Solicitar sedimento urinario.
  • Confirmar ≥3 hematíes/campo.
  • Descartar causas transitorias (menstruación, ejercicio, infección, fiebre).

17.3 Paso 3. Confirmar persistencia

  • Repetir sedimento en una segunda muestra.
  • Confirmar hematuria microscópica persistente.

17.4 Paso 4. Valoración clínica inicial

  • Anamnesis dirigida (síntomas, antecedentes, fármacos).
  • Exploración física con control de presión arterial.
  • Identificación de signos de alarma.

17.5 Paso 5. Estudio básico en Atención Primaria

  • Sedimento urinario completo.
  • Cuantificación de proteinuria.
  • Creatinina sérica y filtrado glomerular.
  • Ecografía renal y vesical si está indicada.

17.6 Paso 6. Orientación etiológica

  • Probable origen glomerular: proteinuria, HTA, deterioro renal, hematíes dismórficos.
  • Probable origen urológico: hematuria aislada, factores de riesgo urológico, clínica urinaria.

17.7 Paso 7. Estratificación del riesgo urológico

  • Edad, tabaquismo, antecedentes de hematuria macroscópica.
  • Clasificar en bajo vs riesgo intermedio-alto.

17.8 Paso 8. Decisión clínica

  • Derivación a Nefrología si proteinuria, deterioro renal o sospecha glomerular.
  • Derivación a Urología si riesgo urológico intermedio-alto.
  • Seguimiento en AP si bajo riesgo y estudio normal.

17.9 Paso 9. Seguimiento

  • Controles periódicos de orina, función renal y presión arterial.
  • Reevaluar ante cambios clínicos o analíticos.

17.10 Mensaje final del algoritmo

La clave del manejo de la hematuria microscópica persistente en Atención Primaria es confirmar, estratificar y decidir. Un algoritmo claro permite actuar con seguridad, coherencia y eficiencia, minimizando errores y variabilidad clínica.

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18. Puntos clave para la práctica clínica

  • La hematuria microscópica es un hallazgo frecuente en Atención Primaria, pero solo una parte de los casos requiere estudio o derivación.
  • Una tira reactiva positiva no equivale a hematuria; el diagnóstico debe confirmarse siempre mediante sedimento urinario.
  • Antes de iniciar cualquier estudio, es imprescindible confirmar la persistencia del hallazgo y descartar causas transitorias.
  • La anamnesis dirigida y la identificación de factores de riesgo aportan más valor clínico que muchas pruebas complementarias.
  • La asociación de hematuria con proteinuria, hipertensión o deterioro de la función renal orienta a origen glomerular y justifica derivación a Nefrología.
  • La estratificación del riesgo urológico (edad, tabaquismo, hematuria macroscópica previa) es clave para decidir derivación a Urología.
  • La ecografía renal y vesical es la prueba de imagen inicial de elección en Atención Primaria cuando está indicada.
  • La anticoagulación no explica por sí sola una hematuria persistente y nunca debe utilizarse como motivo para no estudiar al paciente.
  • En pacientes jóvenes y de bajo riesgo, una actitud conservadora con seguimiento estructurado es segura y razonable.
  • Un enfoque protocolizado reduce errores, evita pruebas innecesarias y mejora la coordinación entre niveles asistenciales.

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19. Autoevaluación competencial- Hematuria microscópica persistente

El objetivo no es examinar, sino favorecer la reflexión clínica y detectar áreas de mejora en el tema que se aborda en el artículo.

Instrucciones: En los bloques 1 y 2 selecciona una única respuesta por pregunta y pulsa Corregir. En el bloque 3 realiza tu autoevaluación personal.

Bloque 1 — Conocimientos (10 preguntas)

1. En un paciente asintomático, ¿cuál es la definición operativa aceptada de hematuria microscópica clínicamente significativa?


B) ≥3 hematíes por campo en sedimento correctamente procesado
C) ≥1 hematíe en muestra aislada
D) Hematuria visible autolimitada
Requiere confirmación microscópica en sedimento urinario adecuadamente recogido.

2. En relación con la tira reactiva urinaria, ¿cuál de los siguientes NO explica un resultado falsamente positivo para sangre?


B) Hemoglobinuria por hemólisis intravascular
C) Proteinuria nefrótica
D) Contaminación menstrual
La proteinuria no activa el reactivo específico de hemoglobina.

3. ¿Qué hallazgo orienta con mayor especificidad hacia un origen glomerular del sangrado?


B) Hematuria aislada sin proteinuria
C) Ecografía renal sin alteraciones
D) Ausencia de síntomas urinarios
Los cilindros hemáticos reflejan sangrado intrarrenal de origen glomerular.

4. En un varón de 28 años, sin factores de riesgo urológico y con hematuria microscópica aislada confirmada, la actitud inicial más prudente es:


B) Cistoscopia sistemática
C) Derivación inmediata a Urología
D) Seguimiento estructurado con reevaluación
En bajo riesgo es razonable seguimiento protocolizado en Atención Primaria.

5. En el estudio inicial en Atención Primaria, la prueba de imagen de primera elección es:


B) Ecografía renal y vesical
C) Resonancia magnética urológica
D) Cistoscopia ambulatoria
Es accesible, segura y adecuada como aproximación inicial.

6. ¿Cuál es el principal factor epidemiológico asociado a carcinoma urotelial en el contexto de hematuria?


B) Hematuria microscópica aislada
C) Tabaquismo acumulado
D) Edad menor de 40 años
El tabaquismo es el principal factor de riesgo modificable.

7. La asociación de hematuria microscópica y proteinuria persistente debe interpretarse como:


B) Hallazgo urológico benigno
C) Variante fisiológica
D) Error preanalítico frecuente
La proteinuria modifica el enfoque diagnóstico y pronóstico.

8. En pacientes anticoagulados, la presencia de hematuria:


B) Se atribuye siempre al fármaco
C) Obliga a suspender anticoagulación
D) Debe estudiarse como en no anticoagulados
La anticoagulación no descarta patología subyacente.

9. ¿Cuál constituye un criterio claro de derivación a Nefrología?


B) Hematuria asociada a deterioro del filtrado glomerular
C) Edad joven sin síntomas
D) Episodio único autolimitado
La afectación funcional renal requiere valoración especializada.

10. El papel fundamental de Atención Primaria en el manejo de la hematuria es:


B) Agotar todo el estudio diagnóstico
C) Solicitar pruebas avanzadas sistemáticamente
D) Minimizar la relevancia clínica del hallazgo
AP actúa como filtro clínico y coordinador asistencial.

Bloque 2 — Habilidades clínicas (3 microcasos razonados)

Microcaso 1. Varón de 68 años, fumador activo (40 paquetes-año), hematuria microscópica persistente confirmada en dos muestras separadas. Sin proteinuria ni deterioro del filtrado glomerular. Ecografía renal y vesical sin hallazgos patológicos.


B) Derivación preferente a Urología para estudio completo
C) Repetir ecografía en 6 meses
D) Alta clínica
Edad avanzada y tabaquismo confieren alto riesgo urotelial aunque la ecografía sea normal. Está indicada valoración urológica.

Microcaso 2. Mujer de 42 años, hematuria microscópica persistente asociada a proteinuria de 450 mg/24h. Filtrado glomerular estimado 82 ml/min/1,73m². Presión arterial 138/86 mmHg. Ecografía normal.


B) Seguimiento exclusivo en Atención Primaria
C) Derivación a Nefrología para estudio de posible patología glomerular
D) Solicitar Uro-TC
La coexistencia de hematuria y proteinuria orienta a origen glomerular y requiere valoración nefrológica, incluso con función renal conservada.

Microcaso 3. Varón de 29 años, corredor de maratón, hematuria microscópica detectada tras competición intensa. Sedimento normal en control a los 7 días de reposo. Sin proteinuria ni factores de riesgo.


B) Derivar a Nefrología
C) Considerar hematuria inducida por ejercicio y seguimiento clínico
D) Solicitar Uro-TC urgente
La resolución tras reposo es compatible con hematuria inducida por ejercicio, diagnóstico de exclusión en bajo riesgo.

Bloque 3 — Actitudes profesionales (Mini-CEX)

Puntúa cada ítem del 1 (nunca) al 5 (siempre).

Ítem 1
Nunca
2 3 4 5
Siempre
Estratifico el riesgo oncológico antes de decidir pruebas avanzadas.
Integro proteinuria y función renal en la orientación diagnóstica.
Evito pruebas innecesarias en pacientes de bajo riesgo.
Explico al paciente la incertidumbre diagnóstica y el plan de seguimiento.
Reevalúo activamente ante cambios clínicos o analíticos.

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20. Bibliografía recomendada

  1. Grossfeld GD, Litwin MS, Wolf JS Jr, et al. Asymptomatic microscopic hematuria in adults: summary of the AUA best practice policy recommendations. Am Fam Physician. 2001;63(6):1145–1154. Disponible en: https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2001/0315/p1145.html
  2. Davis R, Jones JS, Barocas DA, et al. Diagnosis, evaluation and follow-up of asymptomatic microhematuria (AMH) in adults: AUA guideline. J Urol. 2012;188(6 Suppl):2473–2481. Disponible en: https://www.auanet.org/guidelines/asymptomatic-microhematuria
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  4. Vivante A, Afek A, Frenkel-Nir Y, et al. Persistent asymptomatic isolated microscopic hematuria in Israeli adolescents and young adults and risk for end-stage renal disease. JAMA. 2011;306(7):729–736. Disponible en: https://doi.org/10.1001/jama.2011.1141
  5. Hogan MC, Reich HN, Nelson PJ, et al. The management of isolated hematuria. Kidney Int. 2020;97(2):227–238. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.kint.2019.09.025
  6. Cattran DC, Feehally J, Cook HT, et al. Kidney disease: improving global outcomes (KDIGO) glomerulonephritis work group. Kidney Int Suppl. 2012;2(2):139–274. Disponible en: https://kdigo.org/wp-content/uploads/2017/02/KDIGO-2012-GN-Guideline-English.pdf
  7. Levey AS, Eckardt KU, Tsukamoto Y, et al. Definition and classification of chronic kidney disease: a position statement from KDIGO. Kidney Int. 2005;67(6):2089–2100. Disponible en: https://doi.org/10.1111/j.1523-1755.2005.00365.x
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  9. UpToDate. Isolated glomerular hematuria in adults. Wolters Kluwer. Actualización periódica. Disponible en: https://www-uptodate-com.bvcscm.a17.csinet.es/contents/isolated-and-persistent-glomerular-hematuria-in-adults?search=Isolated%20glomerular%20hematuria%20in%20adults.%20Wolters%20Kluwer.&source=search_result&selectedTitle=1~150&usage_type=default&display_rank=1
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