Nódulo tiroideo: algoritmo diagnóstico y criterios de derivación desde Atención Primaria

Resumen

El nódulo tiroideo es una de las alteraciones endocrinas más frecuentes en la práctica clínica, con una prevalencia que puede alcanzar hasta el 60 % cuando se emplean técnicas de imagen. A pesar de su elevada frecuencia, la mayoría de los nódulos son benignos y solo una pequeña proporción corresponde a patología maligna, lo que obliga a adoptar un enfoque diagnóstico racional que evite tanto el sobrediagnóstico como las derivaciones innecesarias.

En Atención Primaria, la evaluación inicial debe basarse en una anamnesis dirigida y una exploración cervical cuidadosa, con especial atención a los signos de alarma como crecimiento rápido, disfonía, síntomas compresivos, adenopatías cervicales o antecedentes de radiación cervical. La determinación de la TSH constituye el primer paso diagnóstico en todos los pacientes. Una TSH suprimida orienta hacia un nódulo hiperfuncionante, generalmente benigno, mientras que una TSH normal o elevada obliga a la caracterización ecográfica del nódulo.

La ecografía tiroidea es la herramienta clave para la estratificación del riesgo, utilizando sistemas estandarizados como TIRADS o EU-TIRADS. Estos permiten estimar la probabilidad de malignidad y establecer criterios objetivos para indicar la punción aspiración con aguja fina (PAAF). La citología, interpretada mediante el sistema Bethesda, orienta la conducta posterior, desde el seguimiento clínico-ecográfico hasta la derivación preferente o urgente para valoración quirúrgica.

El papel del médico de familia es fundamental en la selección adecuada de pacientes para seguimiento o derivación, en la información al paciente y en la coordinación con Endocrinología. Un algoritmo diagnóstico estructurado mejora la toma de decisiones, optimiza el uso de recursos y contribuye a una atención más segura y eficiente del paciente con nódulo tiroideo.


1. Introducción y relevancia clínica

El nódulo tiroideo es una de las alteraciones endocrinas más frecuentes en la práctica médica. Su detección ha aumentado de forma significativa en las últimas décadas, tanto por el uso extendido de técnicas de imagen (ecografía, TAC, RM) como por el hallazgo incidental en exploraciones solicitadas por otros motivos (“incidentalomas”).
La prevalencia varía según el método diagnóstico utilizado: en la exploración clínica se detecta en torno al 4–7 % de la población adulta, mientras que la ecografía tiroidea identifica nódulos en hasta el 40–60 % de los adultos. Son más frecuentes en mujeres, con una proporción aproximada de 4:1, y su prevalencia aumenta con la edad y la exposición previa a radiación cervical.
A pesar de su elevada frecuencia, menos del 5 % de los nódulos tiroideos son malignos. Este dato resalta la importancia de un enfoque racional que evite tanto el sobrediagnóstico como las derivaciones innecesarias. En este sentido, la Atención Primaria desempeña un papel clave en la estratificación inicial del riesgo y la selección adecuada de pacientes para derivación o seguimiento.
El reto para el médico de familia consiste en integrar la información clínica, analítica y ecográfica para decidir si el nódulo requiere estudio especializado (PAAF o cirugía) o puede controlarse de forma ambulatoria. Las guías clínicas recientes (ATA, SEEN, NICE) insisten en la necesidad de protocolos y algoritmos diagnósticos claros para optimizar los recursos y mejorar la seguridad del paciente.

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2. Valoración inicial en Atención Primaria

La valoración inicial del nódulo tiroideo en Atención Primaria debe orientarse a identificar datos clínicos que sugieran malignidad o disfunción tiroidea. En la mayoría de los casos, los nódulos son asintomáticos y se detectan de forma incidental, por lo que una anamnesis detallada y una exploración física cuidadosa resultan fundamentales para seleccionar a los pacientes que requieren estudio adicional.

2.1 Anamnesis dirigida

Los objetivos principales de la historia clínica son:
  • Precisar tiempo de evolución y velocidad de crecimiento del nódulo.
  • Valorar síntomas compresivos: disfagia, disfonía, disnea, sensación de masa cervical o dolor.
  • Explorar antecedentes de radiación cervical en la infancia o juventud.
  • Indagar antecedentes familiares de carcinoma medular o síndromes MEN 2.
  • Registrar signos o síntomas de hipertiroidismo o hipotiroidismo (pérdida de peso, palpitaciones, estreñimiento, intolerancia al frío, etc.).

2.2 Exploración física tiroidea y cervical

La palpación del cuello debe realizarse desde detrás del paciente, con el cuello ligeramente extendido. Se recomienda valorar:
  • Tamaño y consistencia: los nódulos duros, adheridos o de crecimiento rápido son sospechosos.
  • Movilidad con la deglución: los nódulos tiroideos suelen moverse, mientras que las masas paratiroideas o ganglionares no.
  • Presencia de adenopatías cervicales: sugiere posible malignidad.
  • Signos de hipertiroidismo: temblor fino, taquicardia, hiperreflexia, pérdida de peso.

2.3 Signos de alarma (“banderas rojas”)

La presencia de uno o más de los siguientes hallazgos obliga a derivación preferente o urgente a Endocrinología u ORL:
  • Disfonía persistente o parálisis de cuerda vocal.
  • Disfagia progresiva o disnea.
  • Crecimiento rápido del nódulo.
  • Consistencia dura o fija a planos profundos.
  • Adenopatías laterocervicales palpables.
  • Antecedente de radiación cervical o cáncer tiroideo familiar.
El reconocimiento de estos signos permite priorizar adecuadamente la derivación y evita retrasos en el diagnóstico de los casos malignos, que representan una minoría pero requieren actuación precoz.

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3. Pruebas iniciales recomendadas en Atención Primaria

El objetivo del estudio inicial en Atención Primaria es determinar la función tiroidea y estratificar el riesgo de malignidad antes de decidir si el paciente debe ser derivado o puede seguirse en consulta. La secuencia diagnóstica más útil combina la evaluación hormonal básica con la ecografía tiroidea cuando esté disponible o pueda solicitarse.

3.1. Determinación de TSH y T4 libre

La TSH sérica es la prueba inicial de elección en todos los pacientes con nódulo tiroideo.
  • Si la TSH es normal o elevada, se trata probablemente de un nódulo no funcionante (la mayoría de los casos).
  • Si la TSH es suprimida, debe solicitarse una gammagrafía tiroidea para descartar nódulo hiperfuncionante (“caliente”), habitualmente benigno.
En casos de disfunción tiroidea se añadirá la determinación de T4 libre y, si procede, T3 total o libre.

3.2. Anticuerpos tiroideos

Los anticuerpos antiperoxidasa (anti-TPO) y antitiroglobulina (anti-Tg) permiten identificar la presencia de autoinmunidad tiroidea, siendo especialmente útiles en el diagnóstico de la tiroiditis de Hashimoto. En el contexto del nódulo tiroideo, su utilidad es limitada, ya que no aportan información directa sobre el riesgo de malignidad. Estos anticuerpos pueden ayudar a interpretar hallazgos ecográficos sugestivos de tiroiditis crónica, como la heterogeneidad difusa o la presencia de pseudonódulos, que pueden coexistir con nódulos benignos. No son marcadores diagnósticos de la enfermedad de Graves, en la que el anticuerpo relevante es el dirigido frente al receptor de la TSH (TRAb). Por ello, no deben solicitarse de forma sistemática en todo paciente con nódulo tiroideo, reservándose su uso para situaciones con TSH elevada, sospecha clínica o ecográfica de tiroiditis autoinmune, o en el estudio etiológico de una disfunción tiroidea asociada.

3.3. Ecografía tiroidea: cuándo y por qué

La ecografía tiroidea de alta resolución es la herramienta clave para caracterizar el nódulo y establecer el riesgo de malignidad. Debe solicitarse en Atención Primaria cuando se disponga de acceso directo o incluirse en la solicitud al especialista si cumple criterios de sospecha. La ecografía permite valorar:
  • Tamaño y número de nódulos (único o multinodular).
    • Micronódulo
      • < 5 mm
      • Conducta: no PAAF ni seguimiento específico.
      • Comentario: hallazgo incidental frecuente.
    • Nódulo pequeño
      • 5–9 mm
      • Conducta: seguimiento solo si alto riesgo ecográfico (p. ej., TIRADS 5).
      • PAAF: no indicada de rutina.
    • Nódulo intermedio
      • 10–19 mm
      • Conducta: depende del riesgo ecográfico.
      • PAAF: indicada si TIRADS 4–5.
      • Seguimiento: ecográfico si bajo riesgo.
    • Nódulo grande
      • ≥ 20 mm
      • Conducta: valorar PAAF incluso con riesgo ecografico bajo.
      • Comentario: mayor probabilidad de síntomas compresivos.
    • Nódulo muy grande
      • ≥ 40 mm
      • Conducta: derivación a Endocrinología/Cirugía.
      • Comentario: considerar tratamiento quirúrgico aunque la citología sea benigna (síntomas, crecimiento, dudas diagnósticas).
  • Ecogenicidad 
    • Anecoico
      • Aspecto: negro, sin ecos internos.
      • Significado: contenido líquido.
      • Interpretación clínica: quiste simple, prácticamente benigno.
      • Riesgo de malignidad: ≈ 0 %.
      • Comentario: si es puramente anecoico y con refuerzo posterior, no requiere PAAF.
    • Isoecoico
      • Aspecto: similar al tejido tiroideo normal.
      • Interpretación clínica: nódulo sólido frecuente, habitualmente benigno.
      • Riesgo de malignidad: bajo.
      • Comentario: el riesgo depende más de otros signos (márgenes, calcificaciones, forma).
    • Hiperecoico
      • Aspecto: más brillante que el parénquima tiroideo.
      • Interpretación clínica: suele corresponder a nódulos coloides o con fibrosis.
      • Riesgo de malignidad: bajo.
      • Comentario: aislado, no es un criterio de sospecha.
    • Hipoecoico
      • Aspecto: más oscuro que el parénquima tiroideo.
      • Interpretación clínica: hallazgo de alerta.
      • Riesgo de malignidad: intermedio–alto.
      • Comentario: si se asocia a márgenes irregulares, microcalcificaciones o forma “taller-than-wide”, el riesgo aumenta claramente.
    • Muy hipoecoico
      • Aspecto: más oscuro que los músculos cervicales adyacentes.
      • Interpretación clínica: alta sospecha de malignidad.
      • Riesgo de malignidad: alto.
      • Comentario: criterio fuerte de TIRADS 5 / EU-TIRADS 5.
    • Resumen práctico (Atención Primaria)
      • Anecoico → quístico → benigno.
      • Isoecoico / hiperecoico → bajo riesgo si no hay otros signos.
      • Hipoecoico → vigilar criterios asociados y tamaño.
      • Muy hipoecoico → derivación preferente para PAAF.
    • 🔑 Perla clínica: la ecogenicidad nunca debe interpretarse de forma aislada. El riesgo real se define por la combinación de ecogenicidad, márgenes, calcificaciones, forma y tamaño.
  • Márgenes: irregulares, lobulados o infiltrantes: → sospechosos. 
  • Presencia de microcalcificaciones o vascularización interna:→ sospechosos. 
  • Forma (más alto que ancho): → sospechosos. 
  • Composición ( sólido o predominantemente sólido) → más riesgo que quístico.

3.4. Interpretación inicial de resultados en AP

Situación clínica Resultado analítico/ecográfico Actitud inicial recomendada
TSH suprimida Nódulo hiperfuncionante Solicitar gammagrafía tiroidea. No requiere PAAF si es “caliente”.
TSH normal o elevada Nódulo hipoecoico o mixto Valorar riesgo ecográfico (TIRADS) y decidir derivación o seguimiento.
TSH elevada + anti-TPO positivos Tiroiditis autoinmune con pseudonódulos Control evolutivo en AP; derivar solo si persiste duda diagnóstica.
Abreviaturas: TSH = hormona estimulante del tiroides; PAAF = punción aspiración con aguja fina; TIRADS = Thyroid Imaging Reporting and Data System.
La integración de los hallazgos analíticos y ecográficos permite establecer una primera orientación diagnóstica antes de plantear la derivación al especialista.

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4. Clasificación ecográfica del riesgo (TIRADS y EU-TIRADS)

Los sistemas de clasificación ecográfica del nódulo tiroideo permiten estimar el riesgo de malignidad y decidir de forma objetiva la necesidad de PAAF o seguimiento. Los más utilizados son el ACR-TIRADS (American College of Radiology) y el EU-TIRADS (European Thyroid Association). Ambos se basan en la combinación de características ecográficas que se asocian con mayor o menor probabilidad de cáncer.

4.1. Comparación resumida de sistemas de clasificación

Categoría ACR-TIRADS EU-TIRADS Riesgo estimado de malignidad Actitud recomendada
Benigno TIRADS 1 EU-TIRADS 1 ≈ 0 % No seguimiento específico.
Probablemente benigno TIRADS 2 EU-TIRADS 2 ≈ <2 % Control ecográfico cada 2–3 años.
Riesgo intermedio TIRADS 3 EU-TIRADS 3 ≈ 2–10 % PAAF si ≥ 2,5 cm o crecimiento.
Riesgo moderado TIRADS 4 EU-TIRADS 4 ≈ 10–20 % PAAF si ≥ 1,5 cm o signos sospechosos.
Altamente sospechoso TIRADS 5 EU-TIRADS 5 ≈ >25 % PAAF si ≥ 1 cm o antes si síntomas/adenopatías.
Abreviaturas: PAAF = punción aspiración con aguja fina; TIRADS = Thyroid Imaging Reporting and Data System.

4.3. Utilidad práctica en Atención Primaria

En la práctica diaria, la clasificación TIRADS permite priorizar derivaciones.
  • TIRADS 1–2: seguimiento periódico, sin necesidad de PAAF ni derivación inmediata.
  • TIRADS 3–4: derivar si el nódulo supera el tamaño umbral o presenta síntomas compresivos.
  • TIRADS 5: derivación preferente a Endocrinología para PAAF y eventual cirugía.
Este enfoque estandariza la comunicación entre niveles asistenciales y evita exploraciones innecesarias.

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5. Punción aspiración con aguja fina (PAAF): indicaciones e interpretación

La punción aspiración con aguja fina (PAAF) constituye la prueba de referencia para confirmar o descartar malignidad en los nódulos tiroideos. Es una técnica segura, de bajo coste y con una elevada rentabilidad diagnóstica cuando se realiza en nódulos bien seleccionados según los criterios clínicos y ecográficos.

5.1. Indicaciones generales de PAAF

En el ámbito de Atención Primaria, la solicitud de PAAF debe valorarse en los siguientes escenarios:
  • Nódulos con clasificación ecográfica TIRADS ≥ 4 o EU-TIRADS ≥ 4.
  • Nódulos ≥ 1 cm con signos ecográficos de alto riesgo (hipoecoicos, microcalcificaciones, márgenes irregulares).
  • Nódulos ≥ 1,5 cm con riesgo intermedio o crecimiento documentado.
  • Nódulos “fríos” en gammagrafía tiroidea.
  • Adenopatías laterocervicales sospechosas de metástasis tiroidea.
No está indicada la PAAF en nódulos claramente quísticos, hiperfuncionantes (“calientes”) ni en TIRADS 1–2 sin criterios de alarma.

5.2. Sistema Bethesda para la citología tiroidea

El resultado de la PAAF se clasifica según el Sistema Bethesda, que permite estimar el riesgo de malignidad y orientar la conducta clínica. La siguiente tabla resume las seis categorías diagnósticas y su manejo recomendado.
Categoría Bethesda Descripción citológica Riesgo estimado de malignidad Conducta recomendada
I — No diagnóstica o insatisfactoria Muestra insuficiente o pobremente celular. 5–10 % Repetir PAAF en 3 meses con control ecográfico.
II — Benigna Tiroiditis, nódulo coloide o quístico benigno. 0–3 % Seguimiento clínico-ecográfico cada 12–24 meses.
III — Atipia de significado indeterminado (AUS/FLUS) Cambios leves atípicos sin criterios claros. 5–15 % Repetir PAAF o considerar estudio molecular.
IV — Neoplasia folicular o sospechosa Proliferación folicular sin rasgos de carcinoma papilar. 15–30 % Derivación a Endocrinología/Cirugía para estudio quirúrgico diagnóstico.
V — Sospechoso de malignidad Presencia de rasgos citológicos compatibles con carcinoma. 60–75 % Derivación preferente para cirugía tiroidea.
VI — Maligno Citología diagnóstica de carcinoma (papilar, medular, anaplásico). 97–99 % Derivación urgente a cirugía tiroidea especializada.
Abreviaturas: PAAF = punción aspiración con aguja fina; AUS/FLUS = atipia o lesión folicular de significado indeterminado.

5.3. Papel de la Atención Primaria tras la PAAF

El médico de familia debe conocer el significado de cada categoría para informar adecuadamente al paciente y coordinar el seguimiento:
  • En resultados benignos (Bethesda II), mantener vigilancia ecográfica periódica.
  • En resultados indeterminados (III-IV), derivar a Endocrinología para decisión compartida.
  • En categorías V-VI, derivación preferente o urgente según sospecha de carcinoma.

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6. Algoritmo de decisión en Atención Primaria

El manejo del nódulo tiroideo en Atención Primaria debe seguir una secuencia estructurada que combine los hallazgos clínicos, analíticos y ecográficos. El objetivo es distinguir los nódulos benignos que pueden controlarse en el primer nivel asistencial de aquellos que precisan derivación a Endocrinología o Cirugía para estudio avanzado (PAAF o intervención).

6.1. Pasos clave del algoritmo clínico

  1. Confirmar hallazgo: palpación o nódulo incidental en ecografía o TAC.
  2. Determinar función tiroidea: solicitar TSH ± T4 libre.
  3. Si TSH suprimida:
    • Solicitar gammagrafía tiroidea.
    • Si nódulo “caliente” → benigno → no precisa PAAF → control clínico.
  4. Si TSH normal o elevada:
    • Solicitar ecografía tiroidea (clasificación TIRADS/EU-TIRADS).
    • Evaluar signos clínicos de alarma o compresión.
  5. Clasificar el riesgo ecográfico: aplicar TIRADS/EU-TIRADS y registrar tamaño.
  6. Decidir conducta:
    • TIRADS 1–2: control ecográfico cada 24–36 meses.
    • TIRADS 3–4: derivar si ≥1,5–2,5 cm o crece.
    • TIRADS 5: derivación preferente para PAAF.
  7. Valorar resultado de PAAF (si se realiza): aplicar clasificación Bethesda.
  8. Programar seguimiento: control clínico-ecográfico según riesgo y evolución.

6.2. Representación esquemática

🔹 Algoritmo diagnóstico y de derivación del nódulo tiroideo en Atención Primaria

  • 🟩 1. Nódulo tiroideo detectado → anamnesis + exploración física
  • ⬇️
  • 🟦 2. Solicitar TSH ± T4 libre
  •  • TSH baja → Gammagrafía tiroidea → Nódulo “caliente” = benigno → control en AP
  •  • TSH normal o alta → Ecografía tiroidea
  • ⬇️
  • 🟨 3. Clasificar riesgo (TIRADS/EU-TIRADS)
  •  • TIRADS 1–2 → control 24–36 meses
  •  • TIRADS 3–4 → PAAF si ≥1,5–2,5 cm o crece
  •  • TIRADS 5 → derivación preferente para PAAF
  • ⬇️
  • 🟧 4. Resultado de PAAF (Bethesda)
  •  • II → benigno → seguimiento
  •  • III–IV → repetir PAAF o derivar Endocrinología
  •  • V–VI → derivación preferente/urgente a Cirugía

Basado en guías ATA 2015, SEEN 2022 y ETA 2023

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7. Casos clínicos ilustrativos

Los siguientes ejemplos muestran situaciones frecuentes en consulta que ayudan a aplicar el algoritmo diagnóstico y de derivación del nódulo tiroideo en Atención Primaria.

Caso 1. Nódulo único con TSH normal y ecografía TIRADS 2

Motivo de consulta: mujer de 42 años, sin antecedentes tiroideos, acude por sensación de bulto cervical detectado casualmente.
Exploración: nódulo único, móvil, blando, indoloro.
Analítica: TSH normal, anticuerpos negativos.
Ecografía: nódulo isoecoico con bordes regulares, sin microcalcificaciones (TIRADS 2).
Conducta: no se realiza PAAF; control ecográfico cada 24–36 meses.
Perla clínica: la mayoría de los nódulos tiroideos en mujeres jóvenes eutiroideas son benignos; conviene evitar derivaciones innecesarias.

Caso 2. Nódulo sólido hipoecoico con microcalcificaciones

Motivo de consulta: varón de 55 años, fumador, refiere aparición de bulto lateral derecho de crecimiento progresivo.
Exploración: nódulo firme de 2 cm, móvil con la deglución, sin adenopatías palpables.
Analítica: TSH normal.
Ecografía: nódulo sólido hipoecoico, márgenes irregulares, microcalcificaciones (TIRADS 5).
Conducta: derivación preferente a Endocrinología para PAAF.
Resultado Bethesda V: sospechoso de carcinoma papilar → derivación a Cirugía Tiroidea.
Perla clínica: la combinación “hipoecoico + microcalcificaciones” es el hallazgo más predictivo de carcinoma papilar.

Caso 3. Bocio multinodular con síntomas compresivos

Motivo de consulta: mujer de 68 años con antecedente de hipotiroidismo subclínico en tratamiento con levotiroxina. Refiere disnea leve y disfagia sólida.
Exploración: masa tiroidea de gran tamaño, visible, que asciende con la deglución. Adenopatías no palpables.
Analítica: TSH 3,2 µUI/mL, T4 libre normal, anti-TPO positivos.
Ecografía: bocio multinodular con nódulos de hasta 3 cm, algunos mixtos; sin rasgos de alta sospecha.
Conducta: derivación a Endocrinología por síntomas compresivos y tamaño glandular.
Perla clínica: los síntomas mecánicos o el bocio de gran tamaño justifican derivación, aunque la ecografía no muestre signos de malignidad.

Estos casos reflejan la importancia de la estratificación inicial del riesgo y la coordinación entre niveles asistenciales para evitar tanto el infradiagnóstico de lesiones malignas como el sobrediagnóstico de nódulos benignos.

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8. Resumen y puntos clave para la práctica

El manejo del nódulo tiroideo en Atención Primaria debe basarse en una valoración sistemática y racional que combine la historia clínica, la función tiroidea y la ecografía. La mayoría de los nódulos son benignos y pueden controlarse sin derivación inmediata, pero una pequeña proporción requiere estudio especializado o cirugía.

8.1. Decisiones que puede asumir Atención Primaria

  • Realizar la anamnesis y exploración inicial para descartar signos de alarma.
  • Solicitar TSH ± T4 libre como primer paso diagnóstico.
  • Interpretar resultados normales y derivar solo si existe disfunción tiroidea o sospecha de malignidad.
  • Solicitar o interpretar una ecografía tiroidea (TIRADS/EU-TIRADS) cuando esté disponible.
  • Informar al paciente y planificar seguimiento clínico-ecográfico según el riesgo.

8.2. Cuándo derivar

  • TIRADS 4–5 o ecografía con microcalcificaciones, márgenes irregulares o adenopatías sospechosas.
  • Tamaño ≥ 1,5 cm con signos de riesgo intermedio o crecimiento progresivo.
  • Resultados indeterminados o sospechosos en PAAF (Bethesda III–VI).
  • Presencia de síntomas compresivos (disfagia, disnea, disfonía).
  • Antecedente de radiación cervical o cáncer tiroideo familiar.

8.3. Seguimiento en Atención Primaria

  • Nódulos TIRADS 1–2: revisión ecográfica cada 24–36 meses.
  • TIRADS 3: control anual; derivar si crece >20 % en diámetro mayor o >2 mm en eje corto.
  • Si TSH se altera durante el seguimiento, reevaluar función y repetir ecografía.

8.4. Puntos clave

Aspecto Recomendación práctica
Prueba inicial Solicitar TSH ± T4 libre en todos los casos.
Ecografía tiroidea Clasificar riesgo según TIRADS o EU-TIRADS.
PAAF Indicada en TIRADS ≥ 4 o nódulos sospechosos ≥ 1 cm.
Derivación Preferente si signos de alarma, TIRADS 5 o Bethesda V-VI.
Seguimiento Control ecográfico cada 1-3 años según riesgo.
Abreviaturas: TIRADS = Thyroid Imaging Reporting and Data System; PAAF = punción aspiración con aguja fina.
El papel del médico de familia es fundamental para canalizar correctamente los casos, evitando tanto la sobrecarga de consultas especializadas como los retrasos diagnósticos. La comunicación efectiva entre Atención Primaria y Endocrinología resulta clave para mejorar la seguridad del paciente.

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9. Bibliografía recomendada

  1. Haugen BR, Alexander EK, Bible KC, et al. 2015 American Thyroid Association Management Guidelines for Adult Patients with Thyroid Nodules and Differentiated Thyroid Cancer. Thyroid. 2016;26(1):1–133. https://doi.org/10.1089/thy.2015.0020
  2. Gharib H, Papini E, Garber JR, et al. American Association of Clinical Endocrinologists, Associazione Medici Endocrinologi, and European Thyroid Association Medical Guidelines for Clinical Practice for the Diagnosis and Management of Thyroid Nodules. Endocr Pract. 2016;22(5):622–639. https://doi.org/10.4158/EP161208.GL
  3. Russ G, Bonnema SJ, Erdogan MF, Durante C, Ngu R, Leenhardt L. European Thyroid Association Guidelines for Ultrasound Malignancy Risk Stratification of Thyroid Nodules in Adults (EU-TIRADS). Eur Thyroid J. 2023;12(1):e220146. https://doi.org/10.1530/ETJ-22-0146
  4. Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Guía clínica SEEN para el diagnóstico y manejo del nódulo tiroideo y del cáncer diferenciado de tiroides. Madrid: SEEN; 2022. Disponible en: https://www.seen.es/docs/guia-nodulo-tiroideo-2022.pdf
  5. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Thyroid cancer: assessment and management (NG145). Londres: NICE; 2022. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng145
  6. UpToDate. Evaluation and management of thyroid nodules in adults. Waltham, MA: UpToDate; 2025. Disponible en: https://www.uptodate.com/contents/evaluation-and-management-of-thyroid-nodules-in-adults
  7. Portal del Medicamento, Comunidad de Madrid. Nódulo tiroideo: diagnóstico y manejo en Atención Primaria. Madrid: SERMAS; 2024. Disponible en: https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/portal-medicamento

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10. Autoevaluación competencial — Nódulo tiroideo

El objetivo no es examinar, sino favorecer la reflexión clínica y detectar áreas de mejora en el tema que se aborda en el artículo.

Bloque 1 — Conocimientos (10 preguntas tipo test)

Selecciona una respuesta por pregunta y pulsa Corregir.

  1. Primera prueba ante un nódulo tiroideo:
    La TSH es siempre el primer paso diagnóstico.
  2. TSH suprimida con nódulo captante:
    Los nódulos calientes rara vez son malignos.
  3. Microcalcificaciones y márgenes irregulares:
    Corresponde a alto riesgo ecográfico.
  4. Bethesda II indica:
    Riesgo < 3 % de malignidad.
  5. Signo de alarma:
    La disfonía sugiere afectación recurrente.
  6. PAAF indicada en:
    La indicación depende del riesgo ecográfico.
  7. Seguimiento TIRADS 2:
    Seguimiento espaciado.
  8. Hallazgo más sugestivo de carcinoma papilar:
    Es el signo más específico.
  9. Ante Bethesda III:
    Requiere confirmación.
  10. Derivación urgente:
    Alta probabilidad de malignidad.

Bloque 2 — Habilidades clínicas (3 microcasos)

  1. Mujer 40 años, TIRADS 2:
    No requiere derivación.
  2. Varón 62 años, 2 cm TIRADS 4:
    Cumple criterios de PAAF.
  3. Bocio con disnea:
    Síntomas compresivos.

Bloque 3 — Actitudes profesionales (Mini-CEX)

Ítem12345
Exploración cervical sistemática
Uso de TIRADS
Comunicación sin alarmismo
Coordinación con Endocrinología
Registro clínico adecuado

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