Insuficiencia cardiaca y ERC: los iSGLT2 como nueva base de protección cardio-renal en Atención Primaria

Los iSGLT2 han dejado de ser simplemente fármacos antidiabéticos y se han convertido en una de las bases actuales de la protección cardio-renal. El verdadero cambio en Atención Primaria no es solo terapéutico, sino también diagnóstico: identificar precozmente insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica y albuminuria modifica qué pacientes deben tratarse

Este artículo revisa de forma práctica qué ha cambiado realmente con los iSGLT2, cómo integrar el nuevo enfoque cardio-renal en la consulta diaria y qué aspectos debe conocer el médico de Atención Primaria para seleccionar candidatos, iniciar tratamiento y realizar un seguimiento seguro.


Índice de contenidos

  1. Resumen estructurado para la consulta
  2. Del control glucémico a la protección cardio-renal: por qué los iSGLT2 han cambiado el paradigma
  3. Insuficiencia cardiaca: qué ha cambiado realmente
  4. Enfermedad renal crónica: la revolución silenciosa de los iSGLT2 en Atención Primaria
  5. Albuminuria: el marcador que cambia decisiones cardio-renales
  6. Selección práctica de candidatos en consulta
  7. Seguridad y efectos adversos: qué preocupa realmente
  8. Dapagliflozina vs empagliflozina: similitudes y diferencias reales
  9. Algoritmo práctico cardio-renal para Atención Primaria
  10. Errores frecuentes en consulta
  11. Casos clínicos ilustrativos
  12. Preguntas clínicas frecuentes
  13. Bibliografía recomendada
  14. Autoevaluación competencial-Los iSGLT2 como nueva base de protección cardio-renal en Atención Primaria

1. Resumen estructurado para la consulta

¿Qué ha cambiado realmente?

Los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) han pasado en pocos años de considerarse fármacos dirigidos principalmente al control glucémico a convertirse en una de las bases actuales de la protección cardio-renal. La evidencia disponible en 2026 confirma beneficios clínicamente relevantes en insuficiencia cardiaca independientemente de la FEVI y en la enfermedad renal crónica (ERC), incluso en pacientes sin diabetes mellitus.

El cambio conceptual más importante probablemente no sea únicamente farmacológico, sino diagnóstico y organizativo. Muchos pacientes atendidos en Atención Primaria continúan sin identificarse como candidatos porque no se solicita de manera sistemática el cociente albúmina/creatinina urinario (ACR) o porque se interpreta erróneamente que una creatinina aparentemente normal excluye enfermedad renal relevante.

Idea práctica central

Los iSGLT2 deben entenderse actualmente como tratamiento de protección cardio-renal precoz y no únicamente como tratamiento de la diabetes mellitus. En muchos pacientes con insuficiencia cardiaca, ERC o alto riesgo cardiovascular, el problema ya no es si el fármaco funciona, sino que el paciente siga sin identificarse como candidato.

1.1. Qué implicaciones tiene esto en Atención Primaria

La consolidación de los iSGLT2 obliga a replantear varios aspectos de la práctica clínica habitual:

  • La insuficiencia cardiaca y la ERC deben abordarse cada vez más como entidades cardio-renales interrelacionadas.
  • La albuminuria adquiere un papel central en la estratificación de riesgo y selección terapéutica.
  • Muchos pacientes con ERC leve o moderada permanecen infradiagnosticados porque únicamente se revisa la creatinina sérica.
  • Los umbrales actuales de filtrado glomerular estimado (TFG) permiten iniciar iSGLT2 en pacientes que hace pocos años quedaban excluidos.
  • La presencia o ausencia de diabetes mellitus ya no determina por sí sola la indicación.
  • El médico de Atención Primaria pasa a desempeñar un papel clave en la identificación precoz, inicio terapéutico y seguimiento de seguridad.

1.2. Qué pacientes deben hacer pensar actualmente en protección cardio-renal

Perfil clínico Qué debe hacer pensar Qué debería revisarse Posible impacto de iSGLT2
Insuficiencia cardiaca con FEVI reducida (IC-FEr) Tratamiento basal cardio-renal TFG, volumen, tensión arterial, diuréticos Menos hospitalización y mejor pronóstico
Insuficiencia cardiaca con FEVI preservada (IC-FEp) y FEVI ligeramente reducida/intermedia (IC-FElr)  Muchos pacientes antes sin opciones terapéuticas eficaces Congestión, ERC asociada y fragilidad Reducción de ingresos y mejoría funcional
ERC albuminúrica Riesgo cardio-renal elevado aunque creatinina parezca “normal” ACR y evolución de TFG Menor progresión renal y menor riesgo cardiovascular
Diabetes mellitus tipo 2 con daño renal o cardiovascular Protección multiorgánica más allá del control glucémico Albuminuria, función renal y congestión Reducción de eventos cardio-renales
Pacientes con HTA, obesidad o enfermedad vascular Posible ERC oculta Cribado sistemático mediante ACR y TFG Identificación precoz de candidatos
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; ERC: enfermedad renal crónica; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC-FEp: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada; IC-FEr: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida; HTA: hipertensión arterial; iSGLT2: inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2; TFG: filtrado glomerular estimado.

1.3. Qué errores siguen siendo muy frecuentes

  • Considerar que los iSGLT2 son esencialmente “fármacos para diabéticos”.
  • No solicitar albuminuria en pacientes con hipertensión, diabetes, insuficiencia cardiaca o enfermedad vascular.
  • Interpretar erróneamente una creatinina aparentemente normal como ausencia de ERC.
  • Retrasar el inicio terapéutico esperando valoración especializada pese a existir indicación clara.
  • Suspender el tratamiento ante pequeños descensos iniciales de TFG sin valorar el contexto clínico.
  • No revisar diuréticos ni estado de volumen al iniciar el tratamiento.

Perla clínica

En 2026, probablemente uno de los mayores problemas en medicina cardio-renal no sea la falta de tratamiento eficaz, sino la falta de detección precoz de pacientes candidatos. Solicitar de forma sistemática TFG y ACR puede modificar el pronóstico de muchos pacientes aparentemente “estables” en Atención Primaria.

Llos iSGLT2 como nueva base de protección cardio-renal

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2. Del control glucémico a la protección cardio-renal: por qué los iSGLT2 han cambiado el paradigma

La evolución de los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) constituye probablemente uno de los ejemplos más relevantes de cambio conceptual terapéutico de los últimos años. Lo que inicialmente se interpretó como un grupo farmacológico destinado fundamentalmente al control glucémico ha terminado transformándose en una herramienta central de protección cardio-renal.

Actualmente, el beneficio clínico de los iSGLT2 ya no puede explicarse únicamente por la reducción de glucosa plasmática. Los ensayos clínicos y la experiencia acumulada han demostrado efectos consistentes sobre insuficiencia cardiaca, progresión de enfermedad renal crónica (ERC), hospitalización y riesgo cardiovascular incluso en pacientes sin diabetes mellitus.

Idea clave

El cambio más importante no es considerar a los iSGLT2 “más que antidiabéticos”, sino entender que actualmente forman parte del tratamiento basal de protección cardio-renal en muchos pacientes con insuficiencia cardiaca, ERC y alto riesgo cardiovascular.

2.1. Cómo comenzó todo: de la diabetes al beneficio cardiovascular

Los primeros estudios con iSGLT2 se centraron en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. El objetivo inicial era mejorar el control glucémico mediante el bloqueo de la reabsorción tubular de glucosa en el túbulo proximal renal, favoreciendo glucosuria y natriuresis.

Sin embargo, los resultados cardiovasculares observados en grandes ensayos clínicos modificaron rápidamente la percepción de este grupo terapéutico. Estudios como EMPA-REG OUTCOME mostraron reducciones inesperadamente rápidas y consistentes en hospitalización por insuficiencia cardiaca y mortalidad cardiovascular.

Posteriormente, otros ensayos ampliaron el beneficio observado:

  • DAPA-HF y EMPEROR-Reduced: beneficio claro en insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (IC-FEr), independientemente de la presencia de diabetes.
  • DELIVER y EMPEROR-Preserved: consolidación del beneficio en insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (IC-FEp)).
  • DAPA-CKD y EMPA-KIDNEY: reducción de progresión renal y eventos cardiovasculares en pacientes con ERC, incluyendo pacientes sin diabetes mellitus.

Este conjunto de evidencias cambió completamente la interpretación clínica de los iSGLT2. Ya no se trataba únicamente de controlar glucemia, sino de modificar la evolución de la enfermedad cardio-renal.

2.2. Por qué los beneficios no dependen solo de la glucosa

Uno de los aspectos más importantes para entender el nuevo paradigma es que muchos beneficios observados aparecen también en pacientes no diabéticos. Esto implica que los mecanismos implicados son mucho más amplios que el simple descenso de hemoglobina glucosilada.

Los efectos potencialmente relevantes incluyen:

Mecanismo Posible efecto clínico Relevancia práctica
Natriuresis y diuresis osmótica moderada Menor congestión y menor presión de llenado Importante en insuficiencia cardiaca
Disminución de hiperfiltración glomerular Menor daño renal progresivo Clave en ERC y albuminuria
Reducción de presión intraglomerular Protección estructural renal Explica parte del “dip” inicial de TFG
Mejoría hemodinámica Menor sobrecarga cardiovascular Beneficio rápido en insuficiencia cardiaca
Disminución de albuminuria Menor progresión cardio-renal Marcador importante de respuesta
Efectos metabólicos y antiinflamatorios Posible protección vascular adicional Contribución probablemente multifactorial
Abreviaturas: ERC: enfermedad renal crónica; IC-FEp: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada; IC-FEr: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida; iSGLT2: inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2; TFG: filtrado glomerular estimado.

2.3. El concepto de protección cardio-renal integrada

Durante años, la práctica clínica tendió a separar relativamente el manejo cardiológico y nefrológico. Sin embargo, insuficiencia cardiaca y ERC comparten múltiples mecanismos fisiopatológicos:

  • sobrecarga de volumen,
  • activación neurohormonal,
  • inflamación crónica,
  • disfunción endotelial,
  • hiperactividad del sistema renina-angiotensina-aldosterona,
  • y progresión bidireccional de daño cardíaco y renal.

Los iSGLT2 han contribuido a consolidar una visión integrada cardio-renal porque mejoran simultáneamente varios de estos ejes fisiopatológicos. Esto explica por qué un mismo tratamiento puede reducir ingresos por insuficiencia cardiaca y, al mismo tiempo, ralentizar el deterioro renal.

En la práctica diaria, esto obliga a abandonar la idea clásica de “fármaco para la diabetes” y sustituirla por un enfoque mucho más transversal:

  • Paciente con insuficiencia cardiaca → pensar en protección renal.
  • Paciente con ERC → pensar en riesgo cardiovascular e insuficiencia cardiaca.
  • Paciente con albuminuria → pensar en riesgo cardio-renal global.
  • Paciente con diabetes → valorar más allá del control glucémico.

2.4. Por qué esto cambia especialmente la Atención Primaria

La mayor parte de pacientes con enfermedad cardio-renal son atendidos inicialmente en Atención Primaria. Además, muchos presentan formas relativamente precoces o aparentemente “estables” de enfermedad:

  • ERC con creatinina discretamente elevada,
  • albuminuria no conocida,
  • insuficiencia cardiaca con múltiples comorbilidades,
  • diabetes mellitus tipo 2 con daño renal subclínico,
  • o pacientes pluripatológicos con elevado riesgo cardiovascular.

En este contexto, el principal reto ya no es únicamente conocer los iSGLT2, sino identificar adecuadamente a los pacientes candidatos. Esto implica incorporar de manera sistemática:

  • cálculo e interpretación de TFG,
  • determinación de ACR,
  • valoración de congestión y volumen,
  • y revisión del riesgo cardio-renal global.

En realidad, buena parte de la revolución actual en protección cardio-renal depende más del cribado activo y de la detección precoz que del propio acto de prescribir el tratamiento.

Perla clínica

Muchos pacientes con ERC relevante continúan pasando desapercibidos porque la creatinina sérica aislada puede permanecer aparentemente “normal”. En 2026, solicitar albuminuria y calcular TFG son probablemente actuaciones tan importantes como la propia elección terapéutica.

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3. Insuficiencia cardiaca: qué ha cambiado realmente

La insuficiencia cardiaca ha sido probablemente el escenario clínico donde los iSGLT2 han modificado de forma más rápida y visible la práctica diaria. En pocos años, estos fármacos han pasado de ser considerados tratamientos “complementarios” a integrarse como uno de los pilares terapéuticos fundamentales de la insuficiencia cardiaca crónica.

El cambio es especialmente importante porque el beneficio se ha demostrado de forma consistente:

  • en pacientes con y sin diabetes mellitus,
  • en distintos grados de fracción de eyección,
  • con reducción de hospitalizaciones,
  • con mejoría sintomática,
  • y con impacto pronóstico clínicamente relevante.

Idea clave

El gran cambio en insuficiencia cardiaca no es únicamente disponer de un nuevo grupo farmacológico eficaz, sino que los iSGLT2 han demostrado utilidad transversal en prácticamente todo el espectro de fracción de eyección y han consolidado el concepto de protección cardio-renal integrada.

3.1. IC-FEr: de tratamiento complementario a pilar terapéutico

La insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (IC-FEr) fue el primer gran escenario donde los iSGLT2 demostraron beneficios robustos y consistentes.

Los estudios DAPA-HF y EMPEROR-Reduced mostraron reducciones significativas en:

  • hospitalización por insuficiencia cardiaca,
  • muerte cardiovascular,
  • empeoramiento clínico,
  • y síntomas relacionados con congestión y limitación funcional.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que el beneficio aparecía independientemente de la presencia de diabetes mellitus. Esto supuso un cambio conceptual muy importante: los iSGLT2 dejaban de ser “fármacos antidiabéticos útiles en algunos pacientes con IC” para convertirse en tratamiento específico de insuficiencia cardiaca.

Actualmente, las guías modernas consideran a los iSGLT2 parte del tratamiento basal de IC-FEr junto con:

  • inhibidores del sistema renina-angiotensina (IECA, ARA-II o ARNI),
  • betabloqueantes,
  • antagonistas del receptor mineralocorticoide (ARM),
  • y manejo de congestión mediante diuréticos cuando son necesarios.

Además, presentan varias ventajas prácticas especialmente relevantes en Atención Primaria:

  • inicio sencillo,
  • escasa necesidad de titulación progresiva,
  • bajo riesgo de hiperpotasemia comparado con otros grupos,
  • y beneficio relativamente precoz tras el inicio del tratamiento.

3.2. IC-FEp: probablemente el cambio más importante

Durante muchos años, la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (IC-FEp) representó uno de los mayores retos terapéuticos en cardiología. Aunque distintos tratamientos mejoraban síntomas o comorbilidades, pocos habían demostrado reducciones consistentes de hospitalización o eventos clínicos.

Los estudios EMPEROR-Preserved y DELIVER cambiaron este escenario al demostrar que los iSGLT2 reducían hospitalización por insuficiencia cardiaca también en pacientes con FEVI preservada.

Esto tiene enorme importancia práctica porque la IC-FEp es extremadamente frecuente en Atención Primaria:

  • pacientes ancianos,
  • hipertensión arterial,
  • obesidad,
  • fibrilación auricular,
  • ERC asociada,
  • y multimorbilidad cardiovascular.

En muchos de estos pacientes, la estrategia terapéutica previa se limitaba fundamentalmente a:

  • control de congestión,
  • tratamiento de comorbilidades,
  • y control tensional.

La aparición de iSGLT2 ha supuesto uno de los primeros avances con impacto clínico relativamente consistente en este grupo de pacientes.

Aspecto importante en AP

Muchos pacientes con IC-FEp no son seguidos en consultas especializadas de insuficiencia cardiaca y permanecen controlados principalmente en Atención Primaria. Por ello, el médico de familia desempeña un papel especialmente relevante en la identificación de candidatos a protección cardio-renal.

3.3. La fracción de eyección ya no limita tanto la estrategia

Uno de los cambios más relevantes de los últimos años es que la utilidad de los iSGLT2 se extiende a un espectro mucho más amplio de insuficiencia cardiaca del que inicialmente se pensaba.

Esto ha contribuido a reducir parcialmente la antigua división rígida entre:

  • IC-FEr,
  • IC-FElr (fracción de eyección ligeramente reducida/intermedia),
  • y IC-FEp.

Aunque continúan existiendo diferencias fisiopatológicas y pronósticas, la evidencia actual sugiere que los iSGLT2 mantienen beneficio relativamente consistente en gran parte del continuo de fracción de eyección.

Desde un punto de vista práctico, esto simplifica el razonamiento clínico:

Escenario clínico Situación actual de iSGLT2 Impacto clínico principal
IC-FEr  Tratamiento basal consolidado Menos hospitalización y mejor pronóstico
IC-FElr Beneficio probablemente similar a IC-FEr Reducción de eventos y congestión
IC-FEp Beneficio consolidado especialmente sobre hospitalización Mejoría funcional y menos ingresos
Abreviaturas: FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC-FElr: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección ligeramente reducida; IC-FEp: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada; IC-FEr: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida; iSGLT2: inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2.

3.4. Integración dentro de la terapia cuádruple

En IC-FEr, los iSGLT2 forman actualmente parte de la denominada “terapia cuádruple” junto con:

  • ARNI o IECA/ARA-II,
  • betabloqueantes,
  • ARM,
  • e iSGLT2.

Uno de los cambios más importantes respecto a años previos es que las guías modernas favorecen estrategias de introducción relativamente precoz y rápida de estos tratamientos, evitando retrasos innecesarios en pacientes candidatos.

En la práctica real, esto implica abandonar la antigua secuencia excesivamente lenta donde cada escalón terapéutico podía demorarse meses.

Los iSGLT2 presentan además características que facilitan especialmente su integración:

  • dosis fija habitual,
  • escasa necesidad de titulación,
  • pocas interacciones farmacológicas relevantes,
  • beneficio precoz,
  • y perfil relativamente favorable de tolerancia.

No obstante, su introducción debe acompañarse de valoración clínica individualizada, especialmente en:

  • pacientes muy ancianos,
  • hipotensión,
  • depleción de volumen,
  • diuréticos intensivos,
  • ERC avanzada,
  • o fragilidad importante.
Sin embargo, probablemente uno de los aspectos más relevantes del nuevo paradigma cardio-renal es que el beneficio de los iSGLT2 ya no se limita a IC-FEr. Actualmente existe también evidencia sólida en insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (IC-FEp) y ligeramente reducida (IC-FElr), escenarios donde históricamente las opciones terapéuticas con impacto pronóstico eran mucho más limitadas.

3.5. Qué cambia realmente en la consulta diaria

El cambio práctico más importante probablemente sea que actualmente cualquier paciente con insuficiencia cardiaca —independientemente de la fracción de eyección— debería hacer pensar automáticamente en valoración cardio-renal integral.

En consulta, esto implica incorporar varias preguntas de forma sistemática:

  • ¿Existe ERC asociada?
  • ¿Se ha solicitado albuminuria?
  • ¿Hay congestión residual?
  • ¿Está el paciente recibiendo tratamiento basal completo?
  • ¿Existen oportunidades de protección cardio-renal precoz?

En realidad, los iSGLT2 han contribuido a transformar la visión clásica de la insuficiencia cardiaca: ya no se trata únicamente de mejorar síntomas o controlar congestión, sino de modificar de manera más precoz y global el riesgo cardio-renal del paciente.

Perla clínica

En muchos pacientes con insuficiencia cardiaca, especialmente IC-FEp y ERC asociada, el mayor problema actual ya no es la ausencia de opciones terapéuticas eficaces, sino la infradetección de candidatos y la infrautilización de estrategias de protección cardio-renal precoz.

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4. Enfermedad renal crónica: la revolución silenciosa de los iSGLT2 en Atención Primaria

La enfermedad renal crónica (ERC) representa uno de los grandes problemas infradiagnosticados de la práctica clínica diaria. Aunque su prevalencia aumenta progresivamente con la edad, la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la enfermedad cardiovascular, una proporción importante de pacientes continúa sin identificarse de forma precoz.

Durante años, el manejo de la ERC en Atención Primaria se centró fundamentalmente en:

  • control tensional,
  • bloqueo del sistema renina-angiotensina,
  • control glucémico,
  • y reducción del riesgo cardiovascular.

Sin embargo, la aparición de los iSGLT2 ha supuesto un cambio especialmente importante porque, por primera vez, disponemos de tratamientos capaces de ralentizar de forma consistente la progresión renal y reducir simultáneamente eventos cardiovasculares e insuficiencia cardiaca.

Idea clave

La revolución de los iSGLT2 en ERC no consiste únicamente en disponer de un nuevo tratamiento, sino en entender que muchos pacientes con enfermedad cardio-renal continúan sin detectarse porque no se solicita sistemáticamente albuminuria ni se interpreta adecuadamente el riesgo renal precoz.

4.1. La ERC sigue infradiagnosticándose

Uno de los errores más frecuentes en práctica clínica es asumir que una creatinina sérica aparentemente “normal” excluye enfermedad renal relevante. Sin embargo, la ERC precoz puede pasar desapercibida durante años si no se calcula filtrado glomerular estimado (TFG) y no se determina albuminuria.

Esto es especialmente importante porque:

  • la albuminuria puede preceder durante años al deterioro importante de TFG,
  • muchos pacientes presentan ERC con creatinina discretamente elevada o aparentemente normal,
  • la ERC aumenta de forma marcada el riesgo cardiovascular,
  • y existe una estrecha relación bidireccional entre daño renal e insuficiencia cardiaca.

En Atención Primaria esto tiene gran relevancia porque la mayoría de pacientes con ERC se encuentran inicialmente en fases leves o moderadas y son controlados fuera de consultas especializadas.

Aspecto práctico importante

La ERC no debe interpretarse únicamente como “problema renal”. En realidad, constituye uno de los principales amplificadores de riesgo cardiovascular, hospitalización e insuficiencia cardiaca.

4.2. Qué demostraron realmente los estudios renales

Los estudios DAPA-CKD y EMPA-KIDNEY modificaron profundamente el manejo moderno de la ERC.

Estos ensayos demostraron que los iSGLT2 podían:

  • ralentizar la progresión del deterioro renal,
  • reducir albuminuria,
  • disminuir riesgo de insuficiencia renal avanzada,
  • reducir hospitalización por insuficiencia cardiaca,
  • y disminuir eventos cardiovasculares mayores.

Uno de los hallazgos más importantes fue que parte del beneficio aparecía también en pacientes sin diabetes mellitus, reforzando nuevamente el concepto de protección cardio-renal integrada.

Esto tiene enorme importancia clínica porque durante años el manejo de la ERC se apoyó fundamentalmente en:

  • control tensional,
  • IECA/ARA-II,
  • y medidas generales de reducción de riesgo.

Actualmente, los iSGLT2 forman parte central del abordaje moderno de muchos pacientes con ERC albuminúrica.

4.3. ERC y riesgo cardiovascular: dos enfermedades inseparables

Uno de los aspectos más importantes del nuevo paradigma cardio-renal es entender que la ERC no debe analizarse de forma aislada.

Incluso reducciones moderadas de TFG o aumentos discretos de albuminuria se asocian con:

  • mayor riesgo cardiovascular,
  • mayor incidencia de insuficiencia cardiaca,
  • más hospitalización,
  • mayor mortalidad global,
  • y progresión acelerada de enfermedad vascular.

En realidad, muchos pacientes fallecen por complicaciones cardiovasculares antes de llegar a fases terminales de insuficiencia renal.

Por ello, actualmente la ERC debe interpretarse también como marcador de riesgo cardio-renal global y no únicamente como enfermedad nefrológica.

Hallazgo Qué implica clínicamente Consecuencia práctica
TFG reducida Mayor riesgo cardiovascular y renal Necesidad de protección cardio-renal precoz
Albuminuria persistente Daño renal y vascular activo Reforzar cribado y tratamiento
ERC + insuficiencia cardiaca Riesgo cardio-renal muy elevado Valorar estrategias integradas
Diabetes mellitus + ERC Alta probabilidad de progresión y eventos CV Optimizar protección renal y cardiovascular
ERC aparentemente “estable” Puede existir progresión silente Monitorizar TFG y ACR periódicamente
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; CV: cardiovascular; ERC: enfermedad renal crónica; IECA: inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina; iSGLT2: inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2; TFG: filtrado glomerular estimado.

4.4. El gran cambio práctico: ahora pueden tratarse más pacientes

Uno de los aspectos más relevantes de los últimos años ha sido la ampliación progresiva de los perfiles candidatos a tratamiento con iSGLT2.

Hace pocos años, muchos pacientes quedaban excluidos por:

  • ausencia de diabetes mellitus,
  • TFG relativamente baja,
  • o interpretación excesivamente restrictiva de indicaciones.

Actualmente, las recomendaciones son mucho más amplias y favorecen un abordaje cardio-renal más precoz.

Esto tiene enorme repercusión en Atención Primaria porque incrementa significativamente el número potencial de candidatos.

4.5. Qué ocurre con el filtrado glomerular y por qué genera dudas

Uno de los aspectos que más incertidumbre continúa generando es el comportamiento inicial del filtrado glomerular tras comenzar un iSGLT2.

Es relativamente frecuente observar un pequeño descenso inicial de TFG durante las primeras semanas. Este fenómeno suele relacionarse con:

  • reducción de hiperfiltración glomerular,
  • disminución de presión intraglomerular,
  • y cambios hemodinámicos renales funcionales.

En la mayoría de pacientes, este descenso inicial moderado no representa toxicidad renal verdadera y forma parte del mecanismo de protección renal a largo plazo.

El problema práctico es que con frecuencia se interpreta erróneamente como “deterioro renal” y conduce a suspensiones innecesarias.

Perla clínica

Un pequeño descenso inicial de TFG tras iniciar un iSGLT2 no implica necesariamente daño renal. En muchos casos refleja precisamente el mecanismo hemodinámico responsable de parte de la protección renal a largo plazo.

4.6. Qué debería cambiar desde ahora en Atención Primaria

La consolidación de los iSGLT2 obliga a modificar varios aspectos del manejo cotidiano de pacientes con riesgo cardio-renal:

  • solicitar ACR de forma mucho más sistemática,
  • calcular e interpretar siempre TFG,
  • identificar ERC precoz aunque la creatinina parezca “normal”,
  • considerar insuficiencia cardiaca y ERC como entidades estrechamente relacionadas,
  • y valorar estrategias de protección cardio-renal antes de fases avanzadas.

En realidad, buena parte del beneficio potencial de los iSGLT2 depende de detectar pacientes en fases relativamente precoces y no únicamente cuando el deterioro renal ya es avanzado.

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5. Albuminuria: el marcador que cambia decisiones cardio-renales

La albuminuria se ha convertido en uno de los elementos centrales del nuevo paradigma cardio-renal. Sin embargo, continúa claramente infrautilizada en la práctica clínica diaria, especialmente fuera de consultas especializadas.

Durante años, el abordaje renal se apoyó fundamentalmente en creatinina sérica y filtrado glomerular estimado (TFG). Aunque ambos parámetros siguen siendo esenciales, actualmente sabemos que la albuminuria aporta información pronóstica adicional extremadamente relevante incluso cuando el filtrado glomerular parece relativamente conservado.

En muchos pacientes, la albuminuria constituye el primer marcador detectable de daño renal y vascular activo.

Idea clave

La albuminuria no debe interpretarse únicamente como un “dato renal”. En realidad, representa un marcador de daño vascular y riesgo cardio-renal global que puede modificar decisiones diagnósticas, pronósticas y terapéuticas incluso con creatinina aparentemente normal.

5.1. Por qué la creatinina aislada es insuficiente

Uno de los errores más frecuentes en consulta es asumir que una creatinina sérica dentro del rango habitual excluye enfermedad renal relevante.

Sin embargo:

  • la creatinina depende de masa muscular, edad y sexo,
  • puede permanecer relativamente estable en fases precoces de ERC,
  • y no detecta adecuadamente daño renal inicial.

Además, algunos pacientes presentan:

  • albuminuria significativa,
  • riesgo cardiovascular elevado,
  • y progresión cardio-renal activa

con TFG relativamente conservada.

Esto tiene gran importancia clínica porque esperar a que aparezca deterioro marcado de filtrado glomerular implica llegar tarde en muchos pacientes.

5.2. Qué representa realmente la albuminuria

La presencia persistente de albúmina en orina refleja alteración de la barrera glomerular y daño vascular renal. Sin embargo, su significado va mucho más allá del riñón.

La albuminuria se asocia con:

  • mayor riesgo cardiovascular,
  • más insuficiencia cardiaca,
  • mayor progresión renal,
  • más enfermedad vascular sistémica,
  • y aumento de mortalidad global.

Actualmente, la albuminuria debe interpretarse como marcador integrado de riesgo cardio-renal.

Aspecto práctico importante

Muchos pacientes con hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad o insuficiencia cardiaca nunca han tenido una determinación de ACR pese a presentar alto riesgo cardio-renal.

5.3. Cómo debe solicitarse correctamente

La forma práctica recomendada para valorar albuminuria es el cociente albúmina/creatinina urinario (ACR) en muestra aislada de orina.

Esta estrategia presenta varias ventajas:

  • no requiere recogida de orina de 24 horas,
  • es sencilla para el paciente,
  • permite estratificación pronóstica,
  • y facilita seguimiento evolutivo.

Idealmente, debe solicitarse en:

  • primera orina de la mañana cuando sea posible,
  • evitando situaciones transitorias que puedan alterar resultados:
    • fiebre,
    • infección urinaria,
    • ejercicio intenso,
    • descompensación aguda,
    • o insuficiencia cardiaca congestiva marcada.

La persistencia de albuminuria debe confirmarse habitualmente en determinaciones repetidas.

5.4. Clasificación práctica de albuminuria

Categoría ACR aproximado Interpretación clínica Implicaciones cardio-renales
A1 <30 mg/g Normal o discretamente aumentado Menor riesgo renal, aunque no excluye ERC
A2 30–300 mg/g Albuminuria moderadamente aumentada Mayor riesgo cardiovascular y progresión renal
A3 >300 mg/g Albuminuria severamente aumentada Riesgo cardio-renal elevado y progresión acelerada
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; ERC: enfermedad renal crónica.

5.5. Qué pacientes deberían tener ACR de forma sistemática

Uno de los principales problemas actuales es que el ACR continúa solicitándose mucho menos de lo recomendable.

En la práctica, debería considerarse especialmente en:

Perfil clínico Motivo del cribado Frecuencia orientativa
Diabetes mellitus tipo 2 Detección precoz de daño renal y riesgo CV Al menos anual
Hipertensión arterial ERC subclínica frecuente Periódica según riesgo
Insuficiencia cardiaca Alta coexistencia de ERC Basal y seguimiento
Obesidad y síndrome metabólico Mayor riesgo cardio-renal Individualizar
Enfermedad vascular aterosclerótica Elevado riesgo renal asociado Periódica
Pacientes ancianos pluripatológicos ERC infradiagnosticada frecuente Según situación clínica

5.6. Cómo cambia decisiones terapéuticas

La presencia de albuminuria persistente puede modificar múltiples decisiones clínicas:

  • intensificación de control tensional,
  • optimización de bloqueo renina-angiotensina,
  • inicio de estrategias de protección cardio-renal,
  • seguimiento renal más estrecho,
  • y valoración de derivación especializada según contexto clínico.

Además, la reducción de albuminuria tras iniciar tratamiento suele interpretarse como marcador favorable de respuesta renal.

En este contexto, los iSGLT2 adquieren especial relevancia porque una parte importante de su beneficio renal parece relacionarse precisamente con:

  • disminución de presión intraglomerular,
  • reducción de hiperfiltración,
  • y descenso de albuminuria.

5.7. El verdadero problema actual: no mirar la albuminuria

Probablemente el principal problema práctico en 2026 no sea la ausencia de tratamientos eficaces, sino que muchos pacientes con riesgo cardio-renal elevado continúan sin identificarse.

Y esto ocurre con frecuencia porque:

  • se solicita creatinina pero no ACR,
  • no se interpreta la albuminuria como marcador vascular,
  • o se infravaloran aumentos moderados persistentes.

En realidad, incorporar el ACR de forma sistemática en Atención Primaria probablemente tenga tanto impacto clínico como muchas intervenciones farmacológicas posteriores.

Perla clínica

Muchos pacientes con “creatinina normal” ya presentan enfermedad cardio-renal activa detectable mediante albuminuria. Esperar a que el filtrado glomerular descienda claramente implica llegar tarde en una parte importante de los casos.

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6. Selección práctica de candidatos en consulta

Uno de los mayores cambios en medicina cardio-renal durante los últimos años ha sido la ampliación progresiva de pacientes potencialmente candidatos a tratamiento con iSGLT2. En la práctica diaria, esto implica abandonar la idea de que se trata de fármacos reservados exclusivamente para diabetes mellitus o para fases muy avanzadas de enfermedad.

Actualmente, muchos pacientes atendidos habitualmente en Atención Primaria pueden beneficiarse de estrategias de protección cardio-renal precoz. El reto ya no es únicamente conocer el tratamiento, sino identificar correctamente qué pacientes deben hacer pensar en indicación.

Idea clave

La pregunta práctica actual no suele ser “¿puede tomar un iSGLT2?”, sino “¿por qué este paciente con insuficiencia cardiaca, ERC o albuminuria todavía no ha sido identificado como candidato?”.

6.1. Pacientes claramente candidatos en Atención Primaria

Existen varios perfiles clínicos donde actualmente la indicación de protección cardio-renal mediante iSGLT2 suele estar relativamente consolidada.

Perfil clínico Qué debe valorarse Objetivo principal Aspectos prácticos
IC-FEr Estado de volumen, TFG y tratamiento basal Reducir hospitalización y mortalidad CV Parte de terapia basal moderna
IC-FElr Congestión residual, ERC y riesgo CV asociado Reducir hospitalización y progresión cardio-renal Perfil frecuentemente infradiagnosticado en AP
IC-FEp Congestión, fragilidad y ERC asociada Reducir ingresos y mejorar estabilidad clínica Muy relevante en pacientes ancianos
ERC albuminúrica ACR y evolución de TFG Ralentizar progresión renal Incluso sin diabetes mellitus
DM2 con daño cardio-renal Albuminuria, IC y riesgo CV Protección multiorgánica Más allá del control glucémico
ERC + insuficiencia cardiaca Riesgo de hipotensión y congestión Protección cardio-renal integrada Escenario especialmente prioritario
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; CV: cardiovascular; DM2: diabetes mellitus tipo 2; ERC: enfermedad renal crónica; HFpEF: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada; HFrEF: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida; IC: insuficiencia cardiaca; TFG: filtrado glomerular estimado.

6.2. Qué revisar antes de iniciar un iSGLT2

Aunque el inicio suele ser relativamente sencillo, existen varios aspectos que conviene revisar sistemáticamente antes de prescribir:

  • filtrado glomerular estimado (TFG),
  • estado de volumen y congestión,
  • tensión arterial,
  • tratamiento diurético concomitante,
  • riesgo de hipotensión,
  • antecedentes de infecciones genitales recurrentes,
  • y situación clínica general del paciente.

En la mayoría de pacientes estables no son necesarios estudios complejos antes del inicio.

Aspecto práctico importante

En muchos pacientes con insuficiencia cardiaca y congestión leve-moderada puede ser razonable revisar la dosis de diuréticos tras iniciar un iSGLT2 para evitar hipotensión o depleción excesiva.

6.3. El filtrado glomerular: cómo interpretarlo realmente

Uno de los principales cambios recientes ha sido la ampliación de los umbrales de TFG considerados aceptables para utilización de iSGLT2.

Actualmente, muchos pacientes con ERC moderada que antes quedaban excluidos pueden beneficiarse de protección cardio-renal.

Sin embargo, es importante diferenciar varios conceptos:

  • TFG mínima para inicio según indicación y ficha técnica,
  • TFG donde el beneficio renal y cardiovascular sigue existiendo,
  • y TFG donde el efecto glucémico disminuye aunque persista protección cardio-renal.

Esto es especialmente importante porque todavía persiste la falsa idea de que los iSGLT2 “dejan de ser útiles” cuando el filtrado desciende.

Situación clínica Interpretación práctica Consecuencia habitual
TFG discretamente reducida No excluye beneficio cardio-renal Muchos pacientes siguen siendo candidatos
Pequeño descenso inicial de TFG Frecuentemente hemodinámico y funcional No suspender automáticamente
ERC avanzada estable Individualizar según contexto clínico Valorar protección cardio-renal residual
Descenso rápido o importante de TFG Buscar otras causas añadidas Hipovolemia, sepsis, AINE, congestión, etc.

6.4. Pacientes “frontera”: dónde suelen aparecer más dudas

Existen varios perfiles donde el beneficio potencial puede coexistir con mayor complejidad clínica:

  • pacientes muy ancianos,
  • fragilidad importante,
  • polifarmacia intensa,
  • hipotensión basal,
  • diuréticos a dosis elevadas,
  • ERC avanzada,
  • o episodios frecuentes de deshidratación.

En estos casos, el problema no suele ser que el tratamiento esté contraindicado de forma absoluta, sino la necesidad de individualizar cuidadosamente:

  • estado de volumen,
  • seguimiento inicial,
  • ajustes diuréticos,
  • y riesgo de eventos intercurrentes.

En realidad, muchos pacientes complejos pueden seguir obteniendo beneficio cardio-renal relevante si el seguimiento es adecuado.

6.5. Cuándo conviene retrasar temporalmente el inicio

Existen situaciones donde puede ser prudente posponer temporalmente el inicio hasta estabilización clínica:

  • hipovolemia o deshidratación activa,
  • gastroenteritis importante,
  • infección aguda grave,
  • hipotensión sintomática,
  • insuficiencia cardiaca descompensada con gran inestabilidad hemodinámica,
  • o deterioro renal agudo no aclarado.

Esto no implica necesariamente contraindicación permanente, sino optimizar el momento clínico de inicio.

6.6. “Sick day rules”: qué debe explicarse al paciente

Uno de los aspectos más importantes en Atención Primaria es la educación del paciente sobre situaciones intercurrentes.

Generalmente conviene recomendar reevaluación temporal del tratamiento ante:

  • vómitos persistentes,
  • diarrea importante,
  • disminución marcada de ingesta,
  • deshidratación,
  • cirugía mayor,
  • o infección sistémica grave.

Estas recomendaciones son especialmente importantes en pacientes ancianos, frágiles o tratados simultáneamente con diuréticos.

Perla clínica

Muchos pacientes que más se benefician de protección cardio-renal son precisamente aquellos con mayor complejidad clínica. La clave no suele ser evitar el tratamiento, sino seleccionar adecuadamente, revisar volumen y realizar un seguimiento inicial razonable.

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7. Seguridad y efectos adversos: qué preocupa realmente

Uno de los factores que más ha condicionado la utilización inicial de los iSGLT2 ha sido la preocupación sobre posibles efectos adversos. Sin embargo, la experiencia acumulada y los grandes ensayos clínicos han permitido entender mejor su perfil de seguridad y diferenciar riesgos reales de temores sobredimensionados.

En la práctica clínica diaria, los iSGLT2 suelen presentar un perfil relativamente favorable cuando se selecciona adecuadamente al paciente y se revisan aspectos básicos como estado de volumen, función renal y tratamiento concomitante.

Además, una parte importante de los problemas asociados al tratamiento no se relaciona con toxicidad directa grave, sino con:

  • interpretaciones erróneas de cambios analíticos esperables,
  • falta de ajuste de diuréticos,
  • inicio en situaciones de hipovolemia,
  • o ausencia de educación clínica básica al paciente.

Idea clave

El principal problema de seguridad de los iSGLT2 probablemente no sea la toxicidad grave frecuente, sino la infrautilización por miedo excesivo o la suspensión innecesaria ante cambios clínicos o analíticos esperables.

7.1. Infecciones genitales: el efecto adverso más frecuente

Las infecciones genitales micóticas constituyen el efecto adverso más habitual asociado a iSGLT2. Suelen relacionarse con glucosuria persistente y aparecen con mayor frecuencia:

  • en mujeres,
  • en pacientes con antecedentes previos,
  • y en diabetes mellitus mal controlada.

En la mayoría de casos:

  • son leves o moderadas,
  • responden bien a tratamiento convencional,
  • y no obligan a suspensión definitiva.

La prevención mediante educación higiénica sencilla puede reducir significativamente su incidencia.

Situación Qué suele ocurrir Manejo habitual
Candidiasis genital leve Prurito o irritación localizada Tratamiento tópico habitual
Recurrencias ocasionales Puede repetirse especialmente en DM mal controlada Reforzar higiene y control glucémico
Infección grave o recurrente intensa Mucho menos frecuente Individualizar continuidad
Abreviaturas: DM: diabetes mellitus; iSGLT2: inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2.

7.2. Hipotensión y depleción de volumen

Los iSGLT2 producen natriuresis y diuresis osmótica moderada. Aunque esto contribuye a parte de su beneficio clínico, también puede favorecer:

  • hipotensión,
  • mareo,
  • o depleción de volumen

especialmente en determinados perfiles clínicos:

  • pacientes ancianos,
  • diuréticos intensivos,
  • baja ingesta hídrica,
  • fragilidad,
  • o hipotensión basal.

En muchos casos, el problema práctico no es el propio iSGLT2, sino mantener simultáneamente dosis elevadas de diuréticos tras mejorar parcialmente la congestión.

Aspecto práctico importante

En pacientes con insuficiencia cardiaca y congestión relativamente controlada puede ser razonable revisar la dosis de diuréticos tras iniciar iSGLT2, especialmente si aparecen hipotensión, mareo o deterioro funcional.

7.3. El “dip” inicial de TFG: probablemente el efecto más malinterpretado

Uno de los principales motivos de suspensión innecesaria continúa siendo el pequeño descenso inicial de filtrado glomerular estimado (TFG) observado en algunos pacientes durante las primeras semanas.

Este fenómeno suele deberse a:

  • reducción de hiperfiltración glomerular,
  • descenso de presión intraglomerular,
  • y reajuste hemodinámico renal funcional.

En la mayoría de casos:

  • es moderado,
  • transitorio o estable,
  • y no representa daño renal tóxico verdadero.

De hecho, parte del beneficio renal a largo plazo parece relacionarse precisamente con este mecanismo.

El problema práctico es interpretar automáticamente cualquier descenso inicial de TFG como “fracaso renal inducido por el fármaco”.

Situación Interpretación probable Actitud práctica
Pequeño descenso inicial estable (TFG ≤10–15% e incluso 
descenso aproximado hasta 20–30% en primeras semanas
puede seguir siendo aceptable si el paciente está estable)
Respuesta hemodinámica esperable Vigilar sin suspender automáticamente
Deterioro progresivo importante (Descenso >30%) Buscar causas añadidas Hipovolemia, sepsis, AINE, congestión, etc.
Hipotensión o deshidratación asociada Probable problema de volumen Revisar diuréticos e hidratación

7.4. Cetoacidosis euglucémica: rara pero importante

La cetoacidosis euglucémica constituye una complicación poco frecuente, pero potencialmente grave. Puede aparecer especialmente en situaciones de:

  • ayuno prolongado,
  • cirugía,
  • infección grave,
  • deshidratación,
  • o reducción marcada de insulina en pacientes predispuestos.

Una característica importante es que la glucemia puede no estar muy elevada, lo que puede retrasar el diagnóstico.

Aunque el riesgo absoluto es bajo en Atención Primaria, resulta fundamental conocer esta posibilidad y explicar al paciente las denominadas “sick day rules”.

7.5. ¿Aumentan las infecciones urinarias?

Aunque inicialmente existió preocupación importante sobre infecciones urinarias graves, los datos acumulados sugieren que el incremento de riesgo es mucho menos consistente que el observado para infecciones genitales micóticas.

La mayoría de pacientes no presenta infecciones urinarias relevantes asociadas al tratamiento.

No obstante, conviene individualizar en:

  • infecciones urinarias recurrentes,
  • uropatía obstructiva,
  • o pacientes muy frágiles.

7.6. ¿Qué controles conviene realizar?

En la mayoría de pacientes, el seguimiento inicial puede ser relativamente sencillo y centrarse en:

  • TFG y creatinina,
  • estado de volumen,
  • tensión arterial,
  • síntomas de hipotensión,
  • y tolerancia general.
Momento Qué revisar Objetivo principal
Antes de iniciar TFG, TA, volumen y diuréticos Seleccionar adecuadamente
Primeras semanas Creatinina, síntomas e hipotensión Detectar problemas iniciales
Seguimiento posterior TFG, ACR y estabilidad clínica Valorar evolución cardio-renal
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; AINE: antiinflamatorios no esteroideos; TA: tensión arterial; TFG: filtrado glomerular estimado.

7.7. El verdadero equilibrio riesgo-beneficio

En la práctica real, el principal riesgo actual probablemente no sea el exceso de utilización, sino la infrautilización en pacientes que podrían beneficiarse claramente.

La experiencia acumulada sugiere que:

  • la mayoría de efectos adversos son manejables,
  • muchos problemas pueden prevenirse con educación básica y seguimiento razonable,
  • y el balance global beneficio-riesgo suele ser claramente favorable en pacientes seleccionados adecuadamente.

Esto es especialmente importante en pacientes con insuficiencia cardiaca y ERC, donde el riesgo basal cardio-renal es ya muy elevado.

Perla clínica

Muchos abandonos innecesarios de iSGLT2 se producen por interpretar como “toxicidad” efectos esperables y generalmente manejables, especialmente pequeños descensos iniciales de TFG o necesidad de reajustar diuréticos.

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8. Dapagliflozina vs empagliflozina: similitudes y diferencias reales

En la práctica clínica diaria, la comparación entre dapagliflozina y empagliflozina es una de las preguntas más frecuentes en relación con los iSGLT2. Sin embargo, muchas veces esta comparación se plantea de forma excesivamente simplificada, como si existieran diferencias radicales entre ambos fármacos.

En realidad, tanto dapagliflozina como empagliflozina comparten gran parte de los mecanismos fisiopatológicos, beneficios cardio-renales y perfil práctico de utilización.

Las diferencias más relevantes suelen relacionarse con:

  • la evidencia disponible en determinados escenarios concretos,
  • las indicaciones autorizadas,
  • los umbrales de filtrado glomerular estimado (TFG),
  • o aspectos organizativos y de experiencia clínica local.

Idea clave

Desde el punto de vista práctico, tanto dapagliflozina como empagliflozina deben considerarse actualmente herramientas consolidadas de protección cardio-renal. En muchos pacientes, la cuestión más importante no es cuál elegir, sino identificar precozmente que existe indicación.

8.1. Qué tienen realmente en común

Ambos fármacos pertenecen al grupo de inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) y comparten características fundamentales:

  • natriuresis y diuresis osmótica moderada,
  • reducción de hiperfiltración glomerular,
  • disminución de presión intraglomerular,
  • beneficio en insuficiencia cardiaca,
  • protección renal,
  • y reducción de hospitalización por insuficiencia cardiaca.

Además:

  • el beneficio aparece también sin diabetes mellitus,
  • la titulación suele ser sencilla,
  • y el perfil de seguridad global es relativamente similar.

Por ello, en la práctica diaria, ambos deben interpretarse más como estrategias equivalentes de protección cardio-renal que como fármacos radicalmente distintos.

8.2. Principales estudios y escenarios donde destacaron

Fármaco Ensayos clave Escenarios destacados Mensaje principal
Dapagliflozina DAPA-HF, DELIVER, DAPA-CKD IC-FEe, IC-FEp y ERC Beneficio cardio-renal amplio incluso sin diabetes
Empagliflozina EMPA-REG, EMPEROR-Reduced, EMPEROR-Preserved, EMPA-KIDNEY IC y ERC Consolidación del paradigma cardio-renal integrado
Abreviaturas: ERC: enfermedad renal crónica; IC-FEp: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada; IC-FEr: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida; IC: insuficiencia cardiaca.

8.3. ¿Existen diferencias clínicas importantes?

En la práctica real, las diferencias entre dapagliflozina y empagliflozina suelen ser menos relevantes de lo que a veces se percibe.

Ambos fármacos han demostrado:

  • reducción de hospitalización por insuficiencia cardiaca,
  • beneficio renal significativo,
  • utilidad en pacientes sin diabetes mellitus,
  • y eficacia en distintos grados de fracción de eyección.

Actualmente no existe evidencia sólida que permita afirmar que uno sea claramente superior al otro en la mayoría de escenarios habituales de Atención Primaria.

Las diferencias observadas entre estudios pueden depender de:

  • poblaciones incluidas,
  • criterios de selección,
  • diseño metodológico,
  • o desenlaces analizados.

8.4. El filtrado glomerular: una de las dudas más frecuentes

Uno de los aspectos que más preguntas genera en consulta es el uso de iSGLT2 en pacientes con TFG reducida.

Es importante recordar varios conceptos:

  • el efecto glucémico disminuye progresivamente con TFG baja,
  • pero el beneficio cardio-renal puede persistir,
  • y las recomendaciones actuales son mucho más amplias que hace pocos años.

En la práctica diaria, el razonamiento moderno debe centrarse más en protección cardio-renal que exclusivamente en control glucémico.

Aspecto Dapagliflozina Empagliflozina Comentario práctico
Beneficio en IC-FEr Beneficio claramente consolidado
Beneficio en IC-FEp Importante cambio terapéutico reciente
Beneficio renal Parte central del nuevo paradigma cardio-renal
Uso sin diabetes Cambio conceptual fundamental
TFG reducida Posible según indicación y contexto Posible según indicación y contexto Interpretar siempre beneficio cardio-renal global
Titulación Simple Simple Ventaja importante en AP

8.5. Comparación práctica entre dapagliflozina y empagliflozina

AspectoDapagliflozinaEmpagliflozina
Nombre comercial frecuente en EspañaForxiga®Jardiance®
Dosis habitual cardio-renal10 mg cada 24 h10 mg cada 24 h
Necesidad de titulaciónNoNo
Indicaciones cardio-renales destacadasIC-FEr, IC-FEp, ERC y DM2IC-FEr, IC-FEp, ERC y DM2
Beneficio en pacientes sin diabetes
Uso en ERCSí, según TFG e indicación clínicaSí, según TFG e indicación clínica
Efecto glucémico con TFG bajaDisminuyeDisminuye
Necesidad de ajuste de dosisNo habitualNo habitual
Aspectos prácticosMuy utilizada en IC y ERCAmplia experiencia cardio-renal

Las indicaciones y umbrales de TFG pueden variar según actualización de ficha técnica y financiación vigente, por lo que conviene revisar periódicamente ficha técnica oficial.

Abreviaturas: DM2: diabetes mellitus tipo 2; ERC: enfermedad renal crónica; IC-FEp: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada; IC-FEr: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida; TFG: filtrado glomerular estimado.

TFG e inicio práctico según ficha técnica (España, 2026)

  • Dapagliflozina (Forxiga®): en insuficiencia cardiaca y ERC puede iniciarse generalmente con TFGe ≥25 mL/min/1,73 m².
  • Empagliflozina (Jardiance®): en insuficiencia cardiaca y ERC puede iniciarse generalmente con TFGe ≥20 mL/min/1,73 m².

Es importante recordar que:

  • el efecto glucémico disminuye progresivamente con TFG bajas,
  • pero el beneficio cardio-renal puede persistir,
  • y “no iniciar” no siempre implica necesariamente “suspender” en pacientes ya tratados.

En TFG extremadamente reducidas, diálisis o deterioro renal agudo, la decisión debe individualizarse y coordinarse con Nefrología.

Aspecto práctico importante: los umbrales de TFG para inicio pueden variar según indicación aprobada y actualización de ficha técnica. En general, la reducción del efecto glucémico con TFG baja no implica necesariamente pérdida del beneficio cardio-renal.

8.6. ¿Cuál elegir en Atención Primaria?

En la mayoría de escenarios habituales, la elección práctica suele depender más de:

  • indicaciones autorizadas vigentes,
  • experiencia clínica local,
  • accesibilidad,
  • protocolos asistenciales,
  • o continuidad terapéutica.

En realidad, para muchos pacientes el aspecto más importante no es si reciben dapagliflozina o empagliflozina, sino identificar al paciente que reciba protección cardio-renal precoz cuando existe indicación.

Esto es especialmente relevante porque:

  • muchos pacientes continúan infradiagnosticados,
  • la albuminuria sigue infrautilizándose,
  • y todavía existe infraprescripción en insuficiencia cardiaca y ERC.

Aspecto práctico importante

En pacientes complejos, la diferencia clínica entre iniciar precozmente protección cardio-renal o retrasarla probablemente sea mucho más relevante que la elección entre dapagliflozina y empagliflozina.

8.7. Qué errores conviene evitar

  • Elegir exclusivamente pensando en control glucémico.
  • Interpretar erróneamente que dejan de ser útiles con TFG baja.
  • Retrasar el inicio esperando progresión avanzada de ERC.
  • No solicitar albuminuria antes de valorar riesgo cardio-renal.
  • Suspender innecesariamente ante pequeños descensos iniciales de TFG.
  • No revisar diuréticos ni estado de volumen.

Perla clínica

La principal diferencia práctica actual entre dapagliflozina y empagliflozina probablemente no sea farmacológica, sino organizativa: identificar precozmente al paciente candidato y no retrasar innecesariamente la protección cardio-renal.

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9. Algoritmo práctico cardio-renal para Atención Primaria

La consolidación de los iSGLT2 ha obligado a replantear el abordaje clásico de pacientes con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica (ERC) y diabetes mellitus tipo 2. En la práctica diaria, el principal reto ya no suele ser conocer el fármaco, sino identificar precozmente a los pacientes candidatos y estructurar un manejo práctico y reproducible.

En Atención Primaria esto resulta especialmente importante porque:

  • la mayoría de pacientes con riesgo cardio-renal son controlados inicialmente fuera de consultas especializadas,
  • la ERC precoz continúa infradiagnosticándose,
  • y muchos pacientes con insuficiencia cardiaca o albuminuria siguen sin recibir estrategias de protección cardio-renal.

Idea clave

El verdadero cambio práctico en 2026 no es únicamente disponer de nuevos tratamientos eficaces, sino incorporar un enfoque sistemático de detección precoz y protección cardio-renal en la consulta habitual de Atención Primaria.

9.1. Primer paso: identificar pacientes con riesgo cardio-renal

El algoritmo práctico debería comenzar identificando perfiles clínicos donde la probabilidad de enfermedad cardio-renal es especialmente elevada.

Perfil clínico Qué debe hacer sospechar Actuación inicial recomendada
Insuficiencia cardiaca Alta coexistencia de ERC y congestión residual Solicitar TFG y ACR
Diabetes mellitus tipo 2 Riesgo elevado de daño renal precoz Cribado anual cardio-renal
Hipertensión arterial ERC subclínica frecuente Valorar albuminuria
Obesidad y síndrome metabólico Alto riesgo vascular y renal Evaluar riesgo cardio-renal global
ERC conocida Riesgo cardiovascular elevado Valorar protección cardio-renal precoz
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; ERC: enfermedad renal crónica; TFG: filtrado glomerular estimado.

9.2. Segundo paso: solicitar sistemáticamente TFG y ACR

Uno de los principales problemas actuales es que muchos pacientes solo tienen creatinina sérica aislada y nunca se ha determinado albuminuria.

El abordaje moderno cardio-renal exige:

  • calcular TFG,
  • solicitar ACR,
  • e interpretar ambos parámetros de forma conjunta.

Esto es fundamental porque:

  • puede existir albuminuria significativa con TFG relativamente conservada,
  • la albuminuria identifica riesgo cardiovascular elevado,
  • y la ERC precoz puede pasar desapercibida durante años.

Aspecto práctico importante

En muchos pacientes con hipertensión arterial, diabetes o insuficiencia cardiaca, solicitar ACR probablemente tenga tanto impacto clínico como la propia elección terapéutica posterior.

9.3. Tercer paso: interpretar el riesgo cardio-renal global

Actualmente, la decisión terapéutica no debe basarse exclusivamente en glucemia o creatinina aislada.

El razonamiento moderno debe integrar:

  • insuficiencia cardiaca,
  • ERC,
  • albuminuria,
  • riesgo cardiovascular,
  • congestión,
  • fragilidad,
  • y evolución clínica global.

En muchos pacientes, el problema más importante no es la glucemia, sino el riesgo combinado cardio-renal.

9.4. Cuarto paso: valorar elegibilidad para iSGLT2

Una vez identificado el riesgo cardio-renal, debe valorarse si existe indicación práctica de protección cardio-renal mediante iSGLT2.

Escenario clínico ¿Debe hacer pensar en iSGLT2? Comentario práctico
IC-FEr Parte del tratamiento basal moderno
IC-FEp Muy relevante en pacientes ancianos y pluripatológicos
IC-FElr Escenario frecuentemente infravalorado con beneficio potencial claro
ERC albuminúrica Incluso sin diabetes mellitus
DM2 con daño cardio-renal Más allá del control glucémico
TFG baja estable Frecuentemente sí Valorar contexto y beneficio cardio-renal
Abreviaturas: DM2: diabetes mellitus tipo 2; ERC: enfermedad renal crónica; HFpEF: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada; HFrEF: insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida; TFG: filtrado glomerular estimado.

9.5. Quinto paso: revisar volumen, tensión arterial y diuréticos

Antes del inicio conviene valorar:

  • estado de hidratación,
  • congestión,
  • hipotensión basal,
  • y dosis de diuréticos.

En muchos pacientes, especialmente con insuficiencia cardiaca, el ajuste posterior de diuréticos puede ser más importante que el propio inicio del iSGLT2.

El objetivo práctico es evitar:

  • hipovolemia,
  • mareo,
  • hipotensión sintomática,
  • o deterioro renal funcional por exceso de depleción.

9.6. Sexto paso: explicar “sick day rules” y seguimiento inicial

La educación clínica básica es esencial para minimizar problemas evitables.

Conviene explicar al paciente:

  • cuándo consultar,
  • cómo reconocer hipotensión o deshidratación,
  • y en qué situaciones puede requerirse reevaluación temporal:
    • vómitos,
    • diarrea importante,
    • cirugía,
    • infección grave,
    • o disminución marcada de ingesta.

Además, resulta razonable revisar:

  • creatinina y TFG,
  • síntomas,
  • y estado de volumen

durante las primeras semanas tras el inicio en pacientes de mayor riesgo.

9.7. Un algoritmo simple para la práctica diaria

  1. Identificar riesgo cardio-renal: IC, ERC, DM2, HTA, obesidad o enfermedad vascular.
  2. Solicitar TFG y ACR: no valorar únicamente creatinina aislada.
  3. Interpretar riesgo global: albuminuria, congestión, función renal y riesgo CV.
  4. Valorar indicación de iSGLT2: pensar más allá del control glucémico.
  5. Revisar volumen y diuréticos: evitar hipovolemia.
  6. Iniciar protección cardio-renal precoz: no esperar deterioro avanzado.
  7. Realizar seguimiento inicial razonable: TFG, TA y tolerancia clínica.

9.8. Qué cambia realmente en Atención Primaria

La consolidación de los iSGLT2 obliga a modificar parcialmente la lógica clásica de la consulta:

  • ya no basta con controlar glucosa o tensión arterial,
  • la albuminuria adquiere papel central,
  • la ERC precoz debe buscarse activamente,
  • y la insuficiencia cardiaca debe entenderse cada vez más como enfermedad cardio-renal integrada.

En realidad, una parte importante de la revolución actual depende más de identificar precozmente al paciente adecuado que del propio acto farmacológico.

Perla clínica

Muchos pacientes con riesgo cardio-renal elevado siguen sin detectarse porque no se solicita ACR de forma sistemática. Incorporar albuminuria y TFG al razonamiento habitual probablemente tenga tanto impacto clínico como cualquier nuevo tratamiento.

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10. Errores frecuentes en consulta

La rápida expansión de las indicaciones de los iSGLT2 ha supuesto un cambio muy importante en el manejo cardio-renal. Sin embargo, en la práctica diaria continúan observándose errores relativamente frecuentes que limitan parte de su beneficio potencial.

Muchos de estos problemas no se relacionan con toxicidad grave o contraindicaciones absolutas, sino con:

  • infradetección de pacientes candidatos,
  • interpretación incorrecta de parámetros renales,
  • miedo excesivo a efectos adversos,
  • o persistencia de conceptos ya superados.

En realidad, una parte importante del reto actual consiste en adaptar la práctica clínica al nuevo paradigma cardio-renal.

Idea clave

El principal problema actual probablemente no sea el uso inadecuado de iSGLT2, sino la infrautilización en pacientes con insuficiencia cardiaca, ERC o albuminuria que podrían beneficiarse claramente de protección cardio-renal precoz.

10.1. Pensar que siguen siendo “fármacos para diabéticos”

Este continúa siendo probablemente el error conceptual más importante.

Aunque los iSGLT2 nacieron inicialmente como tratamiento antidiabético, actualmente la evidencia demuestra beneficio cardio-renal claro:

  • en insuficiencia cardiaca,
  • en ERC,
  • y en pacientes sin diabetes mellitus.

Seguir interpretándolos exclusivamente como fármacos hipoglucemiantes limita gravemente la identificación de candidatos.

Error habitual: “El paciente no es diabético, así que no tiene sentido plantear un iSGLT2”.

Qué debería hacerse: valorar riesgo cardio-renal global e indicaciones actuales más allá del control glucémico.

10.2. No solicitar albuminuria

Muchos pacientes con enfermedad cardio-renal significativa continúan sin identificarse porque nunca se ha solicitado cociente albúmina/creatinina urinario (ACR).

Esto ocurre especialmente en:

  • hipertensión arterial,
  • diabetes mellitus tipo 2,
  • insuficiencia cardiaca,
  • obesidad,
  • o enfermedad vascular.

La consecuencia práctica es importante:

  • ERC infradiagnosticada,
  • riesgo cardiovascular infraestimado,
  • y retraso en protección cardio-renal.

Actualmente, solicitar únicamente creatinina resulta claramente insuficiente para valorar riesgo renal precoz.

10.3. Interpretar erróneamente la creatinina “normal”

Otro error frecuente consiste en asumir que una creatinina aparentemente normal excluye ERC relevante.

Sin embargo:

  • la creatinina depende de masa muscular, edad y sexo,
  • el filtrado glomerular puede estar reducido pese a creatinina discreta,
  • y puede existir albuminuria significativa con TFG relativamente conservada.

Esto explica por qué muchos pacientes permanecen años sin diagnóstico adecuado de enfermedad renal precoz.

10.4. Suspender el tratamiento por pequeños descensos iniciales de TFG

El denominado “dip” inicial de filtrado glomerular sigue generando numerosas suspensiones innecesarias.

En muchos casos, el descenso inicial moderado de TFG:

  • es funcional y hemodinámico,
  • refleja reducción de hiperfiltración glomerular,
  • y forma parte del mecanismo de protección renal.

El problema aparece cuando cualquier cambio inicial de creatinina se interpreta automáticamente como toxicidad renal.

Situación Error frecuente Interpretación más adecuada
Pequeño descenso inicial de TFG Suspender inmediatamente Valorar contexto clínico y evolución
Paciente con ERC moderada Pensar que “ya no sirven” El beneficio cardio-renal puede persistir
Hipotensión o mareo inicial Atribuir todo al iSGLT2 Revisar diuréticos y estado de volumen
Creatinina “normal” Descartar ERC Calcular TFG y solicitar ACR
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; ERC: enfermedad renal crónica; iSGLT2: inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2; TFG: filtrado glomerular estimado.

10.5. No revisar diuréticos ni estado de volumen

En pacientes con insuficiencia cardiaca o congestión leve-moderada, el inicio de iSGLT2 puede modificar parcialmente el equilibrio de volumen.

Un error relativamente frecuente consiste en:

  • mantener dosis elevadas de diuréticos,
  • no reevaluar tensión arterial,
  • o no revisar síntomas de hipotensión.

En muchos casos, el problema práctico no es el iSGLT2 en sí, sino exceso combinado de efecto diurético.

10.6. Esperar demasiado para iniciar protección cardio-renal

Durante años existió tendencia a retrasar estrategias de protección renal hasta fases relativamente avanzadas de ERC.

Actualmente sabemos que:

  • la albuminuria precoz ya identifica riesgo elevado,
  • el beneficio cardio-renal es mayor cuanto antes se interviene,
  • y muchos pacientes progresan silenciosamente durante años.

Esperar a deterioro avanzado de TFG implica llegar tarde en una proporción importante de pacientes.

Error habitual: “Todavía no está lo suficientemente mal para plantear protección renal”.

Qué debería hacerse: identificar riesgo cardio-renal precozmente y actuar antes de fases avanzadas.

10.7. Infravalorar la ERC como problema cardiovascular

Otro error importante es seguir interpretando la ERC exclusivamente como enfermedad “nefrológica”.

En realidad:

  • la ERC aumenta claramente el riesgo cardiovascular,
  • incrementa hospitalización por insuficiencia cardiaca,
  • y acelera progresión vascular sistémica.

Muchos pacientes con ERC fallecen antes por complicaciones cardiovasculares que por insuficiencia renal terminal.

Esto explica por qué actualmente el abordaje debe ser claramente cardio-renal integrado.

10.8. No explicar las “sick day rules”

En algunos pacientes, especialmente ancianos o frágiles, la ausencia de educación clínica básica favorece problemas evitables.

Conviene explicar claramente situaciones donde puede requerirse reevaluación temporal:

  • gastroenteritis importante,
  • deshidratación,
  • cirugía mayor,
  • infección grave,
  • o disminución marcada de ingesta.

La educación sencilla reduce incertidumbre y mejora seguridad práctica.

10.9. El verdadero error actual

Probablemente el principal error en 2026 no sea farmacológico, sino diagnóstico y organizativo.

Muchos pacientes con:

  • albuminuria no conocida,
  • ERC precoz,
  • insuficiencia cardiaca,
  • o alto riesgo cardiovascular

continúan sin identificarse como candidatos a protección cardio-renal.

Y esto ocurre frecuentemente porque:

  • no se solicita ACR,
  • no se interpreta adecuadamente TFG,
  • o persisten conceptos terapéuticos ya desactualizados.

Perla clínica

En muchos pacientes, el principal problema actual no es la falta de tratamiento eficaz, sino que la enfermedad cardio-renal continúa detectándose demasiado tarde. Solicitar sistemáticamente TFG y ACR probablemente sea una de las intervenciones más rentables en Atención Primaria.

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11. Casos clínicos ilustrativos

La aplicación práctica del nuevo paradigma cardio-renal suele generar más dudas en escenarios reales que en la teoría. Los siguientes casos clínicos reflejan situaciones frecuentes en Atención Primaria donde la valoración integrada de insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica (ERC), albuminuria y riesgo cardiovascular puede modificar significativamente el manejo.

Idea clave

En muchos pacientes, el verdadero reto no es conocer los iSGLT2, sino identificar precozmente que existe enfermedad cardio-renal activa aunque la situación parezca inicialmente “estable”.

11.1. Caso clínico 1 — IC-FEp y ERC inicialmente infravalorada

Mujer de 78 años con antecedentes de hipertensión arterial, obesidad, fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada (IC-FEp).

Consulta por:

  • disnea de esfuerzo progresiva,
  • edema maleolar leve fluctuante,
  • y varios episodios recientes de descompensación congestiva tratados ambulatoriamente.

Tratamiento habitual:

  • furosemida,
  • ARA-II,
  • betabloqueante,
  • y anticoagulación.

Analítica:

  • creatinina: 1,0 mg/dL,
  • TFG estimado: 56 mL/min/1,73 m²,
  • ACR: 165 mg/g.

¿Qué aspectos son importantes?

Inicialmente, la creatinina puede parecer relativamente “aceptable”, lo que favorece infravalorar la ERC asociada. Sin embargo:

  • la paciente presenta albuminuria moderadamente aumentada,
  • IC-FEp recurrentemente congestiva,
  • y riesgo cardio-renal claramente elevado.

Este perfil representa precisamente uno de los grandes cambios actuales:

  • pacientes ancianos,
  • multimórbidos,
  • con IC-FEp y ERC precoz

que antes tenían pocas opciones terapéuticas con impacto pronóstico claro.

Razonamiento práctico

  • Existe indicación razonable de protección cardio-renal.
  • La albuminuria refuerza el riesgo renal y cardiovascular.
  • Debe revisarse volumen y posible ajuste posterior de diuréticos.
  • No debe interpretarse la edad avanzada como contraindicación automática.

Perla clínica: muchos pacientes con IC-FEp y ERC leve-moderada permanecen infratratados porque la enfermedad renal pasa desapercibida si solo se revisa creatinina aislada.

11.2. Caso clínico 2 — ERC avanzada estable y miedo excesivo al filtrado

Varón de 72 años con diabetes mellitus tipo 2, insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (IC-FEr) y ERC conocida.

Situación clínica:

  • sin ingresos recientes,
  • congestión leve estable,
  • TFG: 28 mL/min/1,73 m²,
  • albuminuria persistente elevada.

El paciente no recibe iSGLT2 porque previamente se consideró que “el filtrado ya era demasiado bajo”.

¿Qué error conceptual aparece aquí?

Este caso refleja uno de los problemas más frecuentes actuales: asumir erróneamente que los iSGLT2 dejan de ser útiles cuando el filtrado disminuye.

Sin embargo:

  • el efecto glucémico puede reducirse con TFG baja,
  • pero el beneficio cardio-renal puede persistir,
  • especialmente en pacientes con insuficiencia cardiaca y albuminuria.

Actualmente, muchos pacientes con ERC moderada-avanzada estable siguen siendo potenciales candidatos según contexto clínico e indicaciones vigentes.

Razonamiento práctico

  • Debe valorarse estabilidad clínica global y no solo la cifra aislada de TFG.
  • La coexistencia de IC-FEr y ERC aumenta especialmente el interés de protección cardio-renal.
  • Conviene revisar hipotensión, volumen y diuréticos.
  • El seguimiento inicial debe ser algo más estrecho.

Perla clínica: muchos pacientes con mayor riesgo cardio-renal son precisamente quienes más se benefician de estrategias protectoras precoces. El filtrado reducido no debe interpretarse automáticamente como exclusión terapéutica.

11.3. Caso clínico 3 — “Creatinina normal” y ERC oculta

Mujer de 61 años con hipertensión arterial, obesidad y diabetes mellitus tipo 2 de 8 años de evolución.

Control habitual:

  • HbA1c moderadamente controlada,
  • creatinina: 0,82 mg/dL,
  • sin antecedentes conocidos de ERC.

En una revisión protocolizada se solicita por primera vez ACR:

  • ACR: 245 mg/g.

¿Qué enseña este caso?

Representa probablemente el escenario más frecuente de infradiagnóstico actual.

La paciente llevaba años interpretándose como:

  • “sin daño renal relevante”,
  • con creatinina aparentemente normal,
  • y sin valoración cardio-renal completa.

Sin embargo, la albuminuria revela:

  • ERC precoz,
  • riesgo cardiovascular aumentado,
  • y progresión renal potencial.

Razonamiento práctico

  • La creatinina aislada era insuficiente.
  • La albuminuria modifica completamente la estratificación de riesgo.
  • Debe reforzarse protección cardio-renal precoz.
  • El verdadero problema fue no solicitar ACR antes.

Perla clínica: gran parte de la ERC precoz permanece oculta porque nunca se solicita albuminuria. En muchos pacientes, el ACR cambia más el manejo clínico que la propia glucemia.

11.4. Qué enseñan realmente estos casos

Aunque los escenarios son diferentes, los tres comparten varios elementos clave:

  • la enfermedad cardio-renal suele detectarse tarde,
  • la albuminuria continúa infrautilizándose,
  • persisten conceptos antiguos sobre filtrado glomerular,
  • y muchos pacientes “estables” presentan en realidad alto riesgo cardio-renal.

En la práctica diaria, el principal cambio conceptual consiste en:

  • buscar activamente ERC precoz,
  • interpretar conjuntamente insuficiencia cardiaca y riesgo renal,
  • y pensar en protección cardio-renal antes de fases avanzadas.

Mensaje final práctico

Muchos pacientes con insuficiencia cardiaca o ERC no están “mal diagnosticados”, sino infracaracterizados. Solicitar sistemáticamente TFG y ACR cambia la identificación del riesgo y modifica decisiones terapéuticas de forma mucho más frecuente de lo que parece.

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12. Preguntas clínicas frecuentes

La rápida evolución del paradigma cardio-renal ha generado numerosas dudas prácticas en consulta. Muchas preguntas actuales ya no se centran únicamente en el control glucémico, sino en cómo identificar candidatos, interpretar la función renal y utilizar correctamente los iSGLT2 en pacientes complejos.

Idea clave

La mayoría de dudas actuales sobre iSGLT2 no reflejan problemas reales de eficacia, sino la transición desde un modelo “antidiabético” hacia un enfoque integrado de protección cardio-renal.

12.1. ¿Los iSGLT2 sirven solo en pacientes con diabetes mellitus?

No. Este es probablemente el cambio conceptual más importante de los últimos años.

Actualmente existe evidencia sólida de beneficio:

  • en insuficiencia cardiaca independientemente de la FEVI con y sin diabetes mellitus,
  • en ERC albuminúrica sin necesidad obligatoria de diabetes,
  • y en distintos perfiles de riesgo cardio-renal.

El efecto glucémico ya no debe considerarse el único objetivo terapéutico.


12.2. ¿Qué pacientes deberían hacer pensar en protección cardio-renal?

Especialmente:

  • insuficiencia cardiaca,
  • ERC,
  • albuminuria persistente,
  • diabetes mellitus tipo 2 con daño vascular o renal,
  • hipertensión arterial con riesgo renal,
  • y pacientes pluripatológicos con elevado riesgo cardiovascular.

En la práctica diaria, el problema más frecuente es que muchos candidatos continúan sin detectarse.


12.3. ¿Por qué es tan importante solicitar ACR?

Porque gran parte de la ERC precoz permanece oculta si solo se revisa creatinina sérica.

La albuminuria:

  • puede aparecer antes del deterioro importante de TFG,
  • identifica daño vascular y renal activo,
  • y aumenta significativamente el riesgo cardiovascular.

Actualmente, solicitar únicamente creatinina resulta insuficiente para valorar riesgo cardio-renal.

Aspecto práctico importante: muchos pacientes con “creatinina normal” ya presentan ERC precoz detectable mediante albuminuria.


12.4. ¿Qué ocurre si baja ligeramente el filtrado glomerular al iniciar el tratamiento?

Un pequeño descenso inicial de filtrado glomerular estimado (TFG) es relativamente frecuente y suele deberse a cambios hemodinámicos funcionales:

  • reducción de hiperfiltración glomerular,
  • descenso de presión intraglomerular,
  • y reajuste fisiológico renal.

En muchos pacientes, esto no representa toxicidad renal verdadera y forma parte del mecanismo protector a largo plazo.

El error frecuente consiste en suspender automáticamente el tratamiento sin valorar el contexto clínico.


12.5. ¿Con filtrado bajo siguen siendo útiles?

Actualmente sí pueden seguir siendo útiles en muchos pacientes.

Es importante diferenciar:

  • efecto glucémico, que disminuye con TFG baja,
  • y beneficio cardio-renal, que puede persistir.

Las recomendaciones actuales son mucho más amplias que hace pocos años y obligan a interpretar el riesgo cardio-renal global más allá de la glucemia.


12.6. ¿Deben ajustarse los diuréticos?

En algunos pacientes sí puede ser razonable.

Especialmente en:

  • insuficiencia cardiaca,
  • hipotensión basal,
  • pacientes frágiles,
  • o tratamientos diuréticos intensivos.

El objetivo práctico es evitar:

  • hipovolemia,
  • hipotensión sintomática,
  • o deterioro funcional relacionado con exceso de diuresis.

12.7. ¿Qué efectos adversos deben preocupar más realmente?

Los más frecuentes suelen ser:

  • infecciones genitales micóticas leves,
  • hipotensión,
  • o depleción de volumen.

La mayoría son manejables con:

  • selección adecuada,
  • educación clínica básica,
  • y seguimiento razonable.

La cetoacidosis euglucémica es poco frecuente, pero importante especialmente en:

  • ayuno prolongado,
  • cirugía,
  • deshidratación,
  • o infección grave.

12.8. ¿Cuándo conviene reevaluar temporalmente el tratamiento?

Generalmente en situaciones de:

  • vómitos persistentes,
  • diarrea importante,
  • deshidratación,
  • cirugía mayor,
  • disminución marcada de ingesta,
  • o infección sistémica grave.

Estas recomendaciones son especialmente importantes en pacientes ancianos y frágiles.


12.9. ¿Cuál es actualmente el principal problema práctico?

Probablemente la infradetección.

Muchos pacientes con:

  • albuminuria no conocida,
  • ERC precoz,
  • insuficiencia cardiaca,
  • o alto riesgo cardiovascular

continúan sin identificarse como candidatos a protección cardio-renal.

En realidad, el gran cambio en Atención Primaria probablemente no sea farmacológico, sino diagnóstico y organizativo.

Perla clínica

Solicitar sistemáticamente TFG y ACR en pacientes con riesgo cardiovascular probablemente tenga más impacto clínico que muchas decisiones terapéuticas posteriores. Gran parte de la revolución cardio-renal depende de detectar antes la enfermedad.


12.10. Preguntas rápidas para llevar a consulta

Pregunta Respuesta práctica corta
¿Sirven sin diabetes? Sí, especialmente en IC y ERC.
¿La creatinina normal excluye ERC? No. Hay que calcular TFG y solicitar ACR.
¿Debe preocupar un pequeño descenso inicial de TFG? No necesariamente. Suele ser funcional.
¿Con ERC moderada siguen siendo útiles? Sí, el beneficio cardio-renal puede persistir.
¿Hay que revisar diuréticos? Frecuentemente sí en pacientes con IC.
¿Cuál es el error más frecuente? No detectar precozmente riesgo cardio-renal.
Abreviaturas: ACR: cociente albúmina/creatinina urinario; ERC: enfermedad renal crónica; IC: insuficiencia cardiaca; iSGLT2: inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2; TFG: filtrado glomerular estimado.

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13. Bibliografía recomendada

  1. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024;105(4S):S117-S314. Disponible en: https://kdigo.org/wp-content/uploads/2024/03/KDIGO-2024-CKD-Guideline.pdf?utm_source=chatgpt.com
  2. Levin A, Stevens PE, Bilous RW, et al. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline Executive Summary for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024. Disponible en: https://kdigo.org/wp-content/uploads/2017/02/KDIGO-2024-CKD-Guideline-Executive-Summary.pdf?utm_source=chatgpt.com
  3. McDonagh TA, Metra M, Adamo M, et al. 2023 Focused Update of the 2021 ESC Guidelines for the diagnosis and treatment of acute and chronic heart failure. Eur Heart J. 2023;44:3627-3639. Disponible en: https://www.escardio.org/guidelines/clinical-practice-guidelines/all-esc-practice-guidelines/focused-update-on-heart-failure-guidelines/?utm_source=chatgpt.com
  4. McDonagh TA, Metra M, Adamo M, et al. 2021 ESC Guidelines for the diagnosis and treatment of acute and chronic heart failure. Eur Heart J. 2021;42(36):3599-3726. Disponible en: https://www.escardio.org/Guidelines/Clinical-Practice-Guidelines/Acute-and-Chronic-Heart-Failure?utm_source=chatgpt.com
  5. Metra M, Butler J, Spertus JA, et al. SGLT2 inhibitors for the prevention and treatment of heart failure. Eur J Heart Fail. 2025. Disponible en: https://academic.oup.com/eschf/article/12/6/3806/8488155?utm_source=chatgpt.com
  6. McMurray JJV, Solomon SD, Inzucchi SE, et al. Dapagliflozin in patients with heart failure and reduced ejection fraction. N Engl J Med. 2019;381:1995-2008. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1911303?utm_source=chatgpt.com
  7. Packer M, Anker SD, Butler J, et al. Cardiovascular and renal outcomes with empagliflozin in heart failure. N Engl J Med. 2020;383:1413-1424. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2022190?utm_source=chatgpt.com
  8. Anker SD, Butler J, Filippatos G, et al. Empagliflozin in heart failure with a preserved ejection fraction. N Engl J Med. 2021;385:1451-1461. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2107038?utm_source=chatgpt.com
  9. Solomon SD, McMurray JJV, Claggett B, et al. Dapagliflozin in heart failure with mildly reduced or preserved ejection fraction. N Engl J Med. 2022;387:1089-1098. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2206286?utm_source=chatgpt.com
  10. Heerspink HJL, Stefánsson BV, Correa-Rotter R, et al. Dapagliflozin in patients with chronic kidney disease. N Engl J Med. 2020;383:1436-1446. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2024816?utm_source=chatgpt.com
  11. Herrington WG, Staplin N, Wanner C, et al. Empagliflozin in patients with chronic kidney disease. N Engl J Med. 2023;388:117-127. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2204233?utm_source=chatgpt.com
  12. Zelniker TA, Braunwald E. Cardiac and renal effects of sodium-glucose co-transporter 2 inhibitors in diabetes: JACC State-of-the-Art Review. J Am Coll Cardiol. 2018;72(15):1845-1855. Disponible en: https://www.jacc.org/doi/10.1016/j.jacc.2018.06.040?utm_source=chatgpt.com
  13. American Diabetes Association Professional Practice Committee. Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026. Disponible en: https://sentucuman.com.ar/docs/standards-of-care-2026.pdf
  14. Iatridi F, et al. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease: European commentary. Nephrol Dial Transplant. 2025;40(2):273-286. Disponible en: https://academic.oup.com/ndt/article/40/2/273/7762204?utm_source=chatgpt.com
  15. Crispino SP, et al. The role of SGLT2-inhibitors across all stages of heart failure. Biomedicines. 2025;13(3):608. Disponible en: https://www.mdpi.com/2227-9059/13/3/608?utm_source=chatgpt.com

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14. Autoevaluación competencial — iSGLT2, insuficiencia cardiaca y ERC

El objetivo no es examinar, sino favorecer la reflexión clínica y detectar áreas de mejora en el tema que se aborda en el artículo.

Instrucciones: completa los tres bloques. En los bloques 1 y 2 selecciona una respuesta y pulsa Corregir. En el bloque 3 realiza tu autoevaluación profesional.

Bloque 1. Conocimientos

1. ¿Cuál es el cambio conceptual más importante respecto a los iSGLT2?

Respuesta correcta: B.
Actualmente los iSGLT2 forman parte del tratamiento cardio-renal moderno en insuficiencia cardiaca y ERC incluso en pacientes sin diabetes mellitus.

2. ¿Qué parámetro continúa infrautilizándose en Atención Primaria?

Respuesta correcta: C.
La albuminuria sigue infradetectándose pese a ser uno de los principales marcadores de riesgo cardio-renal.

3. En relación con IC-FEp:

Respuesta correcta: A.
Los estudios DELIVER y EMPEROR-Preserved consolidaron el beneficio clínico en IC-FEp.

4. ¿Cuál es uno de los errores más frecuentes?

Respuesta correcta: D.
Muchos pacientes presentan ERC precoz detectable mediante albuminuria con creatinina aparentemente normal.

5. El pequeño descenso inicial de TFG tras iniciar iSGLT2:

Respuesta correcta: B.
El denominado “dip” inicial suele reflejar reducción de hiperfiltración glomerular y no daño renal tóxico verdadero.

6. ¿Qué efecto adverso es más frecuente?

Respuesta correcta: A.
Las infecciones genitales leves constituyen el efecto adverso más habitual y generalmente son manejables.

7. ¿Qué aspecto es especialmente importante antes del inicio?

Respuesta correcta: C.
Revisar hipotensión, volumen y diuréticos ayuda a prevenir problemas iniciales evitables.

8. ¿Qué escenario debe hacer pensar especialmente en protección cardio-renal?

Respuesta correcta: D.
El enfoque moderno integra insuficiencia cardiaca, ERC y albuminuria como parte del mismo riesgo cardio-renal.

9. En relación con la albuminuria:

Respuesta correcta: B.
La albuminuria representa daño vascular y renal activo y modifica claramente el riesgo cardio-renal.

10. ¿Cuál es probablemente el principal problema actual?

Respuesta correcta: A.
Muchos pacientes con riesgo cardio-renal continúan sin identificarse porque no se solicita ACR o no se interpreta adecuadamente el riesgo renal precoz.

Bloque 2. Habilidades clínicas

Caso 1. Mujer de 74 años con IC-FEp, HTA y ACR 180 mg/g. Creatinina aparentemente normal. ¿Qué aspecto es más relevante?

Respuesta correcta: C.
La albuminuria persistente identifica ERC precoz y riesgo cardiovascular elevado aunque la creatinina parezca aceptable.

Caso 2. Varón con IC-FEr y TFG 30 mL/min estable. ¿Cuál es el error más frecuente?

Respuesta correcta: B.
Muchos pacientes con ERC moderada-avanzada estable siguen siendo potenciales candidatos según contexto clínico e indicaciones vigentes.

Caso 3. Paciente anciano con IC estable que presenta mareo tras inicio de iSGLT2. ¿Qué debería revisarse primero?

Respuesta correcta: D.
Muchos síntomas iniciales se relacionan con exceso combinado de efecto diurético e hipovolemia.

Bloque 3. Actitudes profesionales (Mini-CEX)

Valora del 1 al 5 tu práctica clínica habitual:

Ítem 1 2 3 4 5
Solicito ACR sistemáticamente en pacientes de riesgo cardio-renal
Integro insuficiencia cardiaca y ERC como riesgo cardio-renal conjunto
Reviso volumen y diuréticos antes de iniciar iSGLT2
Evito suspender automáticamente ante pequeños descensos iniciales de TFG
Pienso en protección cardio-renal precoz y no solo en control glucémico

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