Caídas recurrentes en el adulto mayor: evaluación y prevención individualizada

Actualización: septiembre de 2026.

Evaluación de las caídas recurrentes en el adulto mayor: diagnóstico, síncope, medicación, ejercicio y prevención individualizada en Atención Primaria.
Qué cambia en esta actualización de 2026

La actualización de la revisión Cochrane sobre prevención de caídas y la guía NICE NG249 refuerzan un cambio de enfoque especialmente útil para Atención Primaria: evaluar ampliamente, pero intervenir de forma selectiva.

La prevención no consiste en administrar a todos los pacientes un paquete idéntico de actuaciones. La evaluación debe identificar qué factores están presentes en cada persona —alteración de marcha y equilibrio, hipotensión ortostática, medicamentos, déficit visual, problemas del pie, fragilidad o riesgos domiciliarios, entre otros— y las intervenciones posteriores deben responder a esos hallazgos.


1. Resumen estructurado: qué debe hacer Atención Primaria ante las caídas recurrentes

Las caídas en una persona mayor no constituyen un diagnóstico. Son un síndrome clínico en el que pueden confluir alteraciones de la marcha y el equilibrio, debilidad muscular, fragilidad, enfermedades neurológicas o cardiovasculares, hipotensión ortostática, deterioro sensorial, medicamentos y factores ambientales.

La primera tarea en consulta no consiste en solicitar una batería extensa de pruebas, sino en reconstruir el episodio: qué estaba haciendo el paciente, si existieron pródromos, pérdida de conciencia, palpitaciones, vértigo, giro brusco, tropiezo, debilidad de las piernas o relación con la bipedestación.

En las personas que precisan una evaluación integral deben considerarse, según el contexto, marcha y equilibrio, fuerza muscular, presión arterial en decúbito y bipedestación, exploración cardiovascular y neurológica, medicación, cognición y estado de ánimo, dieta e hidratación, pérdida de peso, mareo o vértigo, visión, audición, pies y calzado, capacidad funcional, miedo a caer, continencia urinaria, enfermedades crónicas, fragilidad y riesgo de osteoporosis y fractura por fragilidad.

La evaluación del domicilio adquiere especial relevancia cuando las circunstancias de las caídas o la situación funcional hacen sospechar riesgos ambientales modificables.

Idea central: una evaluación multifactorial no significa tratar a todos con múltiples intervenciones. Significa identificar los factores relevantes de ese paciente y actuar sobre ellos.
No olvidar las consecuencias. Prevenir una caída y reducir el daño producido si la caída ocurre son objetivos complementarios. Por ello, la valoración del riesgo de osteoporosis y fractura por fragilidad forma parte de una evaluación integral cuando está indicada.
Caídas recurrentes en el adulto mayor: evaluación y prevención individualizada

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2. Por qué una caída no debe atribuirse simplemente a la edad

Las caídas aumentan con el envejecimiento, pero considerarlas una consecuencia inevitable de la edad puede retrasar el diagnóstico de problemas potencialmente tratables. Una caída puede ser la primera manifestación de hipotensión ortostática, síncope, bradiarritmia, enfermedad neurológica, deterioro visual, efectos adversos farmacológicos o pérdida progresiva de fuerza y equilibrio.

En personas que viven en la comunidad, NICE 2025 recomienda una evaluación integral de caídas si durante el último año se ha producido una caída y concurre cualquiera de las siguientes circunstancias:

  • fragilidad;
  • lesión por la caída que haya precisado tratamiento médico o quirúrgico;
  • pérdida de conciencia relacionada con la caída;
  • incapacidad para levantarse de forma independiente después de caer;
  • dos o más caídas durante el último año.

2.1. Una sola caída también puede requerir intervención

Una única caída no debe interpretarse automáticamente como un episodio sin importancia. Si el paciente no cumple los criterios anteriores para evaluación integral, debe valorarse su marcha y equilibrio.

Si existe alteración de la marcha o del equilibrio, debe ofrecerse un programa de ejercicio preventivo adaptado y considerar una evaluación de riesgos domiciliarios. Si no existen alteraciones y no concurren otros criterios de alto riesgo, puede ser suficiente proporcionar información preventiva, promover actividad física adecuada y mantener seguimiento clínico.

También importa lo ocurrido después de la caída. Permanecer durante un periodo prolongado en el suelo puede asociarse a deshidratación, hipotermia, rabdomiólisis, lesiones por presión y pérdida acelerada de autonomía.

No normalizar la recurrencia. Cuando un paciente responde «me caigo porque soy mayor», la pregunta clínica sigue abierta: ¿por qué se está cayendo?

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3. Primera decisión: caída accidental, síncope o trastorno de la marcha

La frontera entre caída y síncope es especialmente problemática en personas mayores. El paciente puede presentar amnesia del episodio, no reconocer una pérdida transitoria de conciencia o describir como «tropiezo» un acontecimiento cardiovascular.

Presentación Datos orientativos Qué debemos considerar
Caída accidental Recuerda tropiezo, obstáculo, superficie irregular o movimiento desencadenante y conserva la conciencia. No debe darse por concluida la valoración si existe recurrencia, fragilidad o alteración de marcha y equilibrio.
Síncope o presíncope Pérdida de conciencia, visión oscura, sudoración, debilidad, palpitaciones o relación con bipedestación, micción, defecación o esfuerzo. Hipotensión ortostática, síncope reflejo, arritmias y cardiopatía estructural.
Trastorno de marcha o equilibrio Inestabilidad progresiva, dificultad en giros, pasos cortos, base amplia, bloqueo o necesidad de apoyos. Fragilidad, sarcopenia, parkinsonismo, neuropatía, enfermedad cerebelosa o patología musculoesquelética.
Drop attack Caída brusca sin pérdida evidente de conciencia. Es una descripción, no un diagnóstico. Debe precisarse el mecanismo.
Evento neurológico Déficit focal, alteración prolongada de conciencia, movimientos anormales o periodo poscrítico. Valorar epilepsia, enfermedad cerebrovascular u otra causa neurológica según la presentación.
Perla clínica: «caída mecánica» debería describir un mecanismo claramente identificado, no funcionar como diagnóstico de exclusión ante una caída que no sabemos explicar.

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4. Historia clínica: reconstruir la caída

La anamnesis debe intentar reconstruir los segundos anteriores al episodio, la caída y la recuperación posterior. Cuando sea posible, la información de un testigo puede ser decisiva.

Pregunta Qué información aporta
¿Dónde y a qué hora ocurrió? Iluminación, obstáculos, nocturia, relación con comidas o medicación.
¿Qué estaba haciendo? Levantarse, caminar, girar, subir escaleras, micción, defecación o ejercicio.
¿Tuvo pródromos? Mareo, visión borrosa, náuseas, sudoración, palpitaciones o dolor torácico orientan el diagnóstico.
¿Existió sensación de giro? Un vértigo rotatorio obliga a considerar una causa vestibular y, cuando proceda, una maniobra de Dix-Hallpike.
¿Perdió el conocimiento? Obliga a valorar el episodio como posible síncope hasta aclararlo.
¿Recuerda haber golpeado el suelo? La amnesia no demuestra síncope, pero aumenta la cautela diagnóstica.
¿Pudo levantarse solo? Informa sobre fuerza, reserva funcional y gravedad del episodio.
¿Cuántas veces ha ocurrido? La recurrencia modifica la intensidad de la evaluación.
¿Tiene miedo a volver a caer? Puede conducir a restricción de actividad, desacondicionamiento y mayor riesgo posterior.
¿Ha perdido peso, apetito o fuerza? Puede orientar hacia fragilidad, sarcopenia, malnutrición o enfermedad sistémica.
¿Existe urgencia o incontinencia urinaria? Puede favorecer desplazamientos precipitados, especialmente durante la noche.

Conviene preguntar además por consumo de alcohol, hidratación, dolor, enfermedades crónicas, ayudas técnicas, cambios recientes de tratamiento, estado de ánimo y repercusión funcional.

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5. Exploración dirigida: marcha, equilibrio, neurología, cardiovascular y vértigo

La exploración debe responder a hipótesis clínicas concretas. No existe una única prueba capaz de explicar o predecir las caídas y las herramientas de predicción no deben sustituir la valoración clínica.

5.1. Marcha, equilibrio y fuerza

Debe observarse cómo se levanta el paciente, inicia la marcha, cambia de dirección y vuelve a sentarse. Son relevantes la velocidad, longitud y simetría del paso, altura del pie, base de sustentación, balanceo de brazos, bloqueos, inestabilidad durante los giros y necesidad de apoyo.

Pruebas como el Timed Up and Go, la velocidad de la marcha, levantarse repetidamente de una silla o diferentes pruebas de equilibrio pueden ayudar a describir el rendimiento funcional y facilitar el seguimiento.

Importante: estas pruebas pueden identificar alteraciones de marcha o equilibrio, pero no deben transformarse en una puntuación aislada para predecir quién sufrirá una caída.

5.2. Exploración neurológica

Debe valorar fuerza, sensibilidad, propiocepción, reflejos, signos extrapiramidales, coordinación y déficits focales. Una marcha parkinsoniana, atáxica, neuropática o apráxica orientará el estudio posterior.

5.3. Exploración cardiovascular

Incluye frecuencia y ritmo cardiaco, auscultación, signos de insuficiencia cardiaca y medición de la presión arterial en decúbito y bipedestación cuando esté indicada.

5.4. Mareo y vértigo

No todo «mareo» significa lo mismo. Debe aclararse si el paciente describe inestabilidad, presíncope o una verdadera sensación rotatoria.

Cuando refiere vértigo rotatorio desencadenado por cambios posicionales, debe considerarse una causa vestibular. En el contexto apropiado, la maniobra de Dix-Hallpike puede permitir diagnosticar un vértigo posicional paroxístico benigno del canal posterior.

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6. Hipotensión ortostática, síncope y causas cardiovasculares

La hipotensión ortostática es frecuente en personas mayores, puede ser asintomática y debe buscarse activamente cuando el contexto clínico lo sugiera. La definición convencional considera una disminución sostenida de la presión arterial sistólica de al menos 20 mmHg o de la diastólica de al menos 10 mmHg dentro de los tres primeros minutos tras adoptar la bipedestación.

La medición debe realizarse en condiciones adecuadas y relacionarse con los síntomas. Una determinación normal aislada no excluye fenómenos intermitentes; si la historia es sugestiva puede ser necesario repetirla en diferentes circunstancias o ampliar el estudio.

6.1. Cuándo sospechar especialmente una causa cardiovascular

  • Caída acompañada de pérdida de conciencia o amnesia inexplicada.
  • Episodio durante el esfuerzo o en decúbito.
  • Palpitaciones inmediatamente antes del episodio.
  • Cardiopatía estructural conocida.
  • Bradicardia, taquicardia o electrocardiograma anormal.
  • Antecedentes familiares relevantes de muerte súbita.

6.2. Caídas verdaderamente inexplicadas

Cuando persisten caídas inexplicadas y existe sospecha de un mecanismo sincopal, puede ser necesario completar el estudio cardiovascular especializado. NICE recomienda investigar una posible hipersensibilidad cardioinhibitoria del seno carotídeo como causa de caídas inexplicadas y considerar estimulación cardiaca cuando esté indicada.

Zona de seguridad: una caída aparentemente inexplicada con pérdida de conciencia, durante el esfuerzo, precedida de palpitaciones o asociada a cardiopatía no debe cerrarse como una simple «caída del anciano».

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7. Medicamentos y polifarmacia: buscar riesgo modificable, no culpables automáticos

La revisión farmacológica es una de las intervenciones más accesibles desde Atención Primaria. El objetivo no es reducir el número de medicamentos a cualquier precio, sino identificar tratamientos cuya indicación, dosis, combinación o efectos adversos puedan favorecer hipotensión, sedación, hipoglucemia, deterioro cognitivo o alteraciones del equilibrio.

Grupo Mecanismo relevante Conducta clínica
Benzodiacepinas, hipnóticos y otros sedantes Sedación, deterioro psicomotor, ataxia y somnolencia. Revisar indicación, duración, dosis y posibilidad de reducción progresiva cuando proceda.
Antidepresivos y antipsicóticos Sedación, hipotensión ortostática y otros efectos dependientes del fármaco. Revisar necesidad, dosis, interacciones y balance beneficio-riesgo. En psicofármacos, discutir explícitamente el riesgo de caídas y planificar retirada cuando sea apropiado.
Antihipertensivos, diuréticos y vasodilatadores Hipotensión sintomática, respuesta ortostática y alteraciones hidroelectrolíticas. Relacionar síntomas con presión arterial, ortostatismo, objetivos terapéuticos y situación clínica; evitar retiradas automáticas.
Opioides Sedación, mareo y deterioro de la atención. Revisar indicación, dosis y alternativas cuando sean apropiadas.
Fármacos con carga anticolinérgica Confusión, visión borrosa, sedación y deterioro cognitivo. Valorar la carga acumulada y alternativas terapéuticas.
Fármacos con riesgo de hipoglucemia Hipoglucemia, especialmente con insulina y determinados secretagogos. Investigar episodios compatibles y revisar objetivos glucémicos y tratamiento.

Herramientas como STOPPFall pueden ayudar a estructurar la revisión de medicamentos relacionados con riesgo de caída. La deprescripción, cuando proceda, debe ser individualizada y considerar la indicación original, el riesgo de retirada y las preferencias del paciente.

Polifarmacia no equivale automáticamente a tratamiento inadecuado. El objetivo es reducir riesgo farmacológico evitable sin retirar tratamientos que continúan aportando un beneficio clínico relevante.

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8. Visión, audición, pies, calzado y entorno domiciliario

Los factores sensoriales y ambientales importan, pero su identificación debe conducir a intervenciones concretas. Conviene preguntar por visión funcional, cambios recientes, cataratas, audición, dolor o deformidades del pie y tipo de calzado.

8.1. Visión y cataratas

Ante deterioro visual debe identificarse su causa y corregirse cuando sea posible. Si existe deterioro visual debido a cataratas, NICE recomienda derivación a Oftalmología para valorar tratamiento.

8.2. Pies y calzado

La exploración debe buscar dolor, deformidades, alteraciones sensitivas y problemas de calzado que puedan interferir con una marcha segura. La intervención debe responder al problema detectado, evitando asumir que cualquier dispositivo o modificación del calzado previene por sí mismo las caídas.

8.3. Riesgos domiciliarios

La evaluación del domicilio adquiere especial interés cuando existen caídas en casa, alteraciones de movilidad o visión, fragilidad o dificultades para desenvolverse en actividades cotidianas.

Cuando está indicada, la evaluación de riesgos domiciliarios debe ser estructurada y utilizar una herramienta validada. Puede considerarse su realización por terapia ocupacional cuando este recurso esté disponible.

Escaleras, alfombras inestables, cables, iluminación insuficiente, ausencia de pasamanos o determinadas configuraciones del baño pueden constituir factores modificables, pero las modificaciones deben responder a los riesgos concretos encontrados.

No confundir seguridad con inmovilidad. Una prevención excesivamente restrictiva puede favorecer pérdida muscular, dependencia y miedo a caer. El objetivo es mantener una movilidad segura, no eliminarla.

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9. Fragilidad, sarcopenia, función, cognición y estado de ánimo

Las caídas pueden ser tanto consecuencia como causa de deterioro funcional. Tras una primera caída, algunos pacientes reducen voluntariamente su actividad por miedo. Esa reducción favorece desacondicionamiento, pérdida de fuerza y equilibrio y puede aumentar posteriormente el riesgo de nuevas caídas.

La valoración debe explorar actividades básicas e instrumentales, movilidad habitual, uso de ayudas técnicas, fuerza muscular, pérdida ponderal, alimentación, hidratación y presencia de fragilidad.

La cognición y el estado de ánimo también forman parte de una valoración integral. El deterioro cognitivo puede dificultar la reconstrucción del episodio, la identificación de riesgos y la adherencia a las intervenciones. Depresión, ansiedad o miedo persistente a caer pueden favorecer restricción de actividad y pérdida de autonomía.

Cuando el miedo a caer persiste pese a una intervención adecuada sobre fuerza y equilibrio, pueden considerarse intervenciones cognitivo-conductuales en pacientes seleccionados.

La continencia urinaria también merece atención. La urgencia, nocturia y necesidad de desplazarse rápidamente al baño pueden contribuir al contexto en el que se producen algunas caídas.

Buscar fragilidad, no solo caídas. Caídas recurrentes asociadas a pérdida de fuerza, lentitud, pérdida ponderal o deterioro de las actividades cotidianas pueden ser la manifestación visible de una pérdida más amplia de reserva funcional.

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10. Pruebas complementarias: cuáles solicitar y cuáles evitar de rutina

No existe una «analítica de las caídas». Las pruebas complementarias deben seleccionarse después de la anamnesis y exploración y responder a una hipótesis clínica concreta.

Prueba Cuándo puede aportar información Comentario
Electrocardiograma Pérdida de conciencia, sospecha de síncope, cardiopatía, palpitaciones o alteración del pulso. Especialmente importante cuando el mecanismo de la caída no está claro.
Hemograma Sospecha de anemia, sangrado, infección o enfermedad sistémica. No es obligatorio en toda caída aislada.
Glucosa, función renal y electrolitos Diabetes, diuréticos, deshidratación, enfermedad renal, cambios farmacológicos o clínica compatible. Solicitar según el contexto clínico.
Vitamina B12, función tiroidea u otros estudios Cuando la historia o exploración sugieran déficit, neuropatía, deterioro funcional u otra enfermedad asociada. Evitar paneles indiscriminados sin hipótesis clínica.
Neuroimagen Traumatismo craneal con indicación específica, focalidad neurológica, alteración persistente del nivel de conciencia u otra sospecha neurológica concreta. No está indicada sistemáticamente por el mero hecho de presentar caídas recurrentes.
Monitorización cardiaca Sospecha razonable de arritmia intermitente. Elegir modalidad y duración según características y frecuencia de los episodios.
Principio práctico: en el paciente estable, reconstruir bien la caída, medir el ortostatismo cuando está indicado, observar la marcha y revisar rigurosamente la medicación suele aportar más que solicitar una batería indiscriminada de pruebas.

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11. Prevención de nuevas caídas: individualizar aporta más que acumular intervenciones

Este es el principal cambio conceptual incorporado en la actualización de 2026.

La revisión Cochrane publicada el 21 de septiembre de 2026 identificó 110 estudios con 48.919 personas mayores que vivían en la comunidad: 65 estudios evaluaron intervenciones multifactoriales, 44 intervenciones de múltiples componentes y uno ambas estrategias.

La búsqueda bibliográfica de la revisión se cerró el 16 de mayo de 2024. Este detalle es importante: la fecha de publicación de una revisión y la fecha hasta la que se buscó evidencia no son equivalentes.

11.1. Dos conceptos que no deben confundirse

  • Intervención multifactorial: se evalúan los factores de riesgo del paciente y las intervenciones se seleccionan en función de los problemas identificados.
  • Intervención de múltiples componentes: todos los participantes reciben una combinación predeterminada de intervenciones, con independencia de su perfil individual.

Frente a la atención habitual, las intervenciones multifactoriales pueden reducir el número de caídas y el riesgo de presentar caídas recurrentes, mientras que pueden tener poco o ningún efecto sobre la probabilidad de sufrir al menos una caída.

Cuando se comparan directamente con ejercicio, la evidencia sobre la tasa de caídas y el riesgo de sufrir al menos una caída es muy incierta y no se evaluó adecuadamente el efecto sobre las caídas recurrentes. Por tanto, esta revisión no demuestra que la intervención multifactorial sea superior al ejercicio ni permite concluir lo contrario.

Las intervenciones estandarizadas de múltiples componentes muestran resultados menos consistentes: pueden aportar poco o ningún beneficio adicional en varias comparaciones frente a atención habitual, ejercicio o educación preventiva.

Interpretación práctica: la revisión no demuestra mediante una comparación directa que «individualizar sea siempre superior a combinar intervenciones». El mensaje clínico es más prudente: evaluar los factores individuales y hacer que las intervenciones respondan a los problemas encontrados, en lugar de asumir que añadir componentes sistemáticamente mejorará los resultados.

11.2. Cómo interpretar la certeza de la evidencia

La revisión debe interpretarse con cautela.

  • Se refiere a personas mayores que viven en la comunidad; sus resultados no deben extrapolarse automáticamente a pacientes hospitalizados o institucionalizados.
  • La confianza en la evidencia varía de moderada a muy baja según la comparación y el desenlace.
  • Existe heterogeneidad entre estudios.
  • El conocimiento de la intervención por participantes y profesionales introduce riesgo de sesgo.
  • No todos los estudios midieron los mismos desenlaces.
  • Existe posibilidad de sesgo de publicación.
  • La búsqueda de estudios está actualizada hasta mayo de 2024.

11.3. El ejercicio mantiene un papel central

El ejercicio preventivo debe ser progresivo y adaptado a necesidades, capacidades, preferencias y objetivos. Los programas deben centrarse en componentes funcionales relacionados con el riesgo de caída, especialmente equilibrio, coordinación, fuerza y potencia, y revisar periódicamente la progresión.

En personas que han sufrido una única caída, no cumplen criterios de evaluación integral pero presentan alteración de marcha o equilibrio, NICE recomienda ofrecer directamente un programa de ejercicio preventivo.

11.4. De la evaluación al tratamiento

Factor identificado Intervención dirigida Qué evitar
Alteración de marcha, equilibrio o fuerza Programa progresivo de ejercicio funcional adaptado, con equilibrio, coordinación, fuerza y potencia según necesidades. Limitarse al consejo genérico «camine más» cuando existe un déficit específico.
Hipotensión ortostática Identificar causa, revisar hidratación, enfermedades y medicación y tratar el mecanismo responsable. Retirar automáticamente todo tratamiento antihipertensivo.
Medicamento relacionado con riesgo de caída Revisión estructurada y ajuste o deprescripción cuando el balance beneficio-riesgo lo justifique. Considerar la polifarmacia únicamente como un número de medicamentos.
Déficit visual Identificar causa y corregir cuando sea posible; ante cataratas con deterioro visual, valorar tratamiento oftalmológico. Suponer que toda pérdida visual es inevitable por la edad.
Problemas de pies o calzado Corregir problemas clínicamente relevantes y adecuar el calzado al paciente. Recomendaciones genéricas sin examinar pies y calzado.
Riesgos domiciliarios Evaluación estructurada con herramienta validada y modificaciones dirigidas; considerar terapia ocupacional cuando esté disponible. Aplicar listas indiscriminadas de modificaciones sin relación con los riesgos identificados.
Miedo persistente a caer Ejercicio, recuperación progresiva de confianza y considerar intervención cognitivo-conductual cuando persista pese al trabajo de fuerza y equilibrio. Recomendar evitar actividad física como estrategia preventiva.
Riesgo de osteoporosis o fractura por fragilidad Evaluar y tratar conforme al riesgo individual y a las recomendaciones específicas sobre salud ósea. Confundir prevención de fracturas con prevención de la caída: son objetivos complementarios.
Vitamina D Mantener suplementación cuando exista indicación para salud ósea o muscular según recomendaciones aplicables. Utilizar vitamina D indiscriminadamente como tratamiento específico universal para prevenir caídas.
Mensaje 2026: «multifactorial» no significa «hacer muchas cosas». Significa identificar múltiples factores potenciales y seleccionar después las intervenciones que necesita ese paciente.

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12. Algoritmo práctico para Atención Primaria

1. Persona mayor que refiere una caída durante el último año
Reconstruir mecanismo, circunstancias, lesiones, pródromos, pérdida de conciencia, capacidad para levantarse y recuperación posterior.
↓
2. ¿Existen datos que requieran evaluación urgente o específica?
Traumatismo significativo · déficit neurológico · alteración persistente del estado mental · síncope de alto riesgo · caída durante esfuerzo · palpitaciones · cardiopatía relevante u otros signos de alarma.
↓
Si existen → evaluación urgente o estudio específico según el hallazgo.
↓
3. Si el paciente está estable: ¿cumple criterios para evaluación integral?

Fragilidad
o lesión que precisó atención médica o quirúrgica
o pérdida de conciencia relacionada con la caída
o incapacidad para levantarse independientemente
o ≥2 caídas durante el último año.
↓
SÍ → Evaluación integral de caídas

Consumo de alcohol · valoración cardiovascular y ortostatismo · cognición y estado de ánimo · nutrición, hidratación y pérdida de peso · mareo y vértigo · pies y calzado · función y miedo a caer · marcha, equilibrio, movilidad y fuerza · audición · enfermedades crónicas · medicación · exploración neurológica · osteoporosis y riesgo de fractura · continencia urinaria · visión.
↓
Identificar factores modificables → intervención individualizada
Ejercicio cuando corresponda + actuaciones farmacológicas, cardiovasculares, visuales, funcionales, vestibulares, podológicas, ambientales, psicológicas o de salud ósea según los hallazgos.
↓
4. Si NO cumple criterios para evaluación integral y ha presentado una sola caída:
Evaluar marcha y equilibrio.
↓
¿Existe alteración de marcha o equilibrio?
↓
SÍ → ofrecer programa de ejercicio preventivo adaptado + considerar evaluación de riesgos domiciliarios.
NO → información preventiva + promoción de actividad física adecuada + seguimiento clínico.
↓
5. Seguimiento
Nuevas caídas · adherencia · función · marcha/equilibrio · efectos de cambios farmacológicos · actividad física · miedo a caer · aparición de nuevos factores de riesgo.
La pregunta final no es «¿qué paquete anticaídas le pongo?», sino «¿qué factores explican el riesgo de este paciente y cuáles puedo modificar?»

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13. Casos clínicos ilustrativos

Caso 1. «Se tropieza con frecuencia»

Mujer de 81 años con tres caídas en seis meses. Niega pérdida de conciencia. Presenta dificultad para levantarse de la silla, marcha lenta y gran inseguridad durante los giros. Toma siete medicamentos, sin cambios recientes. La presión arterial ortostática es normal.

Perla clínica: la intervención prioritaria no consiste en añadir automáticamente múltiples medidas. El hallazgo dominante es el deterioro de fuerza, marcha y equilibrio: requiere un programa de ejercicio progresivo y adaptado, además de corregir otros factores concretos si se identifican.

Caso 2. Caídas al levantarse por la mañana

Varón de 79 años con hipertensión en tratamiento que refiere dos episodios de inestabilidad inmediatamente después de levantarse de la cama. En consulta se documenta descenso tensional ortostático acompañado de mareo.

Perla clínica: antes de etiquetar el episodio como «caída mecánica» deben evaluarse la hipotensión ortostática, hidratación, enfermedades asociadas y medicación. El objetivo no es retirar indiscriminadamente antihipertensivos, sino corregir el mecanismo responsable manteniendo un control cardiovascular apropiado.

Caso 3. «No sabe cómo cayó»

Mujer de 76 años que aparece en el suelo de la cocina y no recuerda claramente el mecanismo. Presenta cardiopatía estructural y refiere episodios ocasionales de palpitaciones. La exploración neurológica es normal.

Perla clínica: una caída inexplicada con amnesia y datos cardiovasculares obliga a reconsiderar el diagnóstico de síncope. La ausencia del relato clásico de «pérdida de conciencia» no lo excluye.

Caso 4. Miedo a caer después de una primera caída

Mujer de 84 años que, tras una caída sin lesión grave, deja de salir sola y reduce progresivamente su actividad. Tres meses después presenta menor fuerza y mayor inseguridad al caminar.

Perla clínica: proteger al paciente no significa inmovilizarlo. El miedo a caer puede iniciar un círculo de inactividad, desacondicionamiento y mayor riesgo. Recuperar actividad segura forma parte del tratamiento.

Caso 5. Una sola caída, pero la marcha no es normal

Varón de 78 años que refiere una única caída durante el último año al girar rápidamente. No presenta fragilidad, lesión importante, pérdida de conciencia ni dificultad para levantarse. En consulta se observa inseguridad durante los giros y alteración objetiva del equilibrio.

Perla clínica: una única caída no significa ausencia de intervención. Si no existen criterios para evaluación integral pero la marcha o el equilibrio están alterados, debe ofrecerse ejercicio preventivo adaptado y considerarse una evaluación de riesgos domiciliarios.

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14. Conclusiones y mensajes para la consulta

  • Las caídas recurrentes constituyen un síndrome clínico multifactorial, no una consecuencia inevitable del envejecimiento.
  • Una caída inexplicada puede ocultar un síncope, especialmente cuando existe amnesia del episodio.
  • Dos o más caídas durante el último año justifican una evaluación integral; también una sola caída si existe fragilidad, lesión que requirió tratamiento médico, pérdida de conciencia o incapacidad para levantarse de forma independiente.
  • Tras una única caída sin esos criterios, debe evaluarse la marcha y el equilibrio y actuar si están alterados.
  • La evaluación integral puede incluir, según el caso, marcha, equilibrio, fuerza, ortostatismo, aparato cardiovascular, neurología, medicación, visión, audición, mareo/vértigo, pies, calzado, función, cognición, estado de ánimo, nutrición, hidratación, continencia, fragilidad y riesgo de osteoporosis y fractura.
  • Las pruebas complementarias deben responder a una hipótesis clínica. La neuroimagen y las baterías analíticas indiscriminadas no forman parte de la evaluación rutinaria de toda caída.
  • La revisión farmacológica debe identificar medicamentos que puedan contribuir al riesgo y oportunidades razonables de ajuste o deprescripción.
  • El ejercicio progresivo y adaptado a los déficits funcionales mantiene un papel central en la prevención.
  • La revisión Cochrane 2026 respalda el valor de una evaluación multifactorial seguida de intervenciones adaptadas a los factores individuales, pero no demuestra que esta estrategia sea superior al ejercicio en todas las comparaciones.
  • Acumular intervenciones no equivale necesariamente a prevenir mejor.
Para llevar a la consulta:

Reconstruir la caída. Identificar el mecanismo. Evaluar los factores relevantes. Corregir lo modificable. Mantener la movilidad y prescribir ejercicio cuando corresponda. Y no añadir intervenciones simplemente porque formen parte de un «paquete anticaídas».

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15. Bibliografía recomendada

  1. Swarnalatha C, Wood L, Newell P, Clark CE, Adedire O, Clemson L, Sherrington C, Lamb SE. Multifactorial and multiple component interventions for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database Syst Rev. 2026;9:CD012221. doi:10.1002/14651858.CD012221.pub3. Disponible en: https://doi.org/10.1002/14651858.CD012221.pub3
  2. National Institute for Health and Care Excellence. Falls: assessment and prevention in older people and in people 50 and over at higher risk. NICE guideline NG249. London: NICE; 2025.
    Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng249
  3. Montero-Odasso M, van der Velde N, Martin FC, Petrovic M, Tan MP, Ryg J, et al. World guidelines for falls prevention and management for older adults: a global initiative. Age Ageing. 2022;51(9):afac205. doi:10.1093/ageing/afac205. Disponible en: https://academic.oup.com/ageing/article/51/9/afac205/6730755 
  4. Sherrington C, Fairhall NJ, Wallbank GK, Tiedemann A, Michaleff ZA, Howard K, et al. Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database Syst Rev. 2019;1:CD012424. doi:10.1002/14651858.CD012424.pub2.
    Disponible en: https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD012424.pub2/full
  5. Seppala LJ, Petrovic M, Ryg J, Bahat G, Topinkova E, Szczerbińska K, et al. STOPPFall (Screening Tool of Older Persons Prescriptions in older adults with high fall risk): a Delphi study by the EuGMS Task and Finish Group on Fall-Risk-Increasing Drugs. Age Ageing. 2021;50(4):1189-1199. doi:10.1093/ageing/afaa249. Disponible en: https://academic.oup.com/ageing/article/50/4/1189/6043386 
  6. Centers for Disease Control and Prevention. STEADI: Stopping Elderly Accidents, Deaths & Injuries. Atlanta: CDC. Disponible en: https://www.cdc.gov/steadi/ 

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16. Autoevaluación competencial-Caídas recurrentes

Bloque 1. Conocimientos clínicos

Responda las diez preguntas. Las soluciones y explicaciones aparecerán únicamente después de pulsar Corregir.

1. Ante una persona mayor con caídas recurrentes, la estrategia inicial más apropiada es:
Respuesta correcta: B. La historia del episodio y la identificación de factores individuales constituyen el núcleo de la evaluación.
Feedback clínico: antes de pedir pruebas, intente saber qué ocurrió.
2. ¿Cuál de los siguientes datos obliga especialmente a considerar un posible síncope?
Respuesta correcta: C. En personas mayores el síncope puede presentarse como una caída inexplicada y existir amnesia de la pérdida de conciencia.
Feedback clínico: no exija que el paciente recuerde haber perdido el conocimiento para plantearse un síncope.
3. La definición convencional de hipotensión ortostática incluye:
Respuesta correcta: A. Es la definición convencional, que siempre debe relacionarse con síntomas y contexto clínico.
Feedback clínico: una medición aislada normal no excluye un fenómeno ortostático intermitente si la historia es muy sugestiva.
4. Respecto a las herramientas de predicción del riesgo de caída:
Respuesta correcta: D. Las pruebas funcionales pueden describir alteraciones, pero no predicen con suficiente precisión quién sufrirá una caída.
Feedback clínico: utilice la prueba para comprender la función del paciente, no para convertirlo en una cifra de riesgo.
5. La revisión farmacológica debe centrarse principalmente en:
Respuesta correcta: B. La deprescripción debe basarse en indicación, dosis, efectos adversos, interacciones, riesgo de retirada y preferencias.
Feedback clínico: el problema no es simplemente cuántos medicamentos toma el paciente, sino cuáles contribuyen realmente a su riesgo.
6. En una persona mayor con alteración de marcha y equilibrio, una intervención fundamental es:
Respuesta correcta: C. El ejercicio preventivo debe adaptarse a las capacidades, necesidades y objetivos del paciente.
Feedback clínico: «camine más» no sustituye un programa específico cuando existe un déficit de equilibrio o fuerza.
7. ¿Qué caracteriza una intervención multifactorial individualizada?
Respuesta correcta: A. Esta individualización diferencia la intervención multifactorial de una combinación estandarizada de múltiples componentes.
Feedback clínico: evaluar muchos factores no obliga a tratar todos los factores posibles.
8. Según la actualización Cochrane 2026, cuando una intervención multifactorial se compara directamente con ejercicio:
Respuesta correcta: D. La revisión no permite establecer superioridad de la estrategia multifactorial frente al ejercicio en esa comparación.
Feedback clínico: ausencia de evidencia de superioridad no significa demostrar equivalencia.
9. Respecto a la neuroimagen en las caídas recurrentes:
Respuesta correcta: B. La recurrencia aislada no constituye por sí misma una indicación de neuroimagen.
Feedback clínico: solicite pruebas para responder preguntas clínicas, no para sustituir una historia incompleta.
10. ¿Cuál resume mejor el enfoque preventivo actual?
Respuesta correcta: C. Evaluación amplia e intervención selectiva resume el cambio conceptual.
Feedback clínico: la prevención empieza preguntándose por qué cae ese paciente, no qué paquete preventivo está disponible.

Bloque 2. Microcasos clínicos

Resuelva los tres escenarios antes de corregir. El feedback está orientado a la toma de decisiones en consulta.

Microcaso 1. Mujer de 82 años, tres caídas en cuatro meses, sin pérdida de conciencia. Presenta marcha lenta, dificultad en giros y debilidad al levantarse de la silla. ¿Cuál sería la intervención prioritaria?
Respuesta correcta: B.
Explicación clínica: el déficit dominante es funcional y la intervención debe responder a ese hallazgo.
Feedback dirigido: priorice la intervención que modifica el factor de riesgo identificado; no convierta la prevención en una lista automática de tratamientos.
Microcaso 2. Varón de 78 años con dos caídas al levantarse de la cama y mareo coincidente. ¿Qué actuación inicial aporta más?
Respuesta correcta: C.
Explicación clínica: la relación temporal con la bipedestación obliga a buscar un mecanismo ortostático.
Feedback dirigido: identificar hipotensión ortostática no implica retirar automáticamente antihipertensivos; primero determine el mecanismo y el balance cardiovascular global.
Microcaso 3. Mujer de 77 años con caída inexplicada, amnesia parcial, cardiopatía estructural y palpitaciones ocasionales. ¿Cuál es la interpretación más prudente?
Respuesta correcta: A.
Explicación clínica: una caída inexplicada puede ser la forma de presentación de un síncope en una persona mayor.
Feedback dirigido: cardiopatía, palpitaciones y amnesia obligan a mantener abierta una hipótesis cardiovascular aunque el paciente no recuerde una pérdida de conciencia.

Bloque 3. Mini-CEX: autoevaluación de competencia clínica

Valore de 1 a 5 su capacidad actual en cada competencia. No existen respuestas correctas o incorrectas: el objetivo es identificar áreas de mejora.

Competencia clínica 1 2 3 4 5
1. Reconstruyo de forma sistemática el mecanismo y las circunstancias de una caída.
2. Diferencio una caída accidental de un posible síncope o causa cardiovascular.
3. Realizo una evaluación multifactorial seleccionando los dominios pertinentes para cada paciente.
4. Identifico medicamentos relacionados con riesgo de caída y valoro ajustes o deprescripción de forma individualizada.
5. Diseño un plan preventivo individualizado en función de los factores modificables identificados.
Interpretación de la escala
1 = competencia inicial o muy limitada.
2 = necesita mejorar y sistematizar la valoración.
3 = competencia funcional, con necesidad ocasional de apoyo o consulta.
4 = buena autonomía clínica.
5 = dominio sólido y aplicación sistemática.

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