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De la acreditación de actividades formativas a la acreditación centros



En España la creación de un modelo de acreditación de actividades de Formación Continuada (FC) comienza a generalizarse  en 1997 con la constitución de la Comisión de Formación Continuada (CFC) del Sistema Nacional de Salud. La puesta en marcha de esta Comisión, que comenzó a acreditar actividades de FC en 1998, supuso la unificación de criterios sobre la valoración de estas actividades y la utilización del mismo instrumento de evaluación para todas las comisiones autonómicas de FC. El sistema de acreditación establece garantías acerca de la existencia de unos mínimos requerimientos formales en el planteamiento de cualquier actividad de FC (justificación de la actividad, objetivos docentes explícitos, metodología docente adecuada a los objetivos propuestos considerando la evidencia disponible, pertinencia de la actividad respecto al perfil del profesional al que se dirige, metodología de evaluación, duración en horas lectivas, numero de alumnos, recursos disponibles, entre otros).

Sin duda, el modelo de acreditación de las actividades de FC durante estos años se ha mostrado útil entre otras razones para: a) Mejorar el diseño de la oferta formativa. b)  Ofrecer un mecanismo de valoración de las actividades formativas que sirva de guía u orientación a los distintos agentes del sistema sanitario para seleccionar la oferta, la demanda y los usos de la FC y sus productos, de acuerdo con sus preferencias y necesidades educativas y c) Atestiguar la participación en las actividades de FC. Estos aspectos demuestran la importancia de continuar impulsando el sistema de acreditación de actividades de FC.

Sin embargo, considerando la singularidad de la FC como tarea y su elevado cometido social, lo cierto es que sin una mejora de los centros proveedores de FC y de sus prácticas de gestión será difícil adaptarse a los nuevos tiempos, y así poder seguir contribuyendo eficazmente desde la FC al progreso profesional y de nuestras instituciones sanitarias.

La progresiva configuración de las sociedades modernas como sociedades del conocimiento y del saber está incrementando las expectativas con respecto al papel de la FC, lo que se traduce en demandas generalizadas de mejora del rendimiento de las instituciones proveedoras de FC. Paralelamente, esa aceleración de los procesos de cambio que es característica de las sociedades avanzadas ha repercutido en el mundo sanitario haciendo más complejas sus funciones y más difícil la consecución de las metas que le son propias.

La visión que en esta nueva circunstancia se requiere de las instituciones proveedoras de FC ha de impulsar un significado integral o global de la gestión, que concierne a las personas, a los recursos, a los procesos, a los resultados y a sus relaciones mutuas. Esta nueva perspectiva resulta necesaria en el actual contexto para poder asegurar con garantías de éxito la FC.

La Calidad Total, como filosofía de gestión de las organizaciones de nuestro entorno, constituye una referencia adecuada que asume estos planteamientos y que puede resultar por ello del máximo interés para las instituciones planificadoras y proveedoras de FC.

Introducir la cultura de calidad en los centros planificadores y proveedores de FC,  como instituciones de la administración sanitaria, colegios profesionales, sociedades científicas, fundaciones, determinadas instituciones privadas, y trasladarla a su ámbito de gestión de la formación continuada, de tal forma que permita la mejora continua de sus procesos y resultados, supone entre otras medidas implantar sistemas de gestión de calidad como EFQM  o ISO 9001:2000  y pasar de la acreditación de actividades formativas a la acreditación de los centros proveedores de formación continuada.

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